¿Se viene una devaluación?

Es la pregunta que todos se hacen mientras continúan las negociaciones entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Claudio Coronel, economista y docente, analizó la crisis económica argentina, y remarcó la presión sobre las reservas y la inercia inflacionaria. Advirtió, asimismo, sobre posibles devaluaciones y la necesidad de un acuerdo con el FMI para evitar un colapso financiero.

Luego de varios días con los dólares financieros moviéndose hacia arriba, la pregunta que todos se hacen es si, finalmente, el Gobierno va a devaluar el peso, algo que las principales espadas del oficialismo y hasta el propio presidente Javier Milei niegan enfáticamente. Nadie, sin embargo, tiene la respuesta concreta a ese interrogante y las especulaciones al respecto parecen ser infinitas.

Claudio Coronel, economista y docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER, durante una entrevista con el programa Sexto Sentido, que conducen Jorge Ballay y Pablo Lescano por Radio Costa Paraná (88.1), dio su opinión y analizó la marcha de la política económica de la administración libertaria.

El Gobierno, dijo, “tuvo algunas medidas y algunos flujos que le permitieron sostener las reservas, como fue el blanqueo de capitales, la salida de la sequía y demás, que le permitieron juntar dólares, y, en particular, el blanqueo le permitió reactivar los préstamos en dólares, y como el dólar estaba planchado, básicamente muchas empresas empezaron a tomar también deuda en dólares para financiarse con la tasa de interés local. Eso permitió mostrar cierta solidez en cuanto al sostenimiento de las reservas y el tipo de cambio, pero todo eso se fue agotando porque siguió existiendo una presión sobre las reservas, en buena medida por los vencimientos de deuda que tiene en moneda extranjera”.

En el contexto actual, agregó Coronel, surge “la necesidad de una reestructuración con el FMI” porque “se vienen unos vencimientos muy grandes en moneda extranjera y, como no hay para pagarlos, necesariamente se necesitan esos dólares si se quiere seguir sosteniendo el esquema que se está teniendo hoy de estabilidad cambiaria”.

Por estas razones, señaló el economista, “empieza a haber dudas respecto, aparece algún señalamiento sobre alguna corrección del tipo de cambio, y, evidentemente, comienzan las sospechas de que va a haber un salto cambiario, aumenta el riesgo y ya la credibilidad del programa empieza a cambiar”.

– Pareciera que todo se va tornando muy complejo y va entrando en un cuello de botella. ¿Ustedes, como economistas, perciben lo mismo?

– Es que hay que ver un montón de aristas para entenderlo porque estos programas son de por sí complejos.

El Gobierno inicia un plan de estabilización basado en el tipo de cambio, tenemos un tipo de cambio de tipo tablita, muy estudiado en la década de los 80, que ha tenido éxitos y fracasos. Normalmente el éxito de este tipo de programas de estabilización requiere ciertas condiciones, que es tener equilibrio fiscal o un déficit mínimamente sostenible, contar con reservas fuertes, tener un sector externo que esté bien, entre otros aspectos.

El sector fiscal más o menos fue manejable, ya sabemos a costa de qué, pero fue manejable.

En el sector externo tuvimos saldo positivo, pero basado en un nivel de importaciones 10.000 millones abajo de lo que fue, por ejemplo, en 2022, es decir, que no es una situación normal, y las reservas, como vimos, nunca terminaron de estabilizarse del todo.

Entonces, el programa de estabilización basado en tipo de cambio suele ser muy efectivo para bajar la inflación, porque en niveles altos de inflación, y, sobre todo, en hiperinflaciones, los precios siguen fundamentalmente el tipo de cambio.

Al anclar el tipo de cambio se logra rápidamente bajar la inflación. El problema es que nosotros estamos en un esquema de inercia inflacionaria. Cuando hay  inercia inflacionaria, hay una porción de esa inflación que responde a factores más bien estructurales.

Es lo que le pasó al Gobierno, llegó al 2,5%, pero rebota, y va a pasar un periodo donde va a empezar a bajar más lento, y ahí es donde el plan se pone a prueba. Y el problema es que esto requiere que no aparezcan las expectativas de devaluación como están apareciendo ahora.

Dentro de la expectativa de devaluación está la capacidad que tenga el Banco Central de poder hacer frente a esos vencimientos de deuda. Y gran parte de esos vencimientos son con el FMI. Entonces, sí o sí, hay que arreglar con el Fondo, y lo que hace el Fondo es refinanciar la deuda. Eso lo necesitamos porque hoy no se puede pagar.

El tema es que el Fondo, para arreglar, va a exigir algunas correcciones como reformas estructurales, corregir la edad de jubilación, reforma laboral probablemente. Después va a pedir resolver la situación externa, y para el Fondo la situación externa se resuelve con devaluación.

– ¿Usted conoce en la historia argentina alguna alternativa en que la devaluación no se haya traducido en inflación?

– Realmente no. Hay estudios, digamos, que muestran que con niveles bajos de inflación, como por ejemplo le pasó ahora a Brasil, el traslado a precio es mucho más bajo.

Ni apreciar el tipo de cambio es bueno ni tener un tipo de cambio que devalúe constantemente es bueno, va a trasladar a precio. Pero volvemos a tener el mismo problema y lo vamos a seguir teniendo en tanto y en cuanto no logremos forjar una salida.

Podemos irnos al ejemplo más cercano que nos queda, el ejemplo de la década de los 90. El problema central de la década de los 90, con todo el cuestionamiento que podemos hacer respecto de las reformas del Estado y demás, no fue exitoso porque no se salió a tiempo del tipo de cambio fijo.

El actual programa de estabilización arrancó con muchos de los requisitos para ser exitoso, pero medio flojo de papeles. Se apreció (el peso) demasiado rápido. Había que haber hecho alguna corrección antes.

El mercado se mueve mucho con señales. Hoy lo que el mercado ve es que no hay acuerdo y el Fondo está pidiendo devaluar. Entonces en el mercado dicen, “bueno, en algún momento va a saltar el tipo de cambio”. Entonces, ¿qué hacen? Se cubren comprando dólares.

Y la evidencia histórica en Argentina nos dice que este plan tiene muchos de sus elementos constitutivos medio débiles como para considerarlo de éxito permanente, digamos. Si uno me pregunta a mí, es probable que el tipo de cambio termine saltando y ya sabemos qué es lo que pasa. Bueno, veremos. No hemos acomodado otras veces, trataremos de acomodarnos. El tema es que esto nos genere una inestabilidad más alta.

La falta de consenso

Para Coronel, sin embargo, más allá de la coyuntura económica, hay un problema de fondo y ese problema es político.

“En la Argentina hay un problema político que lleva muchísimos años: no tenemos consensos básicos. No es un problema de este Gobierno, con el cual yo no estoy de acuerdo, es un problema de la política y de la sociedad argentina, empresarial, civil. No hemos logrado un consenso político, económico, de manera tal de que podemos cambiar el gobierno, pero dos, tres o cuatro ideas tienen que ser consistentes a toda la esfera política y eso no ha ocurrido. Entonces, cada vez que cambia el gobierno, hacemos un giro de 180 grados y así es imposible. Es la realidad”.

¿Se viene una devaluación? Claudio Coronel, economista y docente .
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