“Ser de clase media en Paraná estaba asociado con cierta jerarquía moral e incluso racial”, aseguró Ezequiel Adamovsky
El historiador y ensayista Ezequiel Adamovsky, invitado a hablar sobre la clase media argentina, afirmó que “viene habiendo un proceso de disminución de los ingresos de sectores medios, pero incluso cuando la situación estaba mejor, los ingresos nunca estuvieron en el medio entre los ingresos de los los pobres y los ingresos de los ricos. Parte de la narrativa de la clase media o de la fantasía de ser de clase media es imaginarse que está en medio entre unos y otros, y la verdad que a niveles de ingresos nunca fue así. Los ingresos de los sectores medios siempre estuvieron más cerca que los de los sectores bajos que el de los sectores más altos. La distancia que hay entre el ingreso de los sectores medios y el del 1 por ciento de la población es infinitamente mayor a la que hay entre alguien de sectores medios y el que mejor gana entre los trabajadores”, dijo a radio “Costa Paraná”. Habló sobre un estudio realizado en la capital entrerriana sobre la clase media.
“Seguramente -continuó el investigador- la sensación de no estar a la altura de las expectativas de lo que significa ser clase media, provoque en algunas personas una sensación de angustia o de frustración porque hay toda una serie de valoraciones morales asociadas a ser de clase media y no ser de clase baja por las cuales se supone que hay algo vergonzoso; algo estigmatizante en ser de la clase baja”.
En diálogo con el programa “Para empezar”, de la radio pública municipal de la capital entrerriana, Adamovsky, que es doctor de la Universidad de Londres e investigador del Conicet, reveló que “en Paraná se hizo el primer estudio antropológico de qué es lo que significa ser de clase media”, a cargo de Rubén Reyna, un investigador argentino que se encuentra radicado en Estados Unidos desde la década del ‘60. “Y en ese estudio ya aparecía muy claramente, que ser de clase media en Paraná, y estoy seguro de que lo mismo sucedía en otras ciudades, estaba asociado con una cierta noción de cierta jerarquía moral que se asentaba en la idea de que los pobres eran inferiores moralmente pero incluso también racialmente. La idea de que los pobres eran los criollos, los negros; algo muy común en la formación de la identidad de clase media en Argentina”, sostuvo.
Autor de varios libros, entre los que se cuenta “Historia de la clase media argentina”, el entrevistado contó que investigó cuándo comenzó a identificarse una clase media en el país que, como todos los otros países, tenían una visión binaria inicial de las divisiones sociales. “La visión que había es que existían dos clases sociales y eso empezó a cambiar recién después de la década de 1920, cuando un grupo de intelectuales trajo a los debates argentinos la expresión clase media, que ya se estaba utilizando en Europa y se comenzó a instigar un orgullo de clase media entre los empleados”, puntualizó.
La charla radial llevó a preguntar cómo está Argentina, en el proceso de achicamiento de la clase media, en relación con otros países latinoamericanos. Esta fue la respuesta de Adamovsky: “Hay parte de un mito nacional respecto de que Argentina es distinta a América Latina porque tiene una clase media muy importante y ese mito está asociado a otro rasgo que supuestamente es distintivo que es que Argentina sería un país blanco y europeo, como dijo el Presidente en esa desafortunada frase de hace poco. Están conectadas esas cosas porque se supone que justamente la clase media es parte de la inmigración europea. En esto hay algunos elementos ciertos y otros que son puramente mitológicos. Lo que es cierto es que Argentina y Uruguay son las regiones que históricamente han sido mayormente igualitarias socialmente hablando. Lugares donde la distribución de los ingresos fue mejor que en otros y donde la cultura civil, la cultura política es una cultura más igualitaria, donde el pobre mira de igual al rico, no agacha la cabeza, no tiene esa diferencia que se ve en otros países, como Chile o Perú. Esos sí son rasgos distintivos. Está mejor distribuido el ingreso y eso sigue siendo así a pesar de que empeoró mucho en las últimas décadas. Lo cual no quiere decir que tenemos una sociedad con más clase media. Distinguir tres clases media es una convención. No surge de los datos. Y lo que sí es que Argentina participa de un escenario latinoamericano pero también global y es que viene habiendo crecimiento económico en las últimas décadas, aunque no en los últimos años, y eso cada vez aleja más a los ricos del resto de la población y el lugar de los sectores medios se va volviendo más precario en todas partes”.
Se habló también que por algunos niveles de bienestar, como la posibilidad de estudios superiores o incluso los ingresos, hace que Argentina tenga una aún sostenida postura hospitalaria para personas de otros países”.
Para el Ezequiel Adamovsky, la clase media argentina tiene mucho de ilusión en su identidad.