Paraná refuerza los tareas de prevención ante la llegada de El Niño
El fenómeno de El Niño comienza a generar preocupación por las abundantes lluvias registradas en Brasil, especialmente en el sur del país, y por el temporal que afectó también a San Pedro, Misiones, donde hubo importantes daños y una persona fallecida.
El río Uruguay responde rápidamente a las precipitaciones de su cuenca, por lo que ya presenta repuntes significativos y genera preocupación en localidades entrerrianas.
En el río Paraná, en cambio, el crecimiento es gradual, de aproximadamente uno o dos centímetros diarios.
“El nivel medido en Paraná era de 2,48 metros y el pronóstico para el 22 de septiembre indicaba 2,70 metros, todavía dentro del rango de aguas medias”, señaló Xavier Bilbao, el coordinador general de la Secretaría de Planificación e Infraestructura de la Municipalidad d Paraná
Aunque agosto registró lluvias importantes para una época normalmente seca, el impacto sobre el Paraná “aún es moderado” dado que cuenca del Paraná “es mucho más extensa y los caudales tardan más en llegar; por eso su comportamiento es diferente del río Uruguay”., agregó el funcionario en declaraciones al programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Marcelo Echagüe y Julio Galera por Radio Costa Paraná (88.1).
Los informes del Instituto Nacional del Agua (INA), especialmente su sistema INA Alerta, muestran que “las anomalías de lluvias de junio y julio en el sur de Brasil todavía no fueron suficientemente importantes como para producir un gran impacto en el Paraná. Se necesitará al menos un mes más de observación para determinar si las lluvias se vuelven persistentes y establecer una tendencia más confiable. Los pronósticos disponibles son principalmente de quince días”.
Riesgo en barrancas y arroyos
Las barrancas entre La Paz y Diamante tienen una dinámica natural: sus estratos se saturan, drenan y pueden perder material. Este proceso no debe necesariamente impedirse en zonas no habitadas. El riesgo aumenta cuando hay viviendas, pérdidas de redes sanitarias o drenajes deficientes, porque la saturación permanente, combinada con lluvias intensas, puede provocar inestabilidad, erosión y desprendimientos.
“La población ubicada en márgenes de arroyos o barrancas vulnerables debe priorizar el cuidado de la salud y retirarse cuando se emitan alertas, dejando la protección de los bienes en segundo plano”, señaló Bilbao.
El regreso debe realizarse únicamente cuando termine la contingencia y luego de completar tareas de revisión y sanitización.
Responsabilidad vecinal y prevención
La gestión adecuada de residuos es una medida central. “Paraná genera más de un kilogramo de basura por persona al día, alrededor de 300.000 kilos diarios. Cuando los residuos se arrojan en calles, contenedores mal utilizados, basurales o bordes de arroyos, obstruyen los drenajes y desvían el agua, aumentando erosiones y desbordes. Quienes viven en zonas bajas suelen sufrir las consecuencias de la mala conducta de quienes están aguas arriba”, agregó.
El Municipio releva “sectores vulnerables y trabaja en acciones preventivas, procurando brindar información concreta sin difundir cifras o escenarios que puedan generar alarma innecesaria. La planificación debe concentrarse en asignar recursos, preparar tareas y comunicar claramente qué hacer ante cada situación”.
Evacuación y escenarios futuros
La cantidad de familias afectadas, estimpo Bilbao, dependerá de la altura que alcance el río y de distintos escenarios. “Como referencia, un Paraná cercano a 8,36 metros podría comprometer a unas cien familias costeras, aunque no se trata de una predicción confirmada. La estrategia de evacuación se definirá con Defensa Civil, la provincia y organismos nacionales”.
Se analizan “puntos seguros próximos a las zonas afectadas, posiblemente con tiendas de campaña, para que las familias permanezcan cerca de sus pertenencias durante la contingencia. El plan será flexible y se adaptará a la evolución de la emergencia; el regreso exigirá condiciones sanitarias seguras”.
Las playas, advirtió, podrían quedar inutilizadas si el río alcanza niveles altos desde diciembre o enero, como ocurrió en 2015-2016, pero “todavía es prematuro” confirmarlo.
Xavier Bilbao, coordinador general de Planificación e Infraestructura.