Martínez Garbino, en contra de la eliminación o suspensión de las PASO
El exlegislador consideró “exagerados” los argumentos del oficialismo sobre el costo de las primarias. Las PASO, enfatizó, cumplen “funciones democráticas esenciales” dado que “permiten ordenar y tamizar la oferta electoral, incorporar a la ciudadanía en la selección de candidaturas y evitar que las listas sean definidas exclusivamente por dirigentes o ‘mandamases’ partidarios”.
El dirigente Emilio Martínez Garbino se pronunció en contra de la eliminación o suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Aunque reconoció que tienen defectos, consideró “exagerados” los argumentos sobre su costo y remarcó que cumplen “funciones democráticas esenciales” dado que “permiten ordenar y tamizar la oferta electoral, incorporar a la ciudadanía en la selección de candidaturas y evitar que las listas sean definidas exclusivamente por dirigentes o ‘mandamases’ partidarios”.
La existencia de las PASO, señaló Martínez Garbino durante una entrevista con el programa Malos Perdedores, que conducen Exequiel Flesler, Analía Winkelmann e Ignacio Koonrstra por Radio Costa Paraná (88.1), “también genera participación aun cuando finalmente no se utilicen. La posibilidad de competir obliga a los sectores dominantes a dialogar con los grupos menos poderosos y a considerar sus demandas”. Por eso, enfatizó, las PASO “abren oportunidades y constituyen una instancia de consulta ciudadana, aunque su potencial no siempre se concrete”.
Martínez Garbino consideró equivocado suspenderlas, como ocurrió en el último proceso electoral legislativo, y afirmó que actualmente no existen condiciones para eliminarlas. “La ciudadanía se ha vuelto más independiente de la vida interna de los partidos y sus preferencias se orientan cada vez más hacia los candidatos; por ello, resulta necesaria una instancia electoral abierta que permita expresar esas preferencias”, evaluó.
Crisis de los partidos políticos
El ideal sería que los partidos “recuperaran su papel central y conservaran el monopolio de su vida interna, incluida la selección de candidaturas”. La Constitución de 1994, recordó, “reconoce su importancia, pero en la práctica se han debilitado: sus congresos se volvieron formalidades, dejaron de consultar a sus afiliados y las listas suelen definirse en ámbitos reducidos. Como resultado, los ciudadanos muchas veces conocen a sus representantes recién cuando asumen o aparecen involucrados en un escándalo”.
Las PASO surgieron como reemplazo de los mecanismos internos partidarios, previamente desvirtuados. Sin embargo, “también fueron utilizadas por los gobernantes de turno para controlar la competencia. La solución no debe ser abandonar los partidos, sino rescatar su funcionamiento democrático y su capacidad de representar trayectorias, ideas y sectores sociales reconocibles”, agregó el dirigente de Gualeguaychú.
La debilidad partidaria, observó, produjo una proliferación de agrupaciones pequeñas y atomizó la oferta electoral. Martínez Garbino no propone necesariamente endurecer los requisitos para crear partidos, sino lograr que “las organizaciones existentes incorporen distintas corrientes y pensamientos, permitiendo que sus diferencias se resuelvan internamente. Cuando los sectores se presentan por fuera, la fragmentación aumenta y la actividad política pierde valor”, advirtió.
Poder, participación y deterioro institucional
Martínez Garbino, asimismo, consideró que “existe una tendencia natural de quienes alcanzan posiciones de poder a limitar la participación para conservar el control. Aunque los mecanismos internos y las elecciones abiertas oxigenan los partidos, los dirigentes suelen frenarlos cuando llegan a la cima. Esta dinámica contribuyó a la degradación de la política, que para muchos ciudadanos se convirtió en una escenografía manejada por actores ocultos.
El comportamiento observado en el Congreso, difundido por los medios, “refuerza el desprestigio institucional y aleja a la sociedad de la política”.
Martínez Garbino, a partir de su experiencia como diputado en distintos períodos, afirmó haber presenciado “un deterioro progresivo de las prácticas, el respeto y la seriedad parlamentaria”.
Valor de las formas y los rituales
“Las formalidades no son simples detalles: los rituales institucionales generan pertenencia, respeto y conciencia del ámbito en el que se participa. El abandono de normas de conducta, vestimenta y trato puede parecer menor, pero expresa una pérdida más profunda de consideración por las instituciones. Respetar las formas contribuye a preservar la autoridad y la dignidad de la función pública”, enfatizó.
Emilio Martínez Garbino, exdiputado.