Victoria Giarrizzo explicó por qué se fue de la Secretaria de Industria, Comercio y Minería
La ahora ex funcionaria renunció a su cargo, en el que venía desempeñándose desde el inicio de la gestión del gobernador Rogelio Frigerio. Agradeció al mandatario la oportunidad de participar en su gobierno, pero efectuó algunas críticas a las formas de trabajo existentes en el Ministerio de Desarrollo Económico. Puso el acento en el área de Defensa del Consumidor.
Giarrizo denunció, además, operaciones mediáticas amarillistas y habló de actitudes un poco individualistas y de cierta falta de voluntad para trabajar en equipo. También dijo que no había sido buena su relación con el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo.
Giarrizzo, en declaraciones al programa En El Dos Mil También, que conducen Antonio Tardelli, Sebastián Martínez y Juan Criz Varela por Radio Costa Paraná (88.1), recordó que antes de formar parte del gobierno de Frigerio había sido directora de Producción de la Municipalidad de Concepción del Uruguay, pero aclaró que “no vengo de ningún partido político, o sea, yo soy técnica, a mí me llaman y si me gusta el proyecto y me gusta, sobre todo la persona que está a cargo del proyecto, acepto, Me gusta mucho la gestión, creo que soy buena gestionando, generando programas, identificando problemas, evaluando impactos, o sea, creo que tengo una experiencia en gestión que es lo que me animó a tomar este cargo. Pero no milito en ningún partido político, no me identifico con ningún partido político, me identifico con proyectos”.
– ¿El salto a la política, o, por lo menos a la gestión, la decepcionó en virtud de sus antecedentes académicos?
– Sí, en realidad yo, si bien tengo una experiencia de muchos años en mi trayectoria académica, también tengo muchos años de asesoramiento a cámaras empresariales, a pymes, consultorías, tengo mucha interacción con el sector privado. De todas maneras sí es frustrante porque obviamente que uno cuando llega a la gestión, llega con ganas de hacer un montón de cosas
– ¿Qué cosas desde ese lado del mostrador se revelan en el instante de la gestión más difíciles de cumplir o de materializar de lo que uno piensa estando del otro lado?
– Lo más difícil es saber gestionar los tiempos políticos. Mi principal autocrítica es que no me sé mover bien políticamente, y por ahí peco en exceso de decir lo que pienso. Las formas políticas evidentemente no son lo mío, choco mucho y creo que en la gestión una parte importante son los vínculos y, bueno, en algunas cosas uno tiene que ser más sumiso, en otras cosas tiene que poder ser más crítico y ser más políticamente correcto.
– ¿Y eso fue lo que pasó y lo que la llevó a presentar su renuncia?
– Creo que esta vez no fui tan incorrecta, yo creo haber sido bastante correcta y haber tenido un perfil bastante discreto. Sinceramente no sé bien, sé que hay por ahí decisiones que yo he tomado y cosas que me generaron algunas contrariedades, gente que se opuso y eso fue generando como una actitud hacia mí por ahí un poco más hostil desde algunos sectores que en los últimos tiempos se hicieron más fuertes.
Ahora, cuando miro y replanteo, qué hice bien y qué hice mal, obviamente que hay muchas cosas que uno sabe que hizo mal y yo soy muy autocrítica en eso y siempre tomo nota en cada cosa que hago para tratar de corregir y hacerlo mejor. Pero también muchas de las decisiones que tomé, que por ahí dan lugar a los cuestionamientos, yo las volvería a tomar.
Entonces eso me pone en el lugar de decir no estoy en el lugar correcto, o, al menos, no estoy haciendo lo que se espera de mí. No sé si eso que se espera de mí es bueno o malo, mejor o peor, pero no es lo que yo haría. Sentí que tenía que dar un paso al costado y lo di.
– Estas oposiciones a sus posturas, ¿las vio más dentro del propio Ministerio o en el gabinete de Frigerio?
