Preocupación e incertidumbre en Colón por la instalación de una planta de hidrógeno verde en Paysandú
Desde que se conoció la noticia, en Colón se encendieron luces de alarma, la inquietud crece y el “fantasma” de Botnia reaparece en Entre Ríos, ante el eventual impacto que podría tener en la costa del río Uruguay.
En diciembre del año pasado, la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (Ancap), de Uruguay, firmó con la empresa HIF Global un acuerdo de implementación para el proyecto de hidrógeno verde en Paysandú. El convenio también fue suscripto por Alcoholes del Uruguay (ALUR), que pasará a vender 150.000 toneladas (del total de 900.000) de anhídrido carbónico producido en Paysandú para generar combustibles sintéticos.
Carlos Serrati es integrante de la multisectorial Somos Ambiente, y, durante una entrevista con el programa Sexto Sentido, que conducen Jorge Ballay y Pablo Lescano por Radio Costa Paraná (88.1), señaló que “nosotros vemos con preocupación esta situación que, de a poco va entrando en la sociedad, porque en realidad hay un desconocimiento, puesto que en un momento se plantea como una planta de hidrógeno verde, y cuando uno investiga rápidamente de qué se trata no despierta mayores inquietudes, salvo que se trata de una sustancia con la que hay que tener ciertos cuidados para su manipuleo y su transporte”.
El problema, enfatizó, es que enfrente de Colón “lo que se pretende instalar es una refinería de combustibles sobre la base de energía eléctrica, en donde la materia prima para poder elaborar esos combustibles, por una parte, es el hidrógeno verde, y, por otra, es el dióxido de carbono. Cada uno de esos componentes tiene su proceso particular, pero el resultado de la unión de esas dos sustancias es que generan metanol, y ahí empieza la desconfianza porque es una industria donde va a producir muchas toneladas de metanol por año”.
El metanol, explicó, “es una sustancia compleja, muy venenosa, muy tóxica, y como preponderantemente los vientos, en esta zona, vienen del lado este desde septiembre hasta marzo-abril, cualquier accidente que pueda llegar a producirse en la planta puede generar algún tipo de inconveniente en Colón”.
También preocupa “la modificación sustancial del paisaje” porque “hasta no hace mucho tiempo en toda esta área se hablaba de lo que iba a ser el parque binacional, después se habló de un área natural protegida, por lo que siempre daba vueltas la idea de un criterio de conservación en toda esta zona del río Uruguay”.
Que aparezca un proyecto de estas características ya con una fecha más o menos cierta, “despertó una preocupación en la comunidad” y también “incertidumbre”.
Serrati, ante esta situación, sostuvo que “lo que se pide es una relocalización, o sea que se comprenda que de este lado del río Uruguay hay un esquema económico, un desarrollo cultural, una serie de relaciones con el entorno que tiene que ver con la naturaleza, con una serie de valores que se fueron introduciendo simbólicamente dentro de la sociedad, y se quiere preservar”.
Tras la reunión entre el gobernador Rogelio Frigerio y el presidente Yamandú Orsi, “se estaba expectante” pero en estos días “apareció la empresa Techint buscando alojamiento para 1.500 personas, y todo nos empezamos a preguntar qué es lo que está pasando”, añadió Serrati, e indicó que “estas personas estuvieron recorriendo Colón y a unos empresarios les dijeron que venían a partir de octubre, y nosotros que tuvimos la casualidad de encontrarnos con ellos, nos dijeron que venían a partir de abril del año que viene”.
Serrati, asimismo, precsió que Uruguay está llevando adelante “una suerte de transformación de la matriz energética y pasar de sistemas de hidrocarburos a otras energías alternativas. Esta combinación del hidrógeno más el dióxido para la producción de metanol es una de las alternativas, por la alta calidad del agua, la abundancia de materia forestal, de manera tal de poder generar el dióxido de carbono, y entrar en un circuito que se denomina carbono cero: es decir, el carbono capturado a través del proceso de fotosíntesis y fijado en las forestaciones, se transforma en dióxido de carbono para la producción de metanol. Esa es un poco la idea básica general”.
Carlos Serrati, integrante de la multisectorial Somos Ambiente.