Retos virales: opinan que es necesario establecer límites y aplicar sanciones
Es crucial que los adultos asuman su responsabilidad en la educación de los niños y adolescentes, especialmente frente a retos virales peligrosos. No todos los chicos se suman a estos retos; aquellos que lo hacen suelen tener problemas emocionales o de salud mental. Es necesario establecer límites y sanciones para prevenir la repetición de conductas violentas, dado que la falta de consecuencias puede llevar a más episodios de este tipo.
Los episodios violentos y los mensajes amenazantes en las escuelas, como los aparecidos en las últimas horas en numerosos puntos del país, generan cada vez preocupación en la sociedad e interpelan directamente a los padres, docentes y autoridades políticas de todos los niveles.
El psicólogo Sebastián Sigal, experto en conductas de niños y adolescentes durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Martín Echagüe y Julio Galera, por Radio Costa Paraná (88.1), dejó algunas reflexiones sobre esta materia, indispensables para ayudar a comprender fenómenos, como estos retos virales, que para muchos son nuevos. “Hay que hablar con los chicos, hay que educarlos, y, básicamente, marcarles que esto está mal, que esto no puede ser algo normal, que no es un chiste, que no es un juego, que esto de la imitación, los retos virales, no es algo bueno”, subrayó.
“Hay que tomarse un tiempo y educar, y aprovechar esto que está sucediendo, que es negativo y tratar de darle una vuelta para que sirva para algo con los chicos. Y, de paso, dado que tenemos que pasar por esto como sociedad, tal vez podamos salir fortalecidos de toda esta situación”, agregó Sigal.
– ¿Es común que los chicos se sumen a un reto viral? ¿Qué ve usted en la realidad? ¿Qué buscan los chicos?
– Lo que veo es que no cualquier chico se va a sumar a un reto viral de estas características. O sea, puede haber retos virales más inoceentes que, a lo mejor, no me preocuparían sobre lo que le puede estar pasando a un chico.
Pero un reto viral de estas características no lo toman ni lo reproduce cualquier chico. Es un chico al que le está pasando algo, es un chico en el que algo no está bien.
Hay dificultades que, a lo mejor, no se observan tan fácilmente, porque hay chicos que socialmente pueden moverse bien, digamos, a a los ojos de inexpertos. Puede ser chicos que tengan relaciones con otros chicos, que tengan familia, que parezcan chicos como que todo anda bien. Pero es un chico particular, con dificultades, un chico que tiene un contenido de violencia posiblemente, o con cuestiones de una rebeldía más allá de lo esperable en un adolescente, una rebeldía que ya roza elementos que tal vez puedan ser hasta patológicos.
Y hay también un auge, no solamente en los chicos sino en el mundo, de cierto fundamentalismo de ideas, que también me parece colabora a que algunos chicos, con algunas dificultades, se prendan de estos retos y de estas ideas y tenemos las consecuencias que vemos.
El bullying y los retos virales
Sigal diferenció al chico promedio que recibe bullying del que reproduce este tipo de retos. “Al chico que tiene ese tipo de actitud, yo lo correría un poquito tanto del lugar de víctima y lo pondría en un lugar en el que ya hay una responsabilidad, y que debería haber alguna sanción”, señaló, y agregó: “Creo que hay un gran problema de salud mental en los adolescentes vinculado a esto. Es un problema de salud mental, donde las confusiones, las distorsiones y la rebeldía adolescente se mezclan con otros elementos psicopatológicos personales y la situación social que vive el mundo, no solamente la Argentina”.
Es decir, abundó, “lo vinculo más a la violencia, a la intolerancia, y, obviamente, a las falencias mentales, a los problemas de salud mental, que, en general, están íntimamente ligados como formato actual de lo que le pasa al adolescente”.
Sigal, no obstante, señaló que “obviamente hay familias disfuncionales que también colaboran, pero tampoco lo vería como una regla que la familia disfuncional sea la productora de este tipo de modelo de chicos, porque, insisto, no es cualquier chico ‘común’ el que reproduce un reto viral, porque la mayoría de los chicos tienen registro de que esto no está bien”.
– Usted mencionó la palabra sanción. ¿Hay una responsabilidad en una acción? ¿Hay una dimensión real que tienen los chicos de lo que están haciendo? ¿Se los puede sancionar? ¿Y cuál debería ser esa sanción reparadora?
– Yo creo que es parte de la educación porque la educación incluye límite, y el límite incluye lo que sí y lo que no. Por lo menos, es lo necesario a veces para vivir en una sociedad. Si no hay sanción, en este caso, tampoco hay ningún límite al chico que lo hace. Y si no hay ningún límite, ¿por qué no hacerlo? Vamos todos a hacerlo. Total, hasta puede ser divertido para cierto tipo de chicos.
Insisto en que tiene que haber un límite. ¿El límite se representa con algún tipo de sanción? La verdad, me cuesta mucho imaginarme cuál sería el tipo de sanción, porque hay diferentes instituciones. A lo mejor puede ser de la escuela, a lo mejor desde la parte legal, más allá del colegio.
Desconozco si hay algo que se pueda aplicar, pero sanción tiene que haber, porque es una cuestión de límite para evitar que esto se reproduzca.
No vamos a eliminar el problema de salud mental así, porque eso va por otro canal, pero por lo menos podemos intentar contener la reproducción de todo esto.
Sebastián Sigal, psicólogo.