Responsables del espacio “Parientes del bar” buscan alternativas para continuar, tras los ataques sufridos
Constanza Cullen, una de las responsables del proyecto y espacio cultural situado en Puerto Sánchez, denominado “Parientes del bar”, dio precisiones sobre una situación que se conoció durante el fin de semana, cuando el espacio físico del emprendimiento gastronómico y cultural fue atacado por desconocidos. Dijo que el hecho vandálico se dio en el marco de lo que consideró “un malentendido” con la propietaria del lugar que alquilan, a partir de que Parientes del bar gestiona ante la Municipalidad de Paraná el uso del espacio público costero junto a la propiedad que alquilan. “En ningún momento quisimos dejar de pagar el alquiler. Nosotros teníamos una excelente relación. Fue un malentendido porque ellos creen que nosotras queremos quedarnos con un espacio que es público y que ellos sienten que es de ellos”, dijo a radio “Costa Paraná”.
Contó que el día viernes, cuando fueron a cargar las bebidas para la apertura el día sábado, se encontraron con que habían tapiado las puertas del bar y recibieron amenazas, por lo que dieron aviso a la Policía. “El sábado a la mañana -amplió-, cuando fuimos a abrir el bar, ya habían hecho destrozos; habían puesto grasa y aceite para avivar el fuego y se habían instalado al lado del bar, con la música super alta, quemando cosas de plástico para que ingrese todo el humo negro y hostigando a todas las tarbajadoreas. Fuimos a la Policía y realizamos la denuncia correspondiente. Vino la Policía, trató de calmar y no pudo, entonces fuimos a la fiscalía, radicamos una denuncia y la situación se calmó a las seis de la tarde cuando recibieron una notificación de restricción y nosotros una notificación de que no podíamos hacer el evento. Porque como ellos viven ahí, la restricción no nos permitió ejercer el derecho de trabajar”.
Cullen explicó que el interés era arribar a un acuerdo con la Municipalidad para usar el espacio público y no el local o deck que no consideraron dejar de alquilar. Dijo que ese acuerdo se logró pero que con la parte privada del local no hubo más que una situación de tensión y violencia.
“Está muy difícil la situación para volver a habitar ese espacio. Se vandalizó. Hubo violencia. Es muy complicado y somos más de diez personas las que trabajamos allí, por eso estamos pidiendo que nos autoricen para este fin de semana instalar un carribar en la costanera y vender empanadas como para salvar el laburo nuestro, que es autogestivo y dependemos de esto”, agregó en el diálogo con el programa “Aire de todos”.
“Nuestro espacio siempre fue libre de violencia. Es una de nuestras banderas. Somos mujeres y no toleramos ningún grado de violencia”, sostuvo la emprendedora.
Sobre los destrozos enumeró que en el carribar habían cortado los enchufes donde se guarda la mercadería, tiraron pintura, grasas y aceite, materia fecal de perro en el deck y otros hechos de vandalismo.
“No podemos permitir que se cierre un lugar cultural de la ciudad por un problema con un vecino”, remató.
El espacio cultural quedó sumido en una situación de violencia ejercida por los dueños del local, denuncian los responsables de Parientes del bar.