Se celebra el Día del Pediatra
Cada 20 de octubre se conmemora la fundación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), creada en esa misma fecha pero de 1911. Oficialmente el día de la especialidad se instauró en 1973 durante un Congreso Mundial de Pediatría realizado en el país.
El 20 de octubre se celebra en Argentina el Día del Pediatra. El doctor Roberto Ariel, pediatra, explicó que la fecha se vincula con una propuesta surgida en el Congreso Mundial de Pediatría realizado en el país en 1973 y fue elegida en conmemoración al aniversario de la fundación de la Sociedad Argentina de Pediatría.
La pediatría brinda atención integral durante la infancia y la adolescencia, y combina conocimientos médicos con una dedicación sostenida a niños y familias.
Vocación y vínculo con las familias
Ariel trabaja desde hace casi cuatro décadas en terapia intensiva pediátrica del hospital Dan Roque. Su vocación, comentó durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Martín Echagüe y Julio Galera por Radio Costa Paraná (88.1), se consolidó durante la carrera, al descubrir que el trato con los niños le resultaba cálido y conmovedor. Aún encuentra satisfacción en aliviar el dolor y la angustia de los pacientes y en calmar la ansiedad de sus padres; por eso no vive la jubilación como “una meta urgente” y considera “un privilegio” ejercer una profesión que le gusta.
El pediatra suele convertirse en médico de cabecera y referente de la familia dado que “procura atender las urgencias del niño sin postergarlas hasta el turno siguiente, mantiene una relación de confianza y acompaña a los pacientes durante años”. Algunas familias vuelven con sus hijos, y otras personas siguen consultándolo ya adultas. El vínculo puede continuar incluso después de que la edad o el problema requieran atención de otro profesional. “El WhatsApp, bien utilizado, facilita el trabajo, aunque no elimina las consultas inesperadas ni la ansiedad de algunas familias”, dijo, al tiempo que recordó “llamadas nocturnas por dudas cotidianas” sobre alimentación o cuidados del bebé.
Trabajo en terapia intensiva
La atención crítica es una labor de equipo: enfermería, laboratorio, radiología, personal de limpieza y otros trabajadores contribuyen a atender al paciente. “La comunicación, la calma y el equilibrio permiten afrontar situaciones complejas, reducir el dolor y contener emocionalmente a niños y familias. La información médica actualizada puede consultarse rápidamente; lo decisivo es reconocer la urgencia, ubicarse ante el problema y conducir la respuesta con criterio”, agregó. La tensión también puede generar conflictos entre colegas, por lo que el equipo ha recurrido a apoyo psicológico tanto individual como grupal.
Desafíos y legado
Ariel observa “una caída de alrededor del 30 % en la natalidad durante la última década”, junto con “una reducción de pediatras y dificultades para cubrir cargos de residencia”. Aunque consideró que la especialidad “es hermosa”, reconoció que “es sacrificada y que otras opciones pueden resultar más atractivas por sus condiciones económicas”. Para él, sin embargo, la principal recompensa no es económica, sino “ver a un niño recuperarse y poder ayudarlo”.
Como jefe de terapia intensiva, exige a quienes forma “compromiso, responsabilidad y honestidad en el trabajo, así como el máximo esfuerzo posible por el paciente y su familia”. Acepta que los resultados dependen de “múltiples factores, algunos ajenos a la medicina”, pero lo que no considera aceptable “es la falta de compromiso”.
Destacó el trabajo colectivo y la confianza de las familias, incluso en circunstancias de pérdida, y agradece a sus colegas por compartir la tarea.
Roberto Ariel, médico pediatra.