Tres miradas sobre la inflación de abril

Los economistas Claudio Coronel, Darío Rossignolo y Gabriel Weidmann, en declaraciones a Radio Costa Paraná, dieron sus puntos de vista sobre el 8,8%del cuarto mes del año. ¿Seguirá bajando la inflación? ¿Qué pasará con la actividad económica, el empleo y los salarios?

La inflación de abril  fue del 8,8%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), mientras que en lo que va del año acumula un 65% y trepa al 289,4% en forma interanual.

Mientras, el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó un 4,2% en abril, la suba más baja desde noviembre de 2022, cuando se posicionó en 3,1%. Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) se incrementó un 7,1% en el cuarto mes del 2024.

De esta manera, una familia de cuatro integrantes, compuesta por dos adultos y dos menores, necesitó percibir ingresos superiores a $373.044 para no estar en situación de indigencia y a $828.158 para superar la línea de la pobreza.

Claudio Coronel

El economista Claudio Coronel, durante una entrevista con el programa Sexto Sentido, que conducen Jorge Ballay y Pablo Lescano por Radio Costa Paraná (88.1), señaló que al momento de hacer una evaluación de la inflación de abril “todo depende de dónde se lo mire” porque “ellos, en realidad, conceptualmente dicen que veníamos de una híper, que frenamos, partimos de 25%, el cual se excusan totalmente de la responsabilidad de ese 25% en diciembre, y a partir de ahí claramente la inflación fue desacelerándose”.

“Si lo miramos desde ese 25%, si se quiere del 12% que eventualmente hubo en noviembre, y ahí empezó a desacelerarse y de hecho los que hacen scrapping, es decir, los que usan unos programas bot que hacen relevamientos de precios online, les está dando que en mayo está bajando muchísimo, pero todavía estamos en niveles muy altos de inflación”.

La cuestión, sin embargo, “está mucho más asociada a dos factores fundamentales: primero, esa aceleración de la que se está bajando fue producto del salto del tipo de cambio; segundo, se planchó el tipo de cambio, y, después de eso, hubo un conjunto de políticas tendientes a desacelerar la actividad económica”.

Para Coronel, “el programa, si se lo puede llamar el programa, tiene un conjunto de inconsistencias, una de las cuales es el atraso del tipo de cambio. Si no se estabiliza el tipo de cambio no se van a poder poder estabilizar los precios, es una realidad·.

La baja de la inflación, agregó, también está asociada a la caída del nivel de actividad. “La recesión que producen las medidas que estamos viendo del ajuste fiscal y de apretón monetario, lo que lleva es a contener el salario real bajo, lo que permite tener el tipo de cambio relativamente apreciado como lo tienen”.

Más allá de la inflación y de la recesión, Coronel puso el acento en la necesidad de ir  a un sendero fiscal sostenible. “El tema es la estrategia que se usa para alcanzarlo, porque antes de las elecciones nadie decía que no había que hacer un ajuste, la discusión no era si había que llevar al Estado en todos sus niveles hacia un sendero más sostenible, sino que la discusión eran las formas con las cuales íbamos a hacerlo, y, evidentemente, ganó la forma más salvaje”.

Darío Rossignolo

Mientras, Darío Rossignolo, en declaraciones al programa Carrusel Público, que conducen Viviana Isasi, Marcelo Medina y Martín Echagüe por Radio Costa Paraná (88.1), consideró que la baja de la inflación “es evidentemente”, peroadvirtiò que “hay todavía varias cuestiones pendientes que seguramente el Gobierno va a tener que atender, sobre todo en un análisis de corto a mediano plazo”.

Entre las cuestiones pendientes, el economista aludió  sobre todo “a los precios regulados y cómo va a manejar el Gobierno variables relevantes como la tasa de interés, las pautas salariales, el manejo del gasto y un conjunto de otras variables sobre las que se necesitan definiciones”.

Un tema central, opinó, será “cómo se ajustan los salarios, si se ajustan con la inflación pasada, y cómo se coordinan expectativas hacia adelante, cómo se pautan los contratos hacia adelante, qué va a pasar con la evolución del comportamiento del Banco Central con las tasas de interés” dado que “uno utilizaría las tasas de interés como herramienta para bajar la inflación que es lo que se hace en todos los países del mundo”.

“El contexto acá es que al tener pasivos remunerados, la cantidad de dinero pasa a ser endógena, y cuanto mayor es la tasa de interés, más dinero hay que emitir para renovar los pasivos remunerados del Banco Central, entonces la cantidad no te crece. Me parece que más allá de estas cuestiones, todavía faltan definiciones de fondo sobre cómo vamos a seguir, cómo sería un plan de estabilización de corto a mediano plazo, cómo se espera que vayan a utilizar las herramientas monetarias del Banco Central y la reducción del déficit –si bien el déficit se redujo fuertemente interanualmente en el primer trimestre, ahora hay algunas señales de relajamiento de esa reducción del déficit– y hay que ver cómo se sigue a futuro con las tarifas”, enumeró.

Rossignolo, por otra parte, señaló que este ciclo económico-político “ya los hemos vivido infinidad de veces” y “si los precios crecen más rápido que la depreciación del tipo de cambio nominal, vamos a tener apreciación cambiaria. Y ya prácticamente hemos consumido casi toda la devaluación de fin del año pasado en términos reales. Entonces es importante ver de qué manera esto va a converger”.

Según el Gobierno, agregó, “hay una idea de hacer converger todo a la tasa de depreciación del tipo de cambio, el 2% de tasa de interés, 2% de depreciación del tipo de cambio y 2% de inflación, vamos a ver cuán rápido lo pueden lograr y si pueden quebrar esa inercia inflacionaria y ese reacomodamiento de precios relativos que todavía falta”.

Gabriel Weidmann

Gabriel Weidmann, por su parte, sostuvo que “volver al dígito de inflación mensual, que es un nivel muy alto desde ya, era uno de los objetivos que se había planteado el Gobierno” después de la devaluación y la aceleración fuerte de precios que se había dado en diciembre”.

En este marco, “este 8,8% de inflación mensual, en alguna medida, está mostrando parte de los resultados que está esperando el Gobierno, con la contracara que ya se ha discutido bastante sobre los costos con los cuales se está logrando este nivel de desaceleración de precios”.

Uno de esos costos es la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. “Cualquier salario aumentó menos que el 8,8% en abril, por lo que siguió perdiendo poder adquisitivo”, observó Weidmann, y ahora, adelantó, “se va a empezar a hablar de que los salarios van a subir por arriba de la inflación, pero luego de una caída del 30-40% desde diciembre hasta aquí”.

La otra cara de la baja de la inflación es la caída de la actividad económica. “El nivel de actividad ha bajado un montón, con caídas de hasta del 20% en algunos sectores o más”, detalló el economista, y vaticinó que “de a poco iremos viendo una pérdida más generalizada en los niveles de empleo, o, por lo menos, dificultades para mantenerlos”.

Weidmann, finalmente, habló de otros aspectos  vinculados con el proceso inflacionario que “le otorgan poca sustentabilidad a este proceso” que es “la composición del ajuste fiscal que se ha hecho y también el recorte de tasas de interés que, en alguna medida, otorgan una preocupación en cuanto a cómo se ha compuesto este ajuste fiscal”.

Tres miradas sobre la inflación de abril Inflación de un dígito, uno de los objetivos del Gobierno.
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