Preocupa el vaciamiento del sector nuclear argentino

El Dr. Rodolfo Kemps, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea), habló de la caída presupuestaria y de los bajos salarios. También se refirió a la migración de profesionales hacia empresas extranjeras. Esto, remarcó, pone en riesgo proyectos estratégicos del país.

La situación del sector nuclear de la Argentina, como sucede también con otras áreas vinculadas a la ciencia y la tecnología, es complicada, entre otras razones, por los bajos salarios y la caída presupuestaria.

Rodolfo Kempf –físico, doctor en Ciencias de los Materiales, investigador en el Departamento de Combustibles Nucleares y trabajador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea)–, durante una entrevista con el programa Sexto Sentido, que conducen Jorge Ballay y hablo Lescano por Radio Costa Paraná (88.1), explicó que aquellas circunstancias “impiden el sostenimiento de proyectos estratégicos” como, por ejemplo, el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, donde “se desarrolla nuestra planta piloto para enriquecimiento de uranio”. Allí, explicó, “no pueden acceder porque no hay un área de salud que tiene que haber en el complejo tecnológico y no hay tampoco dinero para el transporte” hasta el lugar ubicado en la estepa patagónica, a 60 kilómetros de Bariloche.

La depresión salarial, además, “está llevando a la migración” de profesionales hacia empresas privadas, por ejemplo, de Canadá, dado que en el mundo “hay un reverdecer de las áreas nucleares, con nuevas instalaciones de reactores y con nuevo impulso en países que habían medio dejado de lado la cuestión nuclear, tal el caso de Canadá, o de Estados Unidos, cuyo gobierno tiene una predilección ya explícita”.

En este marco, “están volviendo a retomar sus proyectos y hay ofrecimientos (a profesionales argentinos) frente a las bajas salariales”, al punto que “hemos detectado unos 60 que han sido contratados en oficinas que tienen empresas canadienses en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para luego directamente emplearlos usando la modalidad virtual y ya han dejado la Cnea”.

Kempf, por otro lado, recordó que desde la creación de la Cnae, hace 75 años, el país ha tenido un desarrollo tecnológico autónomo, y eso “ha permitido no solo ciencia básica, laboratorios, plantas piloto, sino un entramado industrial, y, además de ingeniería de detalle, ingeniería de nicho, podemos decir que la asociación entre la Cnae y el Imbap permitió, por ejemplo, que Argentina tenga la exportación de un producto como el reactor que se exportó a Australia”.

Argentina, asimismo, “está tratando de construir uno similar en el centro atómico de Ezeiza, y que tiene toda una saga en el área de reactores desde para producción de radioisótopos. Argentina tiene asegurado el abastecimiento de radioisótopos para uso en medicina nuclear tanto en el tratamiento como en el diagnóstico, y tuvo una saga de exportación a Argelia, Egipto, Perú y Australia, y también se ha ganado la licitación del principal reactor productor de radioisótopos en Europa, que está en Holanda. De hecho, en la provincia de Entre Ríos está, en Oro Verde, uno de los principales centros de medicina nuclear”.

– ¿El abandono de la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu es peligroso?

– No, no es peligroso. Es un acto de desidia y un acto de muy poco patriotismo, porque es un área sensible. Esos desarrollos nos llevaron mucho esfuerzo, mucho trabajo, porque es un área en la cual el secreto tecnológico impera, y, entonces, exige la capacidad creativa de los cuadros técnicos para resolver muchos desafíos tecnológicos.

Preocupa el vaciamiento del sector nuclear argentino Rodolfo Kempf, investigador de la Cnea.
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