Los cigarrillos, las colillas y la contaminación
La periodista Jorgelina Duarte impulsa una iniciativa que busca cambiar hábitos y reducir la contaminación. Las colillas de cigarrillo son perjudiciales para el ambiente, contaminan el agua y requieren una regulación adecuada para su disposición final.
El tabaquismo en la Argentina enferma a 220.000 personas y causa la muerte de 45.000 –el 14% de las muertes totales–, según indican las estadísticas que, además, señalan que los hombres fuman más que las mujeres y que el país se ubica entre los primeros en América en cuanto a la cantidad de adolescentes de entre 13 y 15 años que fuman –una cifra que ronda el 20% del total de fumadores–.
Hay, además de los problemas de salud, una incidencia en el ambiente por el impacto que tienen las colillas de los cigarrillos.
La periodista Jorgelina Duarte, durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina y Julio Galera, efectuada en los estudios de Radio Costa Paraná (88.1) explicó los detales de una iniciativa denominada Paraná sin colillas. “Me interesó la temática por el simple hecho de salir a la calle y empezar a mirar el piso en las plazas, en los lugares públicos, y encontrarme con una colección de colillas de cigarrillos de todos los colores, de todos tamaños, de mil marcas, y empecé a recorrer lugares y me di cuenta de que había lugares donde era mucha más la cantidad, por ejemplo, la Plaza Alvear”.
– ¿Y las colillas dónde están?
– Las colillas están en todos lados. En los canteros, en la peatonal –en los círculos donde están las palmeritas–, y en las playas.
– ¿De qué está hecha la colilla y cuál es el impacto en el ambiente?
– La colilla del cigarrillo está compuesta por acetato de celulosa, que es el filtro.
La iniciativa
Duarte dijo que este tema “no tiene solución en el corto plazo” y explicó que su propuesta es “invitar a la gente a que se tome el trabajo de salir con un frasquito o una bolsita, un guantecito –o una bolsita chiquita– y levantar las colillas y guardarlas en una botella de plástico. Una vez dentro de la botella, tapada, no contaminan porque están como selladas”.
Señaló, asimismo, que en las universidades de Rosario y La Plata se está trabajando en lo que se llama biorremediación para lo cual están haciendo pruebas científicas muy caras, muy costosas. Las colillas, al contrario de lo que yo creía, no se pueden reciclar, no son biodegradables”.
Remacó, además, que no hay ninguna legislación nacional, provincial o municipal que trate específicamente la disposición final de las colillas de cigarrillo.
Duarte, además, dijo que “estamos buscando voluntarios” para el desarrollo de una investigación científica sobre las colillas como residuos contaminantes peligrosos junto al investigador Martín Blettler, integrante del IBB y del Conicet UNER de la Facultad de Bioingeniería. “Martín propuso hacer una investigación científica sobre cuáles son los lugares más contaminados de la ciudad, y necesitamos gente para que se sume”, señaló.
Las colillas en el piso, algo habitual en Paraná.