Una mirada sobre el presente y futuro de la industria entrerriana
El economista Gabriel Weidman dio detalles del documento que la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) le entregó al gobernador Rogelio Frigerio. En ese trabajo se sintetizan 10 ejes prioritarios para la actividad industrial.
La Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) realizó hace unos días su Asamblea General Ordinaria donde se renovaron las autoridades para el período 2026-2028, con la participación del gobernador Rogelio Frigerio. En ese marco, asumió la presidencia Celeste Valenti, primera mujer en conducir la entidad fabril de la provincia.
Valenti, en esa ocasión, hizo entrega al mandatario entrerriano del documento titulado “Agenda de Competitividad Industrial de Entre Ríos”, que sintetiza 10 ejes prioritarios para avanzar de manera articulada, se señaló desde la UIER.
Gabriel Weidmann, docente y economista, fue el autor de esa trabajo, y, durante una entrevista con el programa Buen Día, que conducen Carlos Matteoda, Alejandro Abero y Marta Segovia por Radio Costa Paraná (88.1), sintetizó los puntos centrales de esa agenda.
La industria en Entre Ríos, explicó, ha experimentado el impacto negativo de la coyuntura económica nacional, aunque en menor medida que otras regiones debido a su fuerte vinculación con la agroindustria, especialmente con el sector agropecuario, que ha mostrado buen desempeño en los últimos dos años. “Esto ha permitido que algunos sectores industriales provinciales experimenten un leve crecimiento, mientras que otros han sufrido el impacto pleno de la crisis”, destacó.
Problemas
Entre las principales problemáticas, transversales y específicas, que afectan a la industria entrerriana, Weidmann identificó la siguientes:
– Falta de infraestructura adecuada.
– Elevada presión impositiva municipal, que en Entre Ríos es aproximadamente el doble que en las otras provincias de la Región Centro (Santa Fe y Córdoba), con tasas municipales sobre la facturación que oscilan entre 1,2% y 1,4%, frente al 0,5%-0,6% de otras jurisdicciones.
– Gran dispersión en las tasas municipales entre localidades cercanas, lo que afecta la competitividad.
– Deficiencias en infraestructura que limitan el desarrollo exportador y la competitividad económica.
A nivel de cadenas específicas, se identifican desafíos particulares:
– Sectores avícola y porcino: prioridad en bioseguridad para mantener y expandir la inserción exportadora, especialmente tras episodios de gripe aviar y restricciones a las exportaciones.
– Sector arrocero: preocupación por el alto costo energético, especialmente en actividades de secado y bombeo de agua, agravado por aumentos recientes en combustibles.
– Economía del conocimiento: necesidad de mejor infraestructura de conectividad e integración como proveedores en cadenas locales (avícola, porcina) para potenciar la competitividad.
– Sector molinero: problemas relacionados con la informalidad.
– Sector citrícola: enfoque en la inserción exportadora, principalmente hacia Estados Unidos.
Perspectivas
Ante este escenario, el panorama general es complejo. “El crecimiento reciente de algunos sectores se debe principalmente al dinamismo agropecuario y buenas cosechas. El escenario internacional no es especialmente favorable, aunque existe expectativa de desarrollo en mercados externos”, sintetizó Weidmann.
Gabriel Weidmann, economista.