“Seguiré siendo enfermera toda mi vida”, dijo Marisa Espíndola, nominada a un premio nacional por su labor en pandemia

La enfermera Marisa Espíndola fue nominada al premio Virginia Henderson, impulsado por la Asociación de Enfermeros de La Costa argentina y el Rotary Club de Costa del Este. Uno de los motivos por lo que fue nominada es porque pudiendo haber jubilado porque cumplía todas las condiciones, decidió postergar el beneficio del retiro para prestar sus servicios en la pandemia.“Hubo un momento de replantearse qué era lo que en realidad debíamos hacer porque no podíamos interrumpir el contacto con los pacientes, más que es una persona que estaba sola, sin familiares, sin amigos y sin nadie así que tuvimos que revaluar y, por supuesto, continuamos con estrategias como protección y trabajar la conectividad institucional. Vimos que el paciente necesitaba el contacto y estar acompañado, entonces fuimos encausando la atención no sólo cuidar sino cuidarnos nosotros también”, dijo en diálogo con radio “Costa Paraná”.

Espíndola contó cómo afectó en lo profesional la pandemia por coronavirus. “Es un trabajo diferente a lo que veníamos haciendo. Nuestro trabajo siempre fue más procedimentales, con tratamientos a realizar y en eso se daba una relación enfermera paciente particular. Pero en este momento lo que cambió fue que, en primera instancia, desconocíamos mucho y pensábamos que todo estaba en la superficie, cambiamos los hábitos y además en el contacto con la persona”. Fue en ese punto en el que dijo que se discutieron y resolvieron modos de continuar acompañando a los pacientes, cosa que nunca se dejó de hacer. 

“Siempre pensamos que tenemos una vocación y que nuestra vocación está al servicio, pero en el diario transitar uno va dejando de lado y dándolo por hecho”, agregó. Luego explicó que se encontró con buenos ejemplos de acompañamiento a los enfermos y las enfermas. “Cuando aparece la pandemia -sostuvo- y el riesgo llega a la vida de uno, pensaba que iba a haber más resistencia, pero a mi lo que me hizo revalidar y admirar son los valores que tienen todos los equipos de salud. Nunca hubo un cuestionamiento para atender sino que tuvimos que ver cómo lo hacíamos”.

En el programa “Aire de todos” se le preguntó si considera que la actividad está lo suficientemente reconocida a nivel social y laboral, ante lo cual Espíndola contestó: “Creo hay una falta de valorización y que eso vaya acompañado de un reconocimiento real. El aplauso estuvo bien, la sociedad nos valora, pero, por otro lado, los bajos salarios obligan al doble empleo y eso hace pensar, en definitiva, que el valor no está tan reconocido como debería ser”.

Ahora la profesional de la salud sí ya está jubilada, luego de prestar servicios durante un año en la pandemia, debido a que decidió postergar su jubilación. “Seguiré siendo enfermera toda mi vida, porque soy enfermera y he dedicado casi toda mi vida a eso, y seguiré ligada a lo profesional porque me quedé con unas horas de clase en la facultad”, contó.

Por último se le consultó qué siente cuando ve que hay gente que no mantiene los cuidados sanitarios dispuestos. Su respuesta fue ésta: “tengo una ambivalencia porque por un lado entiendo que se extendió mucho tiempo y las personas tienden a aflojar los controles, pero por otro lado creo que hay que reflexionar y tomar conciencia porque no solamente afectan al sistema de salud sino a las personas mismas. Todos podemos estar al límite de nuestra vida y por eso hay que reflexionar aunque haya sido largo y todavía falte un trayecto por recorrer. La única manera es que nos cuidemos uno a uno y así toda la sociedad esté cuidada”, finalizó.

“Seguiré siendo enfermera toda mi vida”, dijo Marisa Espíndola, nominada a un premio nacional por su labor en pandemia Marisa Espíndola aportó 37 años para su jubilación y cuando irrumpió la pandemia decidió postergar su retiro.
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