“Yo nena, yo princesa”: la experiencia de una madre que acompañó la reparación de identidad sexual de su hija trans es contada por el cine
La escritora, activista por las infancias libres y madre de la primera niña trans argentina que consiguió el DNI con su identidad correspondiente, Gabriela Mansilla, contó que su hija Luana le dijo a los dos años de edad que era una niña y que a los 4 había elegido su propio nombre. Narró cómo fue el proceso de acompañamiento a su hija y sobre el nacimiento del diario íntimo que esta madre escribió y que ahora llegó al cine. “En el diario íntimo empecé a escribirle notas y cartas a Luana, esperando poder abrazarla desde todos los lugares porque en aquella época no existía la ley de identidad de género y el índice de suicidio de las personas travestis y trans era del 80 por ciento. En la actualidad, a 9 años de la sanción de la ley, el índice de suicidio se mantiene en un 40 por ciento”, dijo Mansilla a radio “Costa Paraná”.
“Yo nena, yo princesa. Luana la niña que eligió su propio nombre”. Ese es el título del libro de Gabriela Mansilla, quien logró con su militancia que, por primera vez en el mundo, un estado reconociera la identidad de género autopercibida de una menor, sin necesidad de judicializar el reclamo.
En la charla con la radio municipal, en el programa “Aire de todos”, la madre, autora y activista sostuvo que “aún es muchísimo el peligro por el que atraviesa la niñez travesti y trans” y recordó que “la comunidad tiene una expectativa de 35 años”. “Mi hija no escapa al contexto de su comunidad, ni a la realidad que viven las compañeras y los compañeros trans”, agregó.
Luego, en la charla radial, se le preguntó por el paso del contenido del libro a la película. Cabe apuntar que la versión cinematográfica está dirigida por Federico Palazzo y protagonizada por Eleonora Wexler.
“Las charlas que tuvimos con Fede, fue de mucho respeto, de concientización; fue muy digno y muy fiel a nuestra historia. Muy fiel al libro. Tiene muy poco ficcionado, tiene diálogos reales. Hay situaciones reales al punto que va a costar creer que eso nos pasó realmente”, dijo y eso mereció una repregunta requiriendo un ejemplo de esas situaciones. “Por ejemplo -contestó- tener evangelistas en la puerta de mi casa al grito de ‘sálvala Jesús’ o perder la vacante en la escuela porque no querían respetar a Luana; el abandono del progenitor o las violencias que tuvimos que atravesar”.
Se explayó sobre el objetivo de la película, que se enmarca en la militancia de concientización de la sociedad y acompañamiento a la comunidad trans. “No es sólo dar a conocer la historia o que simplemente sea parte del mundo del espectáculo. Es un medio que hoy se pone a disposición de esta causa, por parte de la productora, tanto del director y todo el equipo de trabajo, integrada por más de 400 personas que realizaron la película en plena pandemia, cuando se estaba cerrando todo. Fue difícil trabajar con niñeces, que haya adolescentes trans en el film, y quien interpreta a Luana es otra niña trans, y todo tiene que ver con el objetivo de instalar el tema y salvarle la vida a otras niñas”, expresó la entrevistada.
Luego contó, en el diálogo que está disponible en audio adjunto, sobre la militancia en la asociación civil Infancias Libres, los tres libros escritos y autogestivos, el acompañamiento en muchos casos y la visibilidad de la lucha.
En “Yo nena, yo princesa”, Gabriela Mansilla cuenta una experiencia, como parte de una militancia de concientización y acompañamiento.