«No es una zoonosis»: llevan tranquilidad ante la aparición del primer caso de «oveja loca» en Entre Ríos

El director de Producción Animal del gobierno de Entre Ríos, el doctor Martín Sieber, brindó precisiones sobre la detección de casos de lo que popularmente se denomina «oveja loca» en la región. El funcionario aclaró que se trata de una enfermedad denominada Scrapie o Scrapie clásico, la cual afecta el sistema nervioso de los ovinos.

Durante la entrevista al programa En el Dos Mil También, Sieber buscó dar un mensaje de calma a la ciudadanía al afirmar categóricamente: «No es una zoonosis, es decir que no es una enfermedad que se transmita del animal al hombre y tampoco se transmite por el consumo de carne».

Sieber explicó técnicamente que el agente causal de esta patología es un Prion, al que definió como «un agente infeccioso mucho más chico que un virus, en realidad es una proteína».

Esta proteína genera en el ovino una encefalopatía espongiforme, lo que significa que el cerebro del animal queda con una consistencia similar a la de una esponja debido a su carácter degenerativo. Respecto a cómo un productor puede identificar la enfermedad en su rodeo, el director señaló que también se la conoce como «tembladera» o «rascado».

Esto se debe a que el animal presenta signos nerviosos o un rascado intenso en la región lumbosacra (el lomo). Sieber aclaró que este rascado no es producto de un ácaro, sino de una afección directa del sistema nervioso central. Aunque la enfermedad es mortal para el animal y genera daños significativos en el rodeo, el funcionario insistió en que «no afecta al ser humano de ninguna manera».

Origen del brote y situación en Entre Ríos

En cuanto a la distribución de la producción en la provincia, Sieber informó que existen actualmente 682.000 ovinos, repartidos mayoritariamente en los departamentos del norte entrerriano y en Gualeguaychú, en el sur.

Sobre los casos detectados, confirmó que hasta el momento hay uno solo en Entre Ríos, localizado en el departamento Uruguay, mientras que existen otros dos casos en la provincia de Santa Fe.

Sobre el origen de la infección, el funcionario detalló que la transmisión puede ser horizontal (por fluidos entre pares) o vertical (de generación en generación). Según la trazabilidad realizada, el ingreso de la enfermedad se vincula a una cabaña que importó animales desde Paraguay.

Sieber remarcó la dificultad del control preventivo señalando que «es una enfermedad que solamente es diagnosticada fehacientemente una vez que el animal muere con un análisis específico».mEste brote cambia el estatus sanitario del país ante la OMSA, ya que Argentina se declaraba como país libre de Scrapie hasta este hallazgo.

Sieber analizó las consecuencias económicas, advirtiendo que la noticia afectará las exportaciones, especialmente tras haber logrado recientemente dos envíos desde un frigorífico en Gualeguay hacia Medio Oriente (Omán) y Uruguay. También mencionó que habrá un impacto en la Patagonia, donde el volumen de exportación es mayor.

En relación con el mercado interno, el director lamentó la baja cultura de consumo de esta carne en el país: «nosotros en la población no llegamos a consumir 1 kg de carne ovina per cápita por año».

Describió el consumo como algo «muy estacional», concentrado mayoritariamente en las fiestas de fin de año, y señaló que el sector lucha constantemente por formalizar la comercialización.

Protocolos ante la alerta sanitaria

Ante la aparición de la enfermedad, el SENASA y los productores evalúan tres posibles salidas para los animales afectados: avanzar con el rifle sanitario (sacrificio), con la cría y engorde de los animales para ser vendidos exclusivamente como carne, o con un genotipado.

Este último proceso, que describió como complejo, sirve para identificar si el animal posee el gen de resistencia a la enfermedad.

Finalmente, Sieber brindó una recomendación clara para todos los productores: ante cualquier sintomatología nerviosa en sus ovejas, deben avisar de inmediato a su veterinario de confianza o al SENASA.

Bajo la actual alerta sanitaria, «todo ovino que muere con sintomatología nerviosa es analizado» para descartar la presencia de Scrapie y contener la propagación del Prion.