Las dos fechas clave de Paraná

Paraná celebra este 25 de junio el aniversario número 213 de su elevación a villa, una fecha que en los últimos años se ha recuperado para fortalecer la identidad local y revalorizar la historia de la ciudad.

Existen dos fechas fundamentales: el 25 de junio, que marca el paso de pueblo a villa en 1813, y el 26 de agosto, que señala el ascenso de villa a ciudad en 1826.
Este año, entonces, se conmemoran 200 años de la ciudad y más de dos siglos de historia, lo que genera cierta complejidad en la comunicación y comprensión pública de los hitos históricos, ya que no existe una única fecha fundacional clara debido a la ausencia de una fundación formal durante la colonia.
Anabel Waigandt, coordinadora de Marca Paraná, y Mariana Melhem, directora de Patrimonio Urbano Arquitectónico también de la Municipalidad, estuvieron en los estudios de Radio Costa Paraná (88.1), para hablar de la ciudad en una de sus fechas centrales en el programa Malos Perdedores, que conducen Exequiel Flesler, Analía Winkelmann e Ignacio Koonrstra.
La historia de Paraná, repasaron, está marcada por la migración de pobladores desde Santa Fe la Vieja en el siglo XVII, lo que produjo un asentamiento progresivo sin un acto fundacional explícito, a diferencia de otras ciudades coloniales.
Esto ha generado debates sobre la identidad histórica y la importancia de reconocer el proceso de conformación urbana y social como un valor en sí mismo, más allá de la antigüedad de los hitos.
El proceso de autonomía de Paraná respecto al Cabildo de Santa Fe fue largo y complejo, logrando la separación formal recién en 1813. Posteriormente, la ciudad experimentó un rápido desarrollo institucional: fue declarada ciudad en 1826 y capital provisional de la Confederación Argentina en 1854, lo que implicó una transformación acelerada en infraestructura y organización urbana.
Durante este período, la ciudad carecía de muchas infraestructuras básicas, como veredas, normativas urbanas, mercados y cementerios adecuados. La necesidad de consolidar su rol como capital impulsó la construcción de edificios emblemáticos y la implementación de servicios urbanos esenciales en un lapso breve.
Patrimonio arquitectónico
De la década de 1820, ptecisaron, sólo permanecen en pie dos edificios: la capilla norte de San Miguel (1822) y la antigua capitanía de puertos y aduana en Puerto Viejo.
Del período de la Confederación, en tanto, destaca el edificio del actual Colegio del Huerto, inaugurado en 1858 como sede del Senado de la Confederación, construido en un tiempo récord de dos años.
Otros edificios relevantes incluyeron el primer teatro y el mercado, aunque muchos de estos fueron reemplazados deliberadamente para superponer nuevos mensajes urbanos y políticos.
La transformación edilicia no solo respondía a necesidades funcionales, sino también a la representación simbólica de la ciudad como capital, buscando dotarla de espacios públicos y edificios imponentes que reflejaran su nuevo estatus.
Educación y protagonismo nacional
Paraná fue sede de la primera escuela normal del país, lo que constituyó un hito fundamental en la formación de docentes y en la consolidación de la educación pública argentina. También albergó la primera escuela normal rural, la Escuela Alberdi, que formó maestros rurales y contribuyó significativamente al desarrollo educativo regional. Este protagonismo educativo complementa el legado político y arquitectónico de la ciudad.
Identidad e historia
La multiplicidad de fechas y procesos históricos, señalaron Waigandt y Melhem, invitan a reflexionar sobre la identidad de Paraná, evitando visiones binarias y promoviendo una mirada integradora que reconozca la riqueza de su historia y la coexistencia de diferentes etapas y protagonismos.
La historia de Paraná se caracteriza por la construcción colectiva y la integración de polaridades, como las dos capitales históricas de la provincia.

Las dos fechas clave de Paraná Anabel Waigandt y Mariana Melhem, en los estudios de Radio Costa Paraná.
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