Libertad de expresión, discursos de odio y responsabilidad

La libertad de expresión está garantizada constitucionalmente y es indispensable para la democracia, pero no carece de límites dado que junto con los derechos existen responsabilidades. El desafío consiste en distinguir entre una crítica, un desacuerdo o una confrontación política –necesarios en toda sociedad democrática– y una expresión que vulnera derechos y promueve violencia o exclusión.

La Asociación Civil de Estudios Populares (ACEP) Entre Ríos realizará este viernes una charla abierta sobre libertad de expresión, discursos de odio y responsabilidad en la comunicación. La actividad será a las 18.30 en el auditorio Rodolfo Walsh de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, en Buenos Aires 389 de Paraná, con acceso libre y gratuito. Expondrán Analía Bressan y Stefanía Zalazar, con presentación de Santiago Halle, el je de Gabinete de la Municipalidad de Paraná.

La charla surge a partir de la necesidad de pensar el límite entre libertad de expresión y comunicación responsable, especialmente frente a la expansión de los discursos de odio. No se trata de prohibir opiniones ni de impedir el debate, sino de identificar cuándo una expresión deja de ser una diferencia legítima y se convierte en una forma de deshumanizar, eliminar o incitar a la violencia contra otra persona o grupo.

Qué es un discurso de odio

Un discurso de odio, explicó Stefanía Zalazar, licenciada en Historia y diplomada en Discursos de Odio, “puede ser oral, escrito, actitudinal o simbólico. Comprende comunicaciones que emplean un lenguaje peyorativo contra individuos o colectivos por características inherentes o identitarias, como la orientación sexual, el origen étnico, la religión, la posición política o el género. Su rasgo central no es simplemente la agresividad, sino que busca legitimar o reproducir dinámicas de exclusión y violencia#

Aunque los discursos de odio no son nuevos, agregó Zalazar durante una entrevista con el programa Malos Perdedores, que conducen Exequiel Flesler, Analía Winkelmann e Ignacio Koonrstra por Radio Costa Paraná (88.1), sí cambiaron radicalmente su circulación dado que “las redes sociales permiten una difusión mucho más veloz, amplia y permanente”. Por eso, remarcó, “es necesario elaborar criterios que permitan reconocerlos con precisión y diferenciarlos de expresiones protegidas por la libertad de expresión”.

Redes sociales y responsabilidad empresarial

Las plataformas digitales favorecen especialmente la expansión de contenidos confrontativos. “Los mensajes moderados no generan la misma interacción que aquellos que provocan indignación, enfrentamiento o polarización; por eso reciben más visualizaciones y pueden ser monetizados. La circulación de discursos de odio forma parte, así, de una economía basada en la atención y la interacción”, remarcó.

El problema supera la responsabilidad individual, porque “también involucra a grandes empresas y a los algoritmos diseñados para privilegiar ciertos contenidos. Aunque una persona aislada tenga poca capacidad frente a esas estructuras, es importante sostener espacios de debate y promover respuestas colectivas, ya que buena parte del debate público se trasladó al entorno digital”.

Herramientas para enfrentar el problema

La respuesta no debe limitarse a la sanción individual ni consistir únicamente en prohibiciones. Puede incluir políticas públicas, educación, alfabetización mediática y mecanismos de responsabilidad para las plataformas. “La educación cumple un papel central al enseñar a interpretar críticamente la información, comprender que no todo lo que se desea decir contribuye al debate democrático y reconocer cuándo la diferencia política se transforma en violencia simbólica o incitación contra el otro” agregó Zalazar.

Existen antecedentes internacionales. En Alemania, por ejemplo, una ley establece sanciones para las empresas que mantienen en circulación discursos de odio, sin prohibir la expresión individual: busca responsabilizar a las plataformas por los mecanismos económicos que amplifican esos contenidos.

En Argentina también se han impulsado iniciativas, como una ordenanza aprobada en Santa Fe y propuestas en el ámbito nacional y provincial. “Aunque generan debate por su posible colisión con la libertad de expresión, contribuyen a instalar el tema y a buscar instrumentos democráticos de prevención y responsabilidad”, opinó.

Libertad de expresión, discursos de odio y responsabilidad Stefanía Zalazar, licenciada en Historia y diplomada en Discursos de Odio.
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