Malvinas: cómo viven, de qué trabajan y qué piensan los isleños
Gustavo Peretti, profesor e investigador de las Universidades Nacional del Litoral y Autónoma de Entre Ríos, visitó las Islas Malvinas en enero de 2016, durante una semana, mediante una convocatoria de la Cancillería y el Ministerio de Educación. El proyecto estudiaba los flujos migratorios y las características demográficas del archipiélago, combinando el análisis de censos, entrevistas a habitantes y funcionarios, observación directa, medios locales como Penguin News y redes sociales.
Las Islas Malvinas tienen alrededor de 3.500 habitantes. Aproximadamente la mitad nació allí y, en algunos casos, pertenece a familias de hasta seis generaciones. Cerca del 25 % procede de Gran Bretaña, mientras que el cuarto restante reúne personas de unas 60 nacionalidades. “Esta diversidad se vincula principalmente con la transformación económica posterior a la guerra de 1982: el crecimiento de la pesca, la construcción de infraestructura, la ampliación de servicios y la remoción de minas atrajeron trabajadores extranjeros, incluidos numerosos migrantes africanos y chilenos”, explicó Gustavo Peretti, profesor e investigador de la Universidad Nacional del Litoral y de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, durante una entrevista con el programa Malos Perdedores, que conducen Exequiel Flesler, Analía Winkelmann e Ignacio Koonrstra por Radio Costa Paraná (88.1).
Migración y economía
El ingreso a las islas suele requerir un contrato laboral con una empresa o con el gobierno local. “Muchos trabajadores llegan por períodos de dos años, renovables por otros dos, con la expectativa de regresar luego a sus países con una diferencia económica favorable. Parte de la migración chilena se estableció definitivamente, sobre todo en actividades hoteleras, y sus integrantes pasaron a considerarse isleños en términos jurídicos y sociales”, precusó, y agregó que “el aumento de los ingresos produjo mejoras visibles en las viviendas y un nivel considerable de confort, aunque aún subsisten construcciones antiguas y más humildes”.
La población se concentra principalmente en Puerto Argentino. Existen pequeños asentamientos rurales, pero suelen tener apenas entre 10 y 15 viviendas y caminos consolidados sin pavimentar. El aislamiento geográfico y social es una característica central de la vida cotidiana. Peretti identificó entre los jóvenes una problemática de alcoholismo asociada a ese aislamiento; el consumo es visible incluso en la circulación urbana.
Relación con Argentina
Argentina, remarcó Peretti, continúa siendo percibida como “una amenaza por muchos isleños, debido a la profunda huella de la guerra y al desequilibrio demográfico entre una población local de unos 3.000 habitantes y un país continental de decenas de millones”. Aunque el trato hacia los visitantes argentinos “es respetuoso, persiste la desconfianza”. También “existen restricciones a la exhibición pública de símbolos argentinos: se reprende a quienes muestran banderas, insignias o vestimenta identificada con Argentina”.
Acceso y relevancia del estudio
Es posible ingresar como turista con pasaporte. Los vuelos parten todos los sábados desde Punta Arenas; el segundo sábado de cada mes existe una conexión directa desde Río Gallegos y el regreso se realiza el sábado siguiente, por lo que la estadía mínima suele ser de una semana. El viaje y la permanencia son costosos, lo que dificulta la continuidad de las investigaciones universitarias
Conocer la composición social, las experiencias y las perspectivas de los habitantes resulta “indispensable para comprender la realidad actual de las islas y abordar la cuestión de Malvinas más allá de consignas políticas. La investigación también se extendió a Tierra del Fuego para comparar las formas en que distintas regiones argentinas viven y elaboran esta problemática”.
Gustavo Peretti, profesor de Geografía.