Los 65 del 10

Este 30 de octubre, el día que Diego Armando Maradona, el ícono más grande del fútbol argentino, cumpliría 65 años, Fernando Signorini, su preparador físico personal desde 1983, lo recordó con afecto y admiración, y, también, contó algunas anécdotas que vivió con él. Este jueves, a las 21, en Limbo Pub (Güemes y Liniers), además, se proyectará “El Documental del 10”, un filme que reúne a músicos, escritores, periodistas y referentes culturales que cuentan la influencia de Maradona en sus vidas.

Durante una entrevista con el programa Carrusel Público, que conducen Andrea Venturini, Martín Echagüe y Marcelo Medina por Radio Costa Paraná (88.1), Signorini repasó su historia junto al 10 y recordó que comenzó a trabajar con Maradona en 1983, luego de que el futbolista Antonio Goicoechea, del Athletic de Bilbao, le causara la lesión más grave de su carrera. La jugada ocurrió durante un partido de Liga entre el Barcelona y el Athletic, cuando Goicoechea pateó con fuerza el tobillo izquierdo de Maradona, provocándole una fractura y el desgarro de ligamentos. “El doctor (Rubén) Oliva comenzó a ayudarlo en la rehabilitación, y una vez completada, yo comencé a ayudarlo en la recuperación dinámica, hasta que un día se le ocurrió esa descabellada idea de proponerme o transformarme en el primer preparador personal para un jugador de fútbol. Esa profesión no existía, la inventó Diego, como fue el primero en tener un médico personal, el primero en tener un jefe de prensa y un representante que sólo se ocupara de él”, remarcó.

– ¿En qué cosas Diego era dócil y en qué cosas le sacaba canas verdes?

– No, no me sacó ninguna. Diego era un chico absolutamente dócil, divertido, atorrante, ocurrente, pícaro. El problema era Maradona. Estar con Maradona en Nápoles era como estar con un tiburón en una Pelopincho, más o menos. Era una vida exagerada la que tuvo él durante su paso por Nápoles, pero afortunadamente fue así, porque sin Nápoles, Diego no se hubiera transformado en el mito en que se transformó.

Signorini, además, habló del Mundial 1994, en Estados Unidos, cuando Maradona dio positivo por dopaje con efedrina y fue expulsado del certamen. “Diego ya se había retirado del fútbol, había aumentado sensiblemente de peso, tenía su problema de adicción, pero el sistema lo necesitaba para generar entusiasmo, no solamente entre el público, sino, fundamentalmente, entre los sponsors. Y así fue que lo empujaron, y, después, pasó lo que pasó debido a eso precisamente, a la instrumentalización que hace el poder de estos chicos, y, fundamentalmente, de los chicos que salen de las villas miseria y después son capaces de rebelarse ante las injusticias que se cometen con ellos”, reflexionó.

– ¿Esa fue para la etapa más más difícil como preparador físico de Maradona?

– No, porque, como nunca, él estaba absolutamente decidido a jugar ese Mundial, y fue el argumento que utilizó para convencerme. Yo no quería que lo jugara, pero me dijo que era la primera vez que Dalma y Gianinna (las hijas) lograríam verlo jugar en una competencia de ese nivel.

– ¿A usted qué le dejó Maradona?

– Y me dejó sin avisarme la vida que ni en mis mejores sueños hubiera imaginado. Estando en más de 40 países, conociendo a personas que ya están instaladas en la historia universal. Yo llegué a estar con él en la primera visita a Cuba, con el comandante Fidel Castro.

Y dentro del fútbol ni hablar. Cuatro mundiales, campeonatos, vueltas olímpicas. A veces me pellizco porque digo, ¿habrá sido cierto? Y sí, aparentemente sí.

– ¿Le llamaba la atención que Diego, pudiendo estar en una situación más cómoda, siempre estaba con los pies en Florito y tan cercano a la gente que lo necesitaba?

– Sí. Era la parte que más me gustaba, me encantaba, que no se olvidara de sus orígenes, que se gastara los zapatos caminando, porque hay otros que se gastan las rodillas por andar siempre delante del poder.

