¿Niebla o neblina?
La niebla –¿o neblina?– ha sido, en los últimos días, la protagonista de cada mañana de este otoño paranaense, y el meteorólogo Alejandro Gómez explicó cómo se forma.
Niebla y neblina, explicó, “son el mismo fenómeno físico: gotas de agua en suspensión que reducen la visibilidad. La diferencia radica en el grado de restricción visual: si la visibilidad es menor a 1.000 metros, se denomina niebla; si es mayor, se llama neblina. Ambos fenómenos dependen de la densidad de las gotas, la temperatura, la humedad y el viento. El viento ayuda a disipar la niebla mediante mezcla turbulenta”.
La niebla por enfriamiento, agregó, “se produce en aire estable, con poco viento, bajas temperaturas y alta humedad en capas superficiales. No suele haber humedad significativa en capas superiores. La saturación del aire y la falta de movimiento favorecen la persistencia de la niebla”.
Gómez, además, durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Martín Echagüe y Julio Galera por Radio Costa Paraná (88.1), asimismo, comentó que el sistema de alerta temprana (SAT), implementado desde 2015-2016, permite advertir sobre fenómenos como la niebla, especialmente relevante para la aeronáutica por la importancia de la visibilidad. La “alerta violeta” es una advertencia, no una alerta de peligro, y su difusión se ha agilizado gracias a la tecnología.
El cambio climático, además, no implica un calentamiento uniforme en todo el planeta. El derretimiento de los casquetes polares puede inyectar agua fría en los océanos, alterando corrientes marinas y provocando enfriamientos localizados, lo que puede dar la impresión de inviernos más fríos en ciertas regiones. Este enfriamiento es temporal; a largo plazo, el calentamiento global predomina. Una vez que el equilibrio climático se pierde, el proceso puede volverse irreversible, por lo que es fundamental tomar medidas de mitigación.
Una postal de cada mañana en Paraná.