Paran los docentes universitarios

Este miércoles y jueves hay una huelga de 48 horas en reclamo de mejores salarios, y, en general, de financiamiento de las casas de estudios.

Sofía Cáceres Sforza, secretaria general del Sindicato de Trabajadores de la Docencia Universitaria (Sitradu), dijo que “las expectativas están puestas sobre todo en la presión que podamos ejercer a las calles”. Este miércoles, señaló, “vamos a participar a nivel nacional y acá en Paraná de la movilización que se está convocando en apoyo a la movilidad jubilatoria, en contra del veto y en rechazo también a la represión que hemos visto, dos veces ya, contra jubilados y jubiladas”, y el jueves “también el paro en el marco del tratamiento de la ley de financiamiento universitario, y, obviamente, en rechazo al intento de aprobar la esencialidad educativa”.

En ese sentido, “nosotros decimos que la ley de financiamiento es un avance, pero no viene a solucionar la situación general de fondo de la universidad pública porque el deterioro no empezó con el gobierno de (el presidente, Javier) Milei, sino que el deterioro salarial y presupuestario viene de muchos años”.

Desde Sitradu, remarcó, “lo venimos denunciando con planes de lucha, paros, jornadas y clases desde hace varios años porque esto nos ha llevado a que hoy, por ejemplo, un salario inicial en la universidad pública de un docente sea de 150 mil pesos”.

Entonces, “si bien la ley viene a tratar de actualizar la pérdida frente a la inflación, ese porcentaje va a ser muy distinto en un salario de 150 mil pesos que en uno más alto y lo mismo sucede con el presupuesto”.

Cáceres Sforza entiende que el Gobierno “hizo toda su campaña y también después de las elecciones insistía con que la universidad tiene que ser del que se la pueda pagar, que el sistema científico tiene que privatizarse y que todo tienen que salir del mercado y que el Estado no puede hacerse cargo de ninguno de los derechos que históricamente han representado a la sociedad argentina como es la ciencia, la tecnología y la universidad pública”. En ese contexto, “creemos que esto es un avance claro que se logró gracias a la presión y la insistencia, no sólo de la comunidad universitaria, sino también de toda la sociedad que tuvo, por ejemplo, el 23 de abril una gran expresión de apoyo”.

La universidad “sigue siendo un lugar en el cual los hijos de la clase trabajadora y la propia clase trabajadora ponen expectativas” y “el deterioro salarial y la falta de presupuesto también se expresa en que cada vez es más difícil poder sostener esa calidad y sostener que la clase trabajadora y los hijos de la clase trabajadora se sostengan en la universidad”. Hoy, por ejemplo, una beca Progresar “está en 20.000 pesos, ahora parece que las van a aumentar, pero además el movimiento estudiantil a nivel nacional está denunciando que están subejecutadas, es decir, hay sólo un 33% de esas becas adjudicadas por las trabas burocráticas que ha puesto el Gobierno”.

Cáceres Sforza, asimismo, defendió la ley que habilita a “los mayores de 25 años, aunque no hayan terminado la secundaria, a ingresar a la universidad” y también “algo que ha sido duramente criticado, pero que yo creo es acertado y de lo cual hay que enorgullecerse: mucha gente de distintos lugares de la región viene a la universidad pública argentina”.

– ¿Avanza la organización de una nueva marcha universitaria nacional?

– Después de la marcha impresionante del 23 de abril se logró un compromiso de aumento presupuestario y demás, pero obviamente eso dejó por fuera los salarios.

Los rectores y rectoras han denunciado las dificultades que tuvieron para acceder a ese supuesto aumento que iba a ser directamente al presupuesto, pero que al final vino en forma de programas.

En ese contexto, la discusión siguió, el conflicto siguió, y nosotros como trabajadores docentes –y no docentes también porque se han sumado a las jornadas de paro– hemos tenido una situación muy compleja dado que no hemos tenido paritarias. Es decir, se nos han negado sistemáticamente la posibilidad de las paritarias y, en ese contexto, se empezó a discutir una segunda gran marcha. En el medio aparece la ley.

Aparece esta propuesta de ley que viene a responder al presupuesto y al salario, aunque no de manera integral, pero sí como un avance.

Ahora hay ver qué va a pasar el jueves. Si se aprueba la ley y después hay un veto.

– ¿Hay alguna particularidad en la situación de la universidad en Entre Ríos? ¿Hay algún elemento distintivo o en líneas generales es más o menos lo mismo que en el resto de las casas de estudios?

– En líneas generales es bastante parecido. Acá tenemos, además, una situación que nosotros venimos denunciando, que se viene sosteniendo, que es  la precarización laboral. Es decir, hay muchos docentes que cobramos con becas. Que tenemos un cargo y que nos hacen extensiones de funciones a otras cosas. Por ejemplo, la carrera de Gualeguaychú, de Trabajo Social y Ciencia Política, se sostuvo así. Los docentes cobran con becas. Por eso también repercute en la obra social de la universidad, que está atravesando, como todas las universidades nacionales, una situación muy crítica en relación a lo salarial.

Y, por el otro lado, se está discutiendo algo que es parte de un programa que viene ya del gobierno de Alberto Fernández, que son los siete puntos del SIN, que es un tema de mucha preocupación para los docentes y los propios estudiantes, y que ha surgido con mucha fuerza en las últimas asambleas. Es un proyecto de achicar las carreras, las licenciaturas a cuatro años y las tecnicaturas a dos años, y transformar las cátedras y las materias en mercantilización, aprobar por crédito. Eso también está atravesando hoy la discusión dentro de la UNER.

Paran los docentes universitarios
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