Él forma parte de esos casos raros de personas que deciden no ser como el sistema quiere, sino que deciden ser como a ellos mismos les agrada ser y él fue tal vez uno de ellos. En el fútbol, por supuesto, y creo que no va a haber otro, porque ahora el poder ya tiene la guardia alzada, y en cuanto aparezca uno de estos “negritos villeros” –que cuando están en su lugar de origen, no solamente los ignoran, sino que los desprecian– se van a encargar de cortarles rápidamente las alas para que sean una oveja más del rebaño, como pasa hoy con todos los jugadores a nivel mundial, aun con los más importantes. Ninguno se revela, ninguno dice nada, hacen con ellos lo que quieren, a cambio sí, es cierto, de mucho dinero, de mucha imagen, pero en definitiva pasan a ser hoy los esclavos de lujo del sistema. Y el sistema los utiliza para eso, inclusive los utiliza para frivolizarnos, para estupidizarnos, para hacernos vulgares, groseros, individualistas.

Esto está pensado desde hace muchísimo tiempo, ya Marx en aquella época decía que los sistemas siempre buscan argumentos para dominar a las masas, lo dice (Noam) Chomsky también en una de las diez estrategias de manipulación.

El Documental del 10

Este jueves, a las 21, en Limbo Pub (Güemes y Liniers), en Paraná, además, se proyectará “El Documental del 10”, un filme que reúne a músicos, escritores, periodistas y referentes culturales que cuentan la influencia de Diego Maradona en sus vidas. La proyección será con entrada libre y gratuita, aunque requiere inscripción previa.

Damián Originario, el productor de “El Documental del 10”, durante una entrevista con el programa En El Dos Mil También, que conducen Antonio Tardelli, Sebastián Martínez y Juan Cruz Varela por Radio Costa Paraná (88.1), no tienen ninguna duda de que Maradona fue “un artista, el artista del futbol” en un tiempo “sin internet ni redes sociales y solamente con cuatro canales para para ver la tele”.

– ¿Cómo nació la idea de la vida de Maradona a través del arte?

– Soy, por supuesto, maradoneano. Tengo 50 años y siempre digo que es el ídolo que que me tocó, como a los chicos de hoy Messi, y es el que me hizo ganar mi primer Mundial allá a los 11 años, el Mundial 1986, y es el ídolo que me acompaña hasta el día de hoy.

En 2020, cuando él muere, como nos pasó a muchos, sentí que se nos fue alguien alguien cercano, un familiar, un amigo y un ídolo, entonces ahí, mezclado con lo que hago yo, que es cine cultural independiente, tuve como una reacción de amor, de darle gracias, de hacer algo y devolverle algo.

Pero ahí me metí en el brete de qué contar de Diego que no sepamos o intentar contar algo distinto que no se haya visto. Entonces, se me dio por esto de de la cultura, de la literatura, de la música, del arte en sí, y ahí me metí.

– Están La Sole, Los Piojos, Sacheri, Alejandro Apo, y hay un universo enorme para hablar de Maradona desde la poesía, la literatura y la música.

– Totalmente, y por eso empecé por lo que yo suponía era lo más fácil: la música, y voy a la de Los Piojos, que es conocida, la de Rodrigo, la de Piti de Las pastillas, y, cuando uno se mete en ese mundo encuentra canciones que no conocía, libros que no conocía, poemas que no conocía, murales –hay varios, desde Paternal, La Boca hasta Rosario y La Plata–. Es impresionante el mundo artístico y cultural que dejó Diego.

– ¿Cuánto dura el documental? ¿Cuánto hay de testimonio y cuánto de puesta al aire, por decirlo de algún modo, de esas expresiones artísticas? ¿Están todas las canciones o sólo fragmentos?

– Hay 45 artistas y más de 50 horas grabadas porque cuando uno invita a charlar a cualquier artista sobre Maradona, nadie se queda diez minutos.

Ahí fue un trabajo arduo porque a esas más de 50 horas hubo que llevarlas a una hora y media que dura el documental. Y el hilo conductor básicamente es contar la vida de Diego a través de la mirada de todos estos artistas y cómo, a su vez, Diego los motivó y los influenció en sus obras y en sus vidas.

Es como un ida y vuelta que me pareció interesante mostrar.

Los 65 del 10
🎵 FERNANDO SIGNORINI en Carrusel P{ublico.⬇ Descargar
🎵 DAMIAN ORIGINARIO, En El Dos Mil Tambièn.⬇ Descargar