¿Regalamos nuestra agua? El valor oculto en los productos que exportamos
En una nueva edición del ciclo La Academia, el magíster y contador público Carlos Retamar presentó los avances de su trabajo de investigación sobre el valor económico del agua y su registración contable.
El especialista, quien se desempeña como docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER desde hace cuarenta años, explicó que su estudio es de carácter exploratorio porque busca indagar en un área con muy pocos antecedentes a nivel nacional.
Retamar relató una anécdota reveladora de su etapa de investigación cuando entrevistó a un vendedor de agua en bidones. Al consultarle por los insumos que determinaban su costo, el comerciante enumeró empleados, envases, camiones y productos químicos para el filtrado, pero omitió por completo el recurso básico.
«Nunca me mencionó si tenía valor económico el agua», señaló al programa En el Dos Mil También, subrayando que socialmente existe la percepción de que el agua no tiene un costo propio más allá del servicio de obtenerla.
Uno de los puntos centrales de la charla fue la desmitificación de las futuras guerras por el agua. Retamar citó al profesor londinense Johnny Alam, quien planteó el concepto de agua virtual para explicar que el recurso ya se traslada de forma invisible.
«El agua virtual es la cantidad de agua que llevan cada uno de los productos», definió el entrevistado. En ese sentido, advirtió sobre una asimetría comercial preocupante para el país.
«Vendemos muchos productos que ya tienen agua y compramos muchos productos que no tienen agua. La pregunta es si estamos cobrando el agua al venderlos y la respuesta es que no realmente», afirmó.
El especialista aportó datos específicos sobre la geografía local, recordando que Entre Ríos posee un setenta y dos por ciento de tierra y un veintiocho por ciento de agua, una diferencia enorme respecto a otras provincias. Según su investigación, el uso del recurso en el territorio está fuertemente concentrado.
El agua dulce se utiliza en un setenta y siete por ciento para riego y un catorce por ciento para consumo doméstico. Dentro del rubro agrícola, el impacto es aún más contundente. «El ochenta y ocho por ciento del agua de riego se lo lleva directamente el arroz», puntualizó Retamar.
La contabilidad ambiental
El contador explicó que la disciplina contable se divide en segmentos como el patrimonial, gerencial, social y ambiental.
Sin embargo, advirtió que el sistema de cuentas nacionales que mide la economía de un país todavía no contempla el valor económico del agua dulce. «Ese sistema de cuentas nacionales no tiene el valor económico del agua y ahí fue cuando uno comenzó a observar que no lo estamos teniendo en cuenta», comentó sobre el vacío legal y profesional que intenta cubrir con su estudio.
Al ser consultado sobre si esta valoración perjudicaría a los empresarios al aumentar sus costos, Retamar fue claro al decir que es un elemento que el sector privado debería haber contemplado hace tiempo.
Mencionó que en lugares como Costa Rica ya existe legislación que integra estas alternativas en las cuentas nacionales. Para el profesional, el reconocimiento de este valor permitiría debates más profundos sobre leyes estratégicas, como la de glaciares, al contar con mediciones reales del patrimonio hídrico en metros cúbicos.
Otro concepto clave desarrollado durante la entrevista fue el de la huella hídrica. Retamar la definió como la determinación de la cuantificación en valores físicos de cuánto insume un determinado producto para fabricarlo o producirlo.
«En países europeos, cuando analizan la conformación de cada producto, aparece cuál es la huella hídrica», explicó, vaticinando que será inevitable que esta información llegue a las etiquetas de los productos locales en el futuro.
Respecto a la gestión municipal, aclaró que las tasas actuales no cobran el valor del agua sino la infraestructura, la energía de las bombas y los químicos para potabilizarla.
Finalmente, destacó que la profesión contable está empezando a dar respuestas a estas demandas sociales. Mencionó la existencia de la Recomendación Técnica número cuatro de la profesión de Ciencias Económicas para el sector público, que ya habla del valor que hay que agregarle a los recursos naturales.
«Los contadores no investigábamos y ahora comenzamos a investigar. Aparecen cuestiones como estas que en algún momento van a servir de base para el Estado», concluyó Retamar.