Ramón Columbié Grimón, el cubano que se enamoró de la ciudad, ofrecerá una forma distinta de recibir el 2022
Ramón Columbié Grimón es un cubano que hace casi 14 años que vive en Argentina. Llegó hace 5 años a Paraná, donde se dedicó a la gastronomía y a la oferta de tragos de su país. Primero instaló un modesto puesto en Avenida de las Américas, luego lo amplió en esa misma zona y más tarde se instaló en otro lugar aún más amplió. Cuando se estaba por volver al país caribeño conoció a quien actualmente es su pareja y decidió apostar todo a esta ciudad de la que también se enamoró. El día 31 ofrecerá a los paranaenses una velada especial para recibir el 2022. “Paraná es una ciudad que la primera vez que la ví me enamoré de ella. Yo la ví por primera vez en 2008 y fue verla y lloré porque se parece mucho a Santiago de Cuba, en cuanto a sus lomas, esa vista desde el Parque Urquiza hacia el río Paraná. Me recuerda mucho por su vista”, dijo en diálogo con radio “Costa Paraná”.
“El 14 de junio cumplo 14 años de estar en el país. Y en Paraná hace 5 años que estoy”, comenzó diciendo el cubano, experto en tragos, bailarín destacado, promotor de la cultural, docente de historia. Es el alma mater de un lugar que los paranaenses fueron descubriendo de a poco hasta convertirlo en un lugar con buena aceptación por parte de habitués y visitantes.
“El día 24 vamos a pasar en familia porque es una fecha importante y vamos a abrir el Rinconcito cubano a las 2 de la mañana. O quizás un poco antes. Pero para el 31 proponemos una cena show al estilo cubano, como esperamos el año nuevo en Cuba”, dijo el emprendedor que tiene su puesto de tragos en calle Guillermo Palma 1376, de la ciudad. “Hay que hacer reserva por una cuestión de logística. Y proponemos recibir el año como en Cuba, es decir que tiene que ser con un lechón asado a la Cuba, que es dándole vuelta 6 ó 7 horas y combinarlo con arroz con habas y mandioca hervida y no puede faltar el ron, la cerveza y mucho baile”, invitó.
En la charla radial con el programa “Para empezar”, Ramón contó cómo se involucró con Paraná, “Esa -narró- fue una historia muy interesante. Yo había pensado que había cumplido un ciclo. Llevaba siete años trabajando en un proyecto con el Ministerio de Cultura de la provincia de Santa Fe, con un bibliomóvil, desarrollando un programa que se llamaba Lectura sobre ruedas. Recorríamos todas las escuelas de la provincia y algunos lugares aledaños, como municipios y pueblos de Buenos Aires que están pegados a la provincia de Santa Fe, igual que los de Córdoba que están pegados a Santa Fe. En ese ir y venir se pincha el proyecto por una cuestión lógica y en ese momento me pagan un dinero que me debía el Ministerio y yo dije ´bueno, con esta plata me voy. Me voy a Cuba, ya terminé con Argentina; necesito reencontrarme con mi gente’. Invito a un amigo para venir a Paraná, que es una ciudad que la primera vez que la vi me enamoré de ella. Yo la ví por primera vez en 2008 y fue verla y lloré porque se parece mucho a Santiago de Cuba, en cuanto a sus lomas, esa vista desde el Parque Urquiza hacia el río Paraná. Me recuerda mucho por su vista”.
El relato continuó con detalles de la vista a la capital entrerriana, con su amigo también cubano que quiso conocer la costanera de día, pero también de noche, y el encuentro de Ramón con una alumna en una escuela de baile y actividad aeróbica, en la costanera paranaense, donde él había ido a visitar a un amigo que dictaba las clases. “Fue un flechazo”, describió. Y se enamoró de más que de esta ciudad que ahora sabe de tragos cubanos por su rinconcito siempre disponible para los y las paranaenses.
Ramón Columbié Grimón se enamoró de Paraná justo cuando pensaba regresar a Cuba, pero decidió quedarse al dar con quien se convirtió en su pareja.