Una asociada contó cómo la Cooperativa de Trabajo de Empleados de Frigorífico logró salvar un centenar de puestos laborales
La secretaria de la Cooperativa de Trabajo de Empleados de Frigorífico (Cotef), Lorena Góngora, contó sobre la experiencia de conformar una cooperativa de trabajo que quedó al frente de lo que había sido la firma paranaense, una vez que entró en concurso de acreedores cuando ya la empresa tenía 60 años de vigencia. Se trata de lo que fuera la Cooperativa de Provisión de Carniceros de Paraná. “No nos quedaban muchas opciones y todos los trabajadores decidimos poner nuestros años de trabajo, nuestras indemnizaciones y comprar una parte y lograr que una jueza nos autorice a conformar una cooperativa de trabajo y de a poquito empezamos a crecer, trabajando mucho porque al principio no teníamos crédito en ningún lado porque no éramos creíbles”, comenzó contando, tras lo cual indicó que actualmente realizan ventas a distintas provincias, en especial de la Mesopotamia y el Litoral y que cuentan con autorización para la venta a nivel nacional. “Los precios son buenos y nos cuesta mantenerlos pero queremos devolver algo de lo que hizo la Municipalidad por nosotros”, dijo en alusión a la instalación de la feria fija en el Complejo Escuela Hogar “Eva Perón”, dijo Góngora a radio “Costa Paraná”
“Tenemos ventas en Misiones, Corrientes, Santa Fe y estamos habilitados para tráfico federal. Costó mucho pero se logró, sobre todo recuperar la confianza de todos los proveedores”, afirmó la entrevistada, consultada sobre la experiencia positiva que arrojó el asociativismo entre personas que parecían estar destinadas a perder su trabajo y sin embargo pasaron a ser asociados y manejar la antigua firma en crisis, hoy convertida en una empresa viable por sus antiguos empleados y empleadas.
“Empezamos a buscar otros mercados. Nosotros siempre fuimos de venta mayorista a carniceros y a la vez tenemos nuestra propia carnicería en Avenida Zanni (2137). Empezamos a apuntar a rotiserías, a comedores y también a la venta minorista”, testimonió.
“Dentro de todo lo malo, lo bueno que nos pasó es que el frigorífico nunca cerró sus puertas aunque se trabajaba menos. Heredamos las deudas de la cooperativa anterior pero pudimos seguir trabajando y aprender, porque ninguno de los que estamos al frente hoy somos grandes profesionales. Éramos empleados rasos y de un día para el otro tuvimos que hacernos cargos de muchas cosas. Nos llevó mucho trabajo psicológico. Contratamos una psicóloga. Trabajamos grupal e individualmente hasta que pudimos comprender el cambio que sufrimos”, agregó la integrante de la cooperativa que nuclea a asociaciones de Paraná y Diamante.
En un tramo de la charla radial se habló de los precios en que venden los productos, que son buenos para los compradores. “Como cooperativistas queremos brindarle a la sociedad lo que nos da también”, sostuvo y agregó que en la última feria que realizaron por kilogramos la carne picada estaba en 520 pesos, y la pulpa común y el roast beef y paleta estaba a 500 pesos el kilogramos.
La empresa concursada tenía cien empleados, quienes conformaron una cooperativa de trabajo y se transformaron en cien asociados de una empresa que funciona.