Productores citrícolas entrerrianos expresaron su incertidumbre por el posible cierre del mercado ruso
El productor y presidente de la cooperativa de citricultores de Villa del Rosario, Gustavo Sandoná, dijo que el conflicto bélico-político entre Rusia y Ucrania, con la invasión que llevó a cabo el primero de esos estados, que es precisamente uno de los principales compradores de los cítricos entrerrianos, generó incertidumbre entre los productores e incluso ya algunos inconvenientes debido a que se paralizaron las ventas ante la incertidumbre. “Este conflicto nos pega directa e indirectamente en cuanto a los insumos, pero lo peor es qué hacemos con toda esa producción que estaba destinada al mercado ruso. Rusia es un gran comprador de mandarinas”, dijo en radio “Costa Paraná”, donde también se habló de un encuentro que el sector productivo va a mantener con autoridades del gobierno provincial.
Sandoná contextualizó el problema que se genera para los citricultores al indicar que “el productor apunta a buscar la mejor calidad y sanidad dentro de su producción, destinado al mercado externo, al mercado interno y el excedente, o lo que no se pueda comercializar, siempre es volcada a la industria del jugo”. Fue ahí que comentó sobre la experiencia de la cooperativa de citricultores de Villa del Rosario, en el departamento entrerriano de Federación, que reúne a 132 socios, que fue creada con el esfuerzo público y privado, donde el Estado aportó el 50 por ciento y que tiene como objetivo, precisamente, canalizar la fruta cítrica excedente o que no se puede vender por cuestiones de mercado.
“La ilusión de los productores siempre fue poder contar con una planta de jugos cítricos para canalizar el exceso o la fruta de calidad que no puede ser enviada a los mercados de frescos”, dijo y agregó que “en 2011 comenzó a construirse la fábrica, y el 13 de junio de 2016 operativamente comenzó a procesar y a hacer jugos la cooperativa Jugofer”.
La fabricación de jugo trae aparejado el beneficio del valor agregado a la materia prima, pero el productor reflexionó sobre el tema al decir: “hoy, agregar valor a cualquiera de las economías regionales requiere un elevado costo”.
Volviendo sobre el punto en cuestión, es decir el problema para la citricultura entrerriana debido a las sanciones a Rusia y la posibilidad de que se caiga la venta pactada de naranjas y mandarinas de Entre Ríos que estaba previsto que comience, en la presente temporada, el próximo mes, el dirigente empresario agregó: “Por este conflicto entre Rusia y Ucrania se han disparado los precios. Ya veníamos con problemas en los insumos, donde en algunos casos se han llegado a triplicar lo que veníamos pagando. Todo está dolarizado”.
“Tenemos una gran incertidumbre porque ya nos han avisado que las primeras variedades de mandarinas no van a poder ser comercializadas en el mercado ruso. Muchos productores venden sus producciones a quienes empacan en sus plantas porque cuentan con galpones certificados para la exportación, y esos productores ya fueron avisados y se suspendieron esos negocios porque los compradores no pueden arriesgarse porque hoy, prácticamente, el mercado ruso está cerrado”, afirmó.
El productor entrevistado en el programa “Para empezar”, de la radio pública de Paraná, aseguró que la solución no puede ser volcar al mercado interno el excedente porque ya esa plaza está deprimida.
El excedente de frutas cítricas se destina a jugo, pero lo que preocupa es que todo lo que estaba destinado a Rusia no encuentre mercado alternativo.