Una fundación que promueve el ahorro energético propicia que haya beneficios impositivos para quienes adapten sus casas
La presidenta de la Fundación Erasus, Mariela Galicchio, contó que esa entidad tiene por finalidad bajar el consumo de energía eléctrica en las viviendas particulares, y hacer, a la vez, que las casas tengan mejor vinculación con el cuidado del medio ambiente. “El tema de etiquetado de viviendas se da porque el sector residencial consume de todo el sistema energético nacional, casi el 30 por ciento. Es un consumo muy importante y es más que el corresponde a la industria. El etiquetado ya tiene, en nuestra provincia, una ley que se encuentra en proceso de reglamentación. El etiquetado, al igual que en los distintos electrodomésticos, que se ha ido dando y que la gente conoce, otorga una clasificación a las viviendas, según el consumo de energía que tengan. Va desde la A, que es la más eficiente, hasta la G, que es la menos eficiente”, dijo a radio “Costa Paraná”.
“Es un proceso para el cual los profesionales tienen que capacitarse. Recientemente terminamos un curso nacional, del que participaron representantes de 19 provincias. Esos etiquetados son los que luego van a otorgar los certificados”, dijo Galicchio, que es arquitecta.
En la charla radial profundizó respecto de los objetivos de la fundación. “Nosotros, lo que siempre sugerimos es, primero reducir la demanda, y eso se hace mejorando la aislación de la vivienda, mejorando la aislación de las ventanas, cerrando los chijetes. Eso es importante. Luego hay que pasar al segundo paso que es mejorando los activos, que son los que producen la energía que nos hace falta. Se trata de todo lo que aporta energía, como los calefones, las cocinas, los acondicionadores de aire. Siempre hay que apuntar a los equipos que están más horas encendido”, amplió.
La arquitecta consideró que hay que eliminar los consumos pasivos, como las llamas pilotos en los equipos de gas. “Hay un estudio del INTI que indica que eso se lleva medio metro cúbico de gas por día, que es un montón y no aporta ningún beneficio”, afirmó la entrevistada.
En un tramo de la charla, la titular de la Fundación Erasus, motivada por una pregunta, se mostró partidaria de otorgar beneficios antes de aplicar la obligatoriedad de que las viviendas y los equipos que demandan energía sean adaptados para un menor consumo. “En realidad -se explayó- hay una ley que adhiere a la ley nacional de energía distribuida, que también se está reglamentando. Pero más que de obligar lo que nosotros pensamos siempre es en otorgar beneficios. En otros países ha funcionado muy bien otorgar beneficios. Por ejemplo, para quien pusiera ventanas de alta eficiencia, se le otorgan beneficios. En Santa Fe se aprobó la ley y se reglamentó, pero los beneficios no están vigentes porque arrancan en 2027. Nosotros aspiramos a que, como no es obligatorio el etiquetado, la Provincia a través del ATER otorgue algún beneficio al impuesto inmobiliario”.
Se le consultó qué consecuencia cree que tendrá el subsidio a la tarifa, anunciada por el Gobierno cuando pase los 400 kilovatios, si se generará beneficio en la gente o si pasará rápido y los usuarios terminarán consumiendo la misma cantidad de energía. “Creo que lamentablemente vamos a lo segundo. Se necesita mucha educación, porque no es solamente lo que repercute en el gasto, que es lo que le importa a la gente en un primer momento, pero también es importante saber que la mayoría de esa energía que estamos consumiendo viene de combustibles fósiles. Hay muy poca energía limpia que se está consumiendo y faltan incentivos. Eso es lo que vemos. En lugar de subsidiar energía, hay países que otorgan beneficios, cambios de equipos, ailsaciones en las viviendas. Es un camino largo que hay que correr, pero nosotros en la fundación hace diez años que estamos con este tema, insistiendo y difundiendo”, finalizó.