Matías Aldaz habló de sus novelas y de su constante recuerdo de Federación

Las ferias del libro ofrecen la posibilidad de acercarse a distintas tradiciones y, especialmente, de conversar cara a cara con los escritores. En la Feria Paraná Lee, Matías Aldaz participará de un panel este sábado 15 junto con Paula Galansky y Mariana Bolzán, con Washington Athens como moderador. Aldaz es escritor, músico y abogado, nació en Federación y presentará su última novela, aunque también publicó recientemente un poemario y este año editó una novela en España.

La novela Algo que nadie hizo comenzó a gestarse durante la pandemia, cuando Matías Aldaz quedó varado en Federación, ciudad en la que nació y de la que se trasladó de niño a la nueva Federación. El punto de partida fue la historia de su tío abuelo, reconocido como ciudadano ilustre por haber creado El Aromito, un espacio donde trasplantó árboles de la antigua ciudad a la nueva. Federación fue reconstruida en otro lugar debido a la construcción de la represa de Salto Grande: la ciudad vieja fue demolida y sus habitantes trasladados, mientras la nueva surgió inicialmente como un sitio inhóspito y sin vegetación.
Aldaz recuerda fotografías familiares que muestran la demolición de su antigua casa. Su padre había escrito “aquí todavía vive gente” cerca de la puerta para evitar que las máquinas la derribaran antes de tiempo. A partir de ese recuerdo imaginó una variante de la historia real: en lugar de demoler la ciudad, se la dejaría en pie y se la amurallaría para construir el lecho navegable. Esa premisa se convirtió en el núcleo de la trama.
Federación, memoria y pérdida
Aunque hace años vive en Buenos Aires, Federación aparece de manera constante en la obra de Aldaz. El autor identifica “la pérdida como un núcleo transversal de sus novelas, ya sea mediante personajes que visitan ciudades marcadas por el desarraigo o a través de referencias indirectas a la historia de su pueblo” contó Aldaz durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Martín Echagüe y Julio Galera. Su vínculo con Federación se construyó tanto desde la experiencia personal como desde los relatos familiares sobre “la vieja” y “la nueva” ciudad.
También escribió con Laura Escudero la novela infantil La ciudad perfecta, que aborda de forma más directa el traslado de Federación desde la mirada de un niño cuya ciudad será desalojada. En sus demás obras, la relación con su lugar de origen suele aparecer transformada por la ficción y no como una reproducción literal de los hechos.
Autobiografía, ficción y libertad
Aldaz reconoce que “la experiencia personal, la infancia, los espacios familiares y las historias transmitidas por generaciones constituyen materiales importantes para escribir, junto con las lecturas y la sensibilidad particular de cada autor”. Distingue, sin embargo, la literatura de la autobiografía estricta: “Una obra puede partir de hechos reales y convertirse luego en ficción, autoficción o ‘literatura del yo’”.
Para él, la escritura literaria se define por la libertad. A diferencia de su trabajo como abogado, sujeto a formatos, fórmulas y estructuras precisas, la literatura permite transformar los recuerdos y combinarlos con la imaginación. La poesía constituye además otro espacio creativo que valora especialmente.
Aldaz expresó entusiasmo por regresar a Paraná y participar en la feria durante el fin de semana largo, a partir del día 14. El encuentro fue presentado como una oportunidad para conversar sobre sus libros, la memoria, el desarraigo y la forma en que las pérdidas de la infancia se transforman en necesidad de narrar.

Matías Aldaz habló de sus novelas y de su constante recuerdo de Federación Matías Aldaz, escritor federaense.
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