– Yo creo que más afuera del Ministerio. Creo que incluso en algunas cosas hasta el mismo ministro por ahí puede haberse visto expuesto y en los últimos tiempos erosionaron mi relación con el ministro Bernaudo.
El principal conflicto conmigo siempre fue el área de Defensa del Consumidor, que es un área conflictiva y lo va a seguir siendo.
– ¿Por qué?
– Porque es un área de control de empresa, básicamente. Entonces los organismos de control siempre generan ruido, cuando controlás porque controlás, y si no controlás porque no controlás. Siempre es un organismo bajo sospecha de todo tipo. Cuando yo llego y veo la cantidad de expedientes que había acumulados en Defensa del Consumidor, lo primero que hago, desde la ingenuidad, es buscar la forma de resolverlo. Pero después, entrás en conflicto con otras áreas, con legales, con las empresas, con defensores de las empresas, y se genera un montón de cosas alrededor que hacen ruido.
– Quisiera saber si en esos conflictos encontró un patrón común, alguien que defiende mucho algunas industrias y se opone a los controles, o, por el contrario, alguien que ejerce mucha presión sobre la industria y eso es inconveniente para el funcionamiento económico. ¿Hubo algo de esto o los conflictos son de diferente naturaleza y no hay un patrón único?
– Creo que no hay un patrón único, y, de hecho, recién sobre el final de todo este tema con Defensa del Consumidor, que viene desde hace meses, empecé a entender lo que estaba pasando del otro lado. Al principio pensé que era exclusivamente un problema de formas, hasta que después me di cuenta de que en realidad no se querían resolver las cosas por distintos motivos. Pero encuentro un patrón ni tampoco puedo identificar personas. Sí sé que una de las últimas operaciones mediáticas que me hicieron vino desde dentro del Gobierno y estoy segura porque ahí había información que solamente la tenía gente del Gobierno.
Desde que me fui a Paraná dejé todo. Me fui 100 por ciento, 24 horas a gestionar. Y si ahora el 50 por ciento de mi tiempo lo tengo que ocupar en buscar quién filtra cosas, de dónde vienen, qué y por qué inventan, y en explicar que eso es mentira y por qué es mentira, no puedo seguir acá haciendo eso.
Y me pareció, además, que eso incluso podía llegar a perjudicar la gestión del Gobierno, del Gobernador, porque si tiene una persona a la que están cuestionando por el motivo que sea, yo doy un paso al costado, que me cuestionen y yo responderé, pero responderé ya no cobrando un sueldo con los impuestos de la gente.
– Llama la atención, por ejemplo, que el día de su renuncia, la única voz que se escuchó en defensa suya fue la de Martín Oliva, el senador opositor, ex intendente de Concepción del Uruguay, de quien fue funcionario cuatro años.
– Si no hay más voces en defensa mía, más convencida estoy de que hice lo correcto. O sea, claramente no estaba en el lugar correcto. Yo, igualmente, he recibido muchos mensajes de apoyo de la gente y de las empresas.
– Algunos de esos conflictos le generó la sensación de que podía haber algo irregular, sospechoso o lindante con la corrupción en esos expedientes.
– La respuesta yo la tengo. Creo que sí.
Yo hice un convenio con una universidad nos ponía a 10 personas expertas, los mejores expertos del país en Derecho de Consumo, en programación, me automatizaban toda el área, me resolvían en tiempo récord todos los expedientes. Entonces, del otro lado, decían que estaba entongada con la UNL. en este caso. O sea, un disparate.
Sabés por qué no quiero decir sí, porque si no hago lo mismo que hacen todos estar buscando tongos en todos lados. Y yo soy una persona honesta. No estoy acá por la plata, estoy por la gestión y entonces la respuesta me la voy a guardar, pero la tengo. Pero tampoco tengo pruebas. Entonces puede ser que esté equivocada.
Victoria Giarrizzo, es secretaria de Comercio, Industria y Minería.