Testimonio de una venezolana residente en Paraná tras los devastadores terremotos
Se produjeron dos terremotos consecutivos en Venezuela, con sólo 39 segundos de diferencia, causando un impacto significativo, especialmente en la zona de La Guaira, que es costera y cercana a Caracas. La zona es conocida por su vulnerabilidad sísmica y antecedentes de desastres, como el deslave de 1999 y un terremoto en 1967 de magnitud 6.7.
La Guaira es una región densamente edificada y situada en la costa. Venezuela se encuentra sobre dos fallas sísmicas, lo que la convierte en un país propenso a terremotos. Sin embargo, no existen sistemas de alerta sísmica comparables a los de otras regiones, como el centro antisísmico de Cuyo en Argentina. En las últimas décadas, no se han implementado políticas de prevención ni educación sísmica adecuadas, a pesar de las advertencias de expertos y la previsibilidad de nuevos movimientos tectónicos.
Impacto en la comunidad venezolana en el exterior
Muchos venezolanos en el extranjero experimentan “angustia e impotencia por la distancia y la dificultad de comunicación” tras el desastre, agravada por la caída de las señales y la falta de electricidad, explicó Isabel Ruso, una venezolana que teside en nuestra ciudad desde hace ocho años.
Durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Martín Echagüe y Julio Galera por Radio Costa Paraná (88.1), dijo que la comunidad venezolana en la ciudad cuenta con un grupo de WhatsApp de aproximadamente 200 personas, que sirve como principal canal de información y apoyo. “La mayoría ha confirmado que sus familiares están a salvo, aunque el temor y la preocupación persisten”, remarcó.
Solidaridad
La respuesta internacional ha sido fundamental, con la llegada de ayuda humanitaria, equipos de rescate y alimentos. El gobierno venezolano “se vio obligado a solicitar asistencia externa debido a la falta de preparación y recursos para enfrentar una emergencia de tal magnitud”, agregó.
Las redes sociales han sido clave como puente de comunicación y solidaridad, permitiendo a la diáspora mantenerse informada y apoyar moralmente a sus compatriotas.
“Las personas que están allá y que han padecido de esta tragedia están sufriendo por todas las pérdidas que han tenido. Y bueno, de corazón, nosotros lo que hacemos acá es orar. No podemos hacer mucho más,”, subrayó.
La Guaira quedó prácticamente destruida.