Una mirada sobre los desafíos de una economía regional clave
El Día de la Avicultura se celebra cada 2 de julio en la Argentina. Esta fecha fue instituida en 1963 mediante el Decreto Nº 8.108 para reconocer la importancia de la actividad avícola en la economía nacional.
La elección de este día conmemora la llegada de los primeros inmigrantes suizos a la colonia San José, departamento Colón, en 1857. Fundada por el general Justo José de Urquiza, esta colonia marcó el inicio de la cría de aves de corral de forma organizada, que pasó de ser una economía familiar a convertirse en una pujante economía regional.
Mariela Gallinger, la presidente de la Asociación Civil Crespo Capital Nacional de la Avicultura, durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Martín Echagüe y Julio Galera por Radio Costa Paraná (88.1), señaló que en los últimos años la tecnología ha permitido un aumento significativo en la cantidad de aves criadas, especialmente para la producción de huevos. El incremento en la demanda de huevos por parte de los consumidores ha impulsado la construcción de más galpones y la expansión de la producción.
Gallinger, en este marco, consideró fundamental la permanencia de pequeños y medianos productores en el campo para la sostenibilidad del sector.
Cadena de valor y efectos de la crisis
La avicultura involucra una extensa cadena de valor que abarca desde el agricultor que produce el maíz, insumo esencial para la alimentación de aves, hasta la genética, profesionales, productores, frigoríficos y la industria de procesamiento de huevos y subproductos. La reducción de personal en frigoríficos y granjas, consecuencia de dificultades económicas, afecta a toda la cadena: los productores integrados deben buscar nuevos compradores para sus aves, y los empleados despedidos sufren el impacto directo. “Las dificultades en un eslabón repercuten en toda la actividad, comprometiendo el desarrollo y el empleo en el sector”, señaló Gallinger.
Valor nutricional del huevo
Argentina se destaca por su alto consumo per cápita de huevo, resultado de una tendencia creciente y una mayor conciencia sobre su valor nutricional. El huevo, considerado el alimento más completo después de la leche materna, es apto para todas las edades y se ha incorporado ampliamente en dietas deportivas y saludables. “El potencial de crecimiento del sector avícola argentino es considerable, aunque se requieren mejores condiciones y políticas para potenciar las exportaciones y proteger el empleo”, observó Gallinger.
La toma de decisiones acertadas en el sector, agregó, depende de la información y la capacitación continua de los productores.
Desafíos
Gallinger, asimismo, enfatizó la necesidad de mantener altos estándares de bioseguridad para prevenir enfermedades como la influenza aviar y continuar la tecnificación para optimizar el hábitat de las aves y la calidad del producto final. La protección del empleo, el apoyo a pequeños productores y la implementación de políticas adecuadas son claves para el desarrollo sostenible y competitivo de la avicultura argentina.
Mariela Gallinger, presidente de la Asociación Civil Crespo Capital Nacional de la Avicultura.