Los túneles de Paraná, el enigma que perdura
“Los túneles de Paraná. Mito o Realidad” es un libro de Raúl Avellaneda que será presentado este sábado a las 18 en el Mercado Sud, como parte de la iniciativa “Sabores de la Feria”, organizada por la Municipalidad de Paraná.
La propuesta es organizada entre la Municipalidad, la Comisión Vecinal San Peña y el puesto “Cosas Imposibles” del Mercado Sud.
La charla, organizada por la Comisión Vecinal Sáenz Peña y con entrada libre y gratuita, contará con la participación de Avellaneda y Jorge Riani.
¿Mito o realidad?
Avellaneda, durante una entrevista con el programa En El Dos Mil También, que conducen Antonio Tardelli, Sebastián Martínez y Juan Cruz Varela por Radio Costa Paraná (88.1), fue enfático: “En Paraná hay túneles, porque hay conductos subterráneos, hay construcciones subterráneas. Toda ciudad que haya transitado el siglo XIX, como la nuestra, tiene sótanos, tiene cisternas para guardar agua tiene depósitos. Hay túneles por ejemplo, desde La Vieja Usina hasta el centro, donde se llevaba la electricidad en ese momento. Hace dos años, cuando se hizo la obra de calle Racedo, se encontró un túnel de 300 metros desde Avenida de las Américas hasta el ferrocarril, que lo está usando ahora en Enersa con los cables adentro”.
– ¿Está absolutamente claro en cada uno de estos casos de qué época estamos hablando?
– Más o menos desde 1880 hasta 1920 cuando hubo una gran proliferación.
La teoría Mernes
Avellaneda, además, se refirió a lo que se conoce como la teoría Mernes.
“Miguel Ángel Mernes era un paranaense de a pie, como tantos de nosotros, que en 1987 le da forma a una teoría dado que en 1955, cuando hacía el servicio militar, venía desde el Ejército hasta la plaza Sáenz Peña por túneles”, contó, y precisó que esa teoría “se basa en cosas que son las que tenemos que dilucidar”.
“Primero, la existencia de esos túneles. Mernes habla de túneles interconectados que permitirían llegar, por ejemplo, desde Avenida Ejército hasta Puerto Viejo, o desde Puerto Viejo pasar por el Cristo Redentor y llegar hasta La Toma, todo por abajo de la ciudad. Segundo, que los hicieron los jesuitas, lo que supone que los jesuitas tuvieron un lugar permanente acá en Paraná, y cuando alguien observó que no figuran en ningún documento eclesiástico se concluye que son jesuitas santafesinos. ¿Por qué? Porque en realidad Santa Fe se fundó acá en Paraná. Es decir, que nosotros seríamos santafesinos en vez de paranaenses, de acuerdo a esta teoría”, señaló.
Antitúneles y protúneles
Avellaneda aseguró que sobre este tema, en Paraná, “hay dos veredas que son irreconciliables y esto no es peyorativo sino es descriptivo: los antitúneles y los protúneles. Y en el medio creo que lo único que los puede unir es ese túnel del centro de Paraná, de la época de Urquiza. Estaría casi convencido y casi documentado que habría un túnel que iba desde la casa de Urquiza, donde está hoy el Correo, pasaba por la Catedral y por el Colegio del Huerto,, que era el Senado de la Confederación y cruzaba en diagonal hacia la Escuela Normal, que era la Casa de Gobierno”.
– ¿Por qué dice habría? ¿Es imposible agarrar un pico y una pala y ponerse a ver si efectivamente existe ese túnel?
– Parecería fácil, pero no es tan fácil
– ¿No es fácil físicamente o culturalmente ¿Contra qué hay que luchar? ¿Contra el terreno? ¿Contra la geografía? ¿Contra la geología? ¿O contra la cabeza de la gente?
– Por lo que se puede saber, allí anduvo el profesor Antonio Serrano, el que le da nombre al museo, por ejemplo. Él ingresó por la Escuela Normal hasta el Colegio del Huerto.
Tengo datos de chicas que fueron al Colegio del Huerto y que conocieron el lugar antes de que lo tapiaran para cortar el contacto con la Catedral. Cuando se hizo la ampliación de calle 25 Mayo se encontraron restos y se taparon.
Tampoco es conveniente para las empresas encontrarse con este tipo de cosas y denunciarlo porque hay una ley que dice que hay que parar todas las obras hasta que se rescate lo que es histórico.
Cuando se tira abajo la Casa de Urquiza y se hace el Correo, en 1930, hay un artículo de El Diario en donde se señala que los obreros decían que había algo hueco y se habla de una bóveda.
Cuando Urquiza le vende la casa propia al gobierno, y pasa a ser, digamos, la casa del Presidente, hacen un inventario donde se habla de dos habitaciones secretas que creemos, es por donde se ingresaba a ese túnel.
– Hasta donde uno sabe lo que usted denominó teoría Mernes, no encontró seguidores, o no encontró, tal vez sí seguidores, pero no encontró corroboración científica.
– Yo lo conocí a Mernes, puedo decir que fui amigo de Mernes, porque yo me jacto de haber estado en las dos veredas. Como dice Jorge Riani, todos empezamos siendo protúneles. Porque él empezó en el 87, yo empecé en el 89, con un programa de radio que se llamaba Enigmas. Él era un personaje.
Nosotros tuvimos el orgullo de organizar con Enigmas una charla en 2004, la única que se hizo, donde juntamos a Walter Musich, como antitúnel, y Miguel Mernes, como protúnel, en la Biblioteca Popular. Fue un espectáculo, todavía hay gente que se acuerda. Y ahí cada uno defendó su posición.
– Todos lo conocimos a Mernes. ¿Qué era Mernes en este plano? ¿Un fabulador? ¿Alguien que de buena fe creía en lo que decía? ¿Alguien que fantaseó una historia y terminó convencido?
– Es muy buena la pregunta. Yo creo que era una persona que no mentía, por lo menos a sabiendas. Se puede haber hecho una idea. Era muy crédulo. Era una muy buena persona.
Pero hubo tres comisiones oficiales municipales que se dedicaron a investigar los túneles, la primera en el primer gobierno de Julio Solanas, la segunda durante el segundo gobierno de Humberto Varisco y la tercera en el segundo gobierno de Solanas.
Ahí trajeron a una eminencia del Conicet, el arqueólogo urbano Daniel Schávelzon, reconocido a nivel mundial.
Schávelzon hace su informe y dice que no son túneles y ahí se cae la teoría.
Raùl Avellaneda, autor de “Los túneles de Paraná. Mito o Realidad”.