Todos miran a Brasil
Flávio Bolsonaro (Partido Liberal) ganó las elecciones de Brasil 2026 con más del 47% de los votos. Segundo quedó el presidente Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) con más del 45%. Debido a que ninguno superó el piso establecido, ambos candidatos deberán medirse en balotaje, el domingo 25 de octubre.
Las elecciones brasileñas importan tanto para la ciudadanía del país como para Argentina, dada la estrecha relación entre ambos. Brasil, presentado como la octava economía mundial y un actor que aspira a influir en las grandes ligas, incide en el Mercosur y el Cono Sur, en un contexto de competencia geopolítica entre Estados Unidos y China. Por eso, sus resultados requieren atención más allá del ámbito interno.
El politólogo Gustavo Tarragona, de la consultora Civic, al hacer una primera lectura de los resultados electorales de este domingo en el gigante sudamericano, destacó la competencia “muy polarizada” porque el Partido Liberal, asociado a Flávio Bolsonaro, “habría obtenido poco más de 47 % de los votos, frente a algo más del 45 % para el PT de Luiz Inácio Lula da Silva”.
Ambos sectores, evaluó, “conservarían una fuerza considerable cualquiera fuera el resultado del balotaje” previsto para dentro de tres semanas.
Flávio Bolsonaro cuenta “con el peso político del apellido y una trayectoria propia como senador”; si ganara, “tendría que decidir si construye una identidad independiente o continúa bajo el paraguas de su padre Jair”.
Otro dato destacado es la abstención, superior al 20 %. Tarragina planteó este tema “como una señal de alerta que debe investigarse: una parte importante del electorado podría no haberse sentido convocada por ninguna de las ofertas de centro, derecha o izquierda. La participación y la capacidad de interpelar a la ciudadanía aparecen así entre los desafíos comunes de las democracias contemporáneas”.
Polarización y desgaste de los oficialismos
La polarización brasileña, agregó el politólogo, se relaciona “con tendencias observadas en otras democracias sudamericanas y también en países más consolidados”. A la vez, “varias elecciones recientes de la región habrían favorecido a la oposición. Esto invita a revisar la idea politológica de que los gobiernos en funciones suelen tener ventajas materiales y simbólicas para conservar el poder. El desgaste asociado a políticas de ajuste y la insatisfacción ciudadana con los resultados podrían explicar parte del voto opositor”.
Balotaje y renovación política
La proyección del resultado es “incierta”, pero el analista consideró “posible que exista cansancio con las opciones de centroizquierda y desgaste de la figura de Lula”. Ese diagnóstico no desconoce sus “logros sociales”, entre ellos la salida de millones de brasileños de la pobreza extrema y la expansión de la clase media. También plantea que el PT “quizá necesite revisar su liderazgo y renovarse, pues el Brasil actual difiere mucho del contexto sindical y político en que se formó el partido”.
En sentido contrario, Bolsonaro podría “sumar votos de candidatos de centro y centroderecha: unos cuatro o cinco puntos potencialmente decisivos”. También se propone examinar si el postulante opositor consiguió proyectarse como una cara relativamente nueva en la política.
Quedan pendientes, cerró Tarragona, “una comparación más profunda entre Brasil y Argentina y el análisis de factores económicos internacionales —como los precios de las materias primas y las tasas de interés del Tesoro estadounidense— que pueden influir en las elecciones sudamericanas”.
Flávio Bolsonaro, el vencedor de la primera vuelt en Brasil.