«Leche sana y buenas prácticas»: el diagnóstico de una ingeniera sobre la tecnología en el sector lácteo
La ingeniera agrónoma María Josefina Cruañes, especialista en producción lechera egresada de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y docente de la cátedra de Bovinos de Leche en la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), analizó en profundidad el estado actual y las perspectivas de la cadena láctea provincial. Definió a la lechería como una actividad con mucho potencial que genera un gran valor agregado en la provincia y vincula a una vasta red de productores e industrias.
La especialista, quien actualmente desarrolla su tesis doctoral sobre una cuenca fundada por alemanes del Volga, describió un proceso de transformación estructural en el sector: si bien se ha registrado el cierre de numerosos establecimientos -actualmente existen entre 700 y 750 tambos en Entre Ríos-, esto ha dado paso a una intensificación de la producción.
Para graficar esta caída, Cruañes comparó que en la cuenca de los alemanes del Volga se pasó de 70 tambos en los años 70 a solo 20 en la actualidad, una tendencia que se repite a nivel nacional e internacional.
Sin embargo, aclaró que la menor cantidad de tambos no implica necesariamente una caída en la producción total, ya que gracias a mejoras en genética, alimentación y manejo de rodeos, ha aumentado la productividad por vaca. Cruañes enfatizó que la llegada de la tecnología está cambiando las formas de producir y el impacto social de la actividad.
Tradicionalmente visto como un trabajo «esclavizante» y sacrificado por sus horarios extremos y la falta de feriados, la tecnificación está logrando que el tambo sea una actividad más «amigable», facilitando el recambio generacional y el arraigo de los jóvenes.
Robots y la «voluntariedad» de las vacas
Uno de los puntos más innovadores destacados por la ingeniera es la incorporación de sistemas de ordeñe robotizados. En estos sistemas, el ordeñe es voluntario: la vaca acude al robot impulsada por la presión intramamaria que le genera la leche y por el incentivo de recibir alimentación en el punto de ordeñe.
Mientras que en un sistema tradicional se suele ordeñar cada 12 horas (empezando a las 5 de la mañana para buscar a las vacas en el pastoreo), los robots permiten intervalos de 5 a 6 horas, logrando un promedio de tres ordeñes diarios.
Además de los robots, Cruañes mencionó otras tecnologías en auge:
- Crianza artificial de terneros: Realizada con métodos totalmente diferentes a los tradicionales.
- Tranqueras automáticas y collares inteligentes: Dispositivos que individualizan a cada vaca para gestionar su alimentación de forma automática.
- Gestión digital: Alumnas de agronomía y jóvenes productores ya gestionan los tambos mediante pantallas táctiles y software especializado.
Respecto a la inversión, indicó que un sistema robotizado se justifica a partir de un rodeo de entre 50 y 100 vacas en ordeñe, aunque advirtió que la rentabilidad siempre está al límite.
Explicó que los productores enfrentan una asimetría financiera: los insumos (cereales, tecnología) cotizan en dólares, mientras que la leche se vende en pesos para un mercado interno que absorbe el 80% de la producción nacional.
La ingeniera detalló los alcances del proyecto de Buenas Prácticas Lecheras, una iniciativa conjunta entre el Gobierno de Entre Ríos y la UNER, financiada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI). El objetivo es garantizar una «leche sana, amigable con el ambiente e inocua para el consumidor».
El programa contó con cinco auditores (los veterinarios Juan Cruz Acosta, Flavia Frank, Anabela Lencina, Diego Junsiker e Isaguirre), quienes chequearon 141 prácticas en 50 tambos de las cuencas este y oeste de la provincia.
Estas prácticas se agrupan en seis ejes: ordeñe, alimentación, sanidad animal, bienestar animal, condiciones de trabajo/trabajadores y ambiente. Tras la auditoría, cada productor recibió un diagnóstico y un plan de mejora categorizado en tres niveles:
- Correcciones de manejo con costo cero.
- Mejoras intermedias.
- Inversiones importantes, como sistemas de tratamiento de efluentes.
El objetivo final es que estos productores obtengan un certificado que les permita negociar una mejor calidad de leche ante la industria.
Realidad regional: caminos, industrias y leche orgánica
Cruañes informó que la mayor parte de la leche producida en Entre Ríos se industrializa dentro de la provincia, aunque una parte se deriva a Santa Fe y Buenos Aires.
Lamentó una noticia reciente: el cese de la producción de leche orgánica en tambos de la costa del Uruguay (zonas de Gualeguaychú y Urdinarrain) debido a que la empresa compradora cortó el contrato. Sobre el perfil del tambero entrerriano, señaló que muchos diversifican su actividad con galpones de pollos o agricultura.
Sin embargo, todos comparten una preocupación común: el estado de los caminos rurales. Al ser la leche un producto perecedero de entrega diaria, los caminos son una traba crítica para el desarrollo.
En este sentido, celebró el avance del pavimento en la zona de Curtiembre, lo cual beneficia directamente a establecimientos importantes de la zona. Finalmente, la ingeniera destacó que la UNER trabaja en proyectos de economía circular para transformar los efluentes del tambo en enmiendas orgánicas que mejoren la nutrición de los suelos.
También subrayó la integración de la provincia en la Federación Internacional de Lechería (FIL), lo que permite capitalizar conocimientos globales para el ordenamiento y la mejora de los índices productivos locales.