Un experto en temas educativos dijo que las pruebas internacionales esconden la intención de suplantar educación por instrucción

El investigador en temas educativos y licenciado en Letras, Darío Balvidares, consideró que “no se puede parcializar el resultado de una prueba de 2019, tomada por la Unesco, o el de la Ocde, o la del Observatorio”, y de ese modo relativizó las noticias de los medios de comunicación referidas a que Argentina cosechó uno de los peores resultados tomados a sus alumnos del nivel primario. “Las múltiples perspectivas para empezar a hacer un análisis de la reforma son muy importantes a tener en cuenta antes de decir ‘uh los resultados dieron mal’ o ‘los resultados dieron bien’. En principio habría que empezar por qué continuamos con las pruebas estandarizadas. Cuál es el beneficio que nos produce a nosotros, además de ser muy costosos, continuar con esas pruebas estandarizadas para que nuestros resultados terminen siendo parte de un análisis de los organismos internacionales, tanto los de la Unesco como de los organismos internacionales de crédito”, dijo a radio “Costa Paraná”.

Afirmó que “haber mantenido las pruebas Aprender, como tal, implica también estar alineados con el informe aprender del Banco Mundial del año 2018, que en realidad es parte de un proceso de deconstrucción de los sistemas públicos de educación”. “Quiero dejar claro -continuó- que ya no estamos hablando de educación; estamos hablando de aprendizaje. Es decir, la Ocde y el Banco Mundial han corrido el famoso lema de Educación para todo, de los años 90, publicado en la Cumbre de Jomtien, firmado y reafirmado en la Cumbre de Dakar, en el 2000, para los países del sur, para los países en emergencia, ha sido abandonado y suplantado por Aprendizaje para todos”. “Una cosa es la instrucción y otra es la educación. La educación -continuó-, como una cuestión integral fue abandonada como proyecto de los organismos internacionales, en los proyectos de la Ocde y hay una transición hacia mecanismos de aprendizajes de la competencia y adquisición de herramientas para el empleo y eso es todo el gran objetivo del mundo corporativo”.

En este último punto completó diciendo que “hay un gran impulso a la descentralización y la autonomía escolar, como el modelo chileno que, ya sabemos, en Chile fracasó y por lo cual la protesta es multitudinaria frente a los sistemas escolares como los de Chile que, además es pago y se paga toda la vida”.

El intelectual no dudó en indicar que todo es parte de un gigantesco negocio de entidades, dando cuenta, por ejemplo, de las relaciones que existen entre documentos y nombres de líneas que arrancaron en los años ‘70 y tuvieron un gran impulso en los 90. “Buscan capital humano para el trabajo y para una minoría reservan la educación integral, es decir, la formación de líderes”, resumió.

“La necesidad urgente es un gran congreso de educación donde todos podamos debatir y no las empresas y las corporaciones que son las consultadas habitualmente y que toman parte de las tareas que debería hacer el ministerio. Si no se sale de la órbita que plantean estos organismos muy difícil que podamos pensar la educación”, afirmó el investigador entrevistado, autor del libro “La educación en la era corporativa”.

Un experto en temas educativos dijo que las pruebas internacionales esconden la intención de suplantar educación por instrucción Las pruebas educativas que le toman a los niños y niñas del continente, esconden un millonario negocio, denuncia Darío Balvidares.
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