Los órganos no van al cielo
Así se llama la campaña de concientización que desde su Instagram inició Soledad Moyano Henderson, la mamá de Tomás, un niño que nació con una insuficiencia renal crónica y necesita ser trasplantado. La mujer, durante una entrevista con el programa Vivir en Salud, que conduce Marcelo “Bruja” Verón por Radio Costa Paraná, contó detalles conmovedores de la lucha de su hijo por seguir viviendo. “Hola, soy Tomi. Tengo dos años. Necesito un riñón nuevo para meterme a la pile y para jugar”, dice el chiquito en un video.
Soledad Moyano Henderson es la mamá de Tomás –Tomi–, un niño de dos años y cuatro meses, que nació con una insuficiencia renal crónica y para seguir viviendo necesita un donante.
“Ya desde el embarazo veíamos que había algo que no funcionaba bien y tuvimos muchos controles, sabíamos que algo de los riñones no estaba funcionando bien y cuando Tomi nació le hicieron varios estudios, estuvo enseguida en neonatología y ahí se dieron cuenta de que a él no le funcionaban bien los riñones”, explicó Moyano Henderson, y agregó que “a la semana le colocaron el catéter y a los 25 días de vida empezó con diálisis peritoneal”.
A Tomás le hacían análisis constantemente y la creatinina, sobre todo, pero también la urea y el potasio estaban altos, y se le empezó a hacer la diálisis peritoneal. “Desde ahí empezamos todo este trayecto, largo, nos tuvimos que mudar de casa, porque la diálisis peritoneal se hace en las casas –la hacen los padres– y tiene que ser un lugar todo estéril”, precisó, y añadió: “Fue una movida grande que tuvimos, pero siempre acompañándolo a Tomi, estuvimos cuatro meses internados porque allí se capacitan los padres para que puedan hacer la diálisis en casa”.
Tomás también nació con “una malformación anorrectal y en una cirugía de reconstrucción tuvo varias complicaciones y ahí vieron que tenía tres perforaciones de colon y dos de intestino, así que tuvo una sepsis muy grande –estuvo con 2% probabilidad de vida y en coma–, añadió la mamá, y luego de eso “ya no pudo hacer más diálisis peritoneal y le colocaron el catéter de hemodiálisis”.
En el mes que estuvo internado en coma, debido a la sepsis, hubo mucha rotación de catéter que le trombosaron todos los accesos vasculares. “Por eso es tanta la urgencia, porque la hemodiálisis es súper invasiva, no es recomendable, pero en este caso no tiene otra probabilidad de vida”, remarcó.
Campaña
Ante esta realidad, la mujer, desde su cuenta de Instagram, comenzó una campaña que se llama Los órganos no van al cielo. “Todos vinimos a este mundo con principio y un fin que nunca sabemos cuál es. Pero una vez que ese fin llega, nuestros órganos pueden seguir dándole vida a otras personas. Si tenés la chance de darle una segunda oportunidad a otras personas, ¿por qué no hacerlo?”.
“Estoy hace un tiempo ya con esta campaña poniéndomela al hombro, porque en este mundo conocemos muchos padres que están atravesando por el mismo lugar y vemos que no hay campañas sobre esto, ni del Ministerio de Salud, ni del Incucai. Entonces somos nosotros, los padres, los que nos unimos y vamos haciendo campañas para por todos los niños que están en lista de espera, que son casi 200”, subrayó.
La campaña, explicó, es de concientización. “No estamos buscando ni un donante ni otro tipo de contribución económica, como quizás algunos preguntan, es solamente para concientizar y poder dar información a cada uno, en cada rinconcito del país, a las familias, y que sea un tema que se hable en las casas, para que todos seamos donantes”.
Tomi, mientras espera una donación, está yendo tres veces por semana, cuatro horas cada vez, al Hospital Italiano, en Buenos Aires, a hacerse diálisis. “Es un chiquito que tiene mucha garra, mucha energía. Nació con esto, así que para él es natural lo que tiene. Siempre estuvo como invadido y en hospitales. Él, obviamente, quiere tener una vida como su hermana, que se pueda meter a la pileta, que puede bañarse y hacer otras cosas que hoy no puede hacer. Pero está consciente de que tiene un cáteter, que tiene que hacer diálisis, y esperemos que algún día pueda mejorar su calidad de vida con el riñoncito nuevo”, se esperanzó su mamá.
Tomi tiene mucha garra, mucha energía, dice su mamá Soledad.