Paraná (y buena parte del país), sin GNC
En la ciudad, por orden de Redengas, las estaciones de servicio no pueden expender gas natural comprimido desde esta madrugada por un lapso de entre 24 y 48 horas. No se descarta, sin embargo, que la restricción se extienda en el tiempo. El empresario Alejandro Di Palma explicó las consecuencias negativas de esta medida.
Desde la madrugada de este jueves las estaciones de servicio paranenses no pueden expender gas natural comprimido (GNC), según dispuso la empresa Redengas. La restricción, en principio, será de 24 a 48 horas, aunque no se descarta que pueda extenderse en el tiempo.
El comunicado enviado por Redengas a las estaciones de servicio señala que “hasta nuevo aviso, no se puede vender gas” y explica que la medida obedece a lo resuelto por el Comité de Crisis ante el aumento del consumo por las bajas temperaturas y también por algunos inconvenientes en el yacimiento de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén.
Alejandro Di Palma, empresario del sector, durante una entrevista con el programa Sexto Sentido, que conducen Jorge Ballay y Pablo Lescano por Radio Costa Paraná (88.1), señaló que cuando se ordena el corte en un sector, en las estaciones de servicio en este caso, “es evitar el corte en sectores prioritarios, que son siempre domiciliarios, porque cuando se corta el gas en una vivienda, reponer el servicio puede traer muchos problemas porque hay que accionar mecanismos que no funcionan y que son muy peligrosos. Hay pérdidas que se producen y por eso es imperativo tratar de evitarlo”.
Según el análisis de Di Palma, desde el Gobierno “se intentó esconder la emergencia evitando el corte del suministro a las estaciones de GNC y Mar del Plata sin gas. Entonces ahora se entró en una situación muy grave y va a ser muy costoso reponer el servicio”.
– ¿Esto no se pudo prever? Porque invierno hay todos los años, y en invierno aumenta el consumo.
– Evidentemente esta gente no lo pudo prever. ¿Por qué no lo pudo prever? Por impericia, por un intento, digamos, de que se resuelvan los problemas de una forma fortuita, casual.
Estamos viviendo un multiverso donde se señala que somos un país con unas reservas de gas impresionantes pero no podemos ni siquiera abastecer al mercado interno en lo más básico, en los domicilios.
Y, evidentemente, hay una soberana falta de infraestructura que hace que no se pueda atender esa demanda, y, por ende, que sea bastante poco serio pensar en crecer.
Todos los inviernos el primer segmento de corte es la industria. Entonces a la industria se la deja de abastecer y deben pasar a fuel oil, que hay que importar. Todo eso es un delirio.
Esto pasó siempre pero ahora se está viendo que, a pesar de la inversión que se hizo en este nuevo gasoducto Néstor Kirchner, todavía no se terminaron las plantas de compresión.
Tenemos un problema de infraestructura, o sea que falta seguir invirtiendo.
Esto, además, genera algo que no es tan visible, que es la imposibilidad de producir o de rebotar económicamente porque no se rebota económicamente de casualidad. Para que eso ocurra se necesita poner a todas las fábricas a funcionar y para eso se necesita energía que no hay.
– ¿Puede extenderse durante muchos días una situación de esta naturaleza? Para ustedes, por ejemplo, ¿el corte va a ser durante algunas horas, durante un día? ¿Cómo va a ser?
– Y la verdad es que no se sabe. Lo que duren las temperaturas bajas. Durante el día, con temperaturas más altas, se van a apagar muchos calefactores y las cañerías van a empezar a llenarse, a inflarse.
– A ustedes como empresarios, ¿esto les produce un quebranto?
– Lógico. Nuestro servicio eléctrico es de mucha potencia, de mucho requerimiento porque comprimir el gas en el volumen que nosotros necesitamos para vender es una tarea que requiere mucha energía eléctrica.
Para consumir esa energía, hay que hacer una previsión de potencia que sale carísima. Es decir, yo, todos los días, pago un cargo fijo para que la distribuidora de energía me reserve una cantidad de potencia de acceso a energía que voy a usar. Si no la uso, la tengo que pagar igual.
Ese es el costo más invisible para la gente común. El más visible es que tengo una dotación de empleados que están rascándose la oreja y que no tienen qué hacer. Yo voy a tener un quebranto.
Las estaciones avisan que no tienen GNC.