La transformación del río Paraná en una “autopista líquida”

El término hidrovía es “una denominación impuesta por intereses empresariales” para transformar el río Paraná en una “autopista líquida orientada a la exportación, ignorando su valor ambiental, cultural y social”, dijo Horacio “Indio” Enríquez, al hablar de las consecuencias que puede acarrear la reciente adjudicación a una empresa privada.

El río Paraná, subrayó Enríquez –director ejecutivo en Fundación Eco Urbano– durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Martín Echagüe y Julio Galera por Radio Costa Paraná (88.1), es uno de los sistemas fluviales más importantes del planeta, vital para las comunidades locales y la biodiversidad, pero es “tratado principalmente como un canal de transporte para commodities, especialmente soja transgénica, beneficiando a grandes empresas multinacionales y no a la población argentina”.
Impactos ambientales del dragado
El dragado continuo y la profundización del canal, explicó, “afectan gravemente la dinámica natural del río, que es un sistema de llanura con un extenso valle de inundación. Profundizar el canal central provoca la desviación del agua desde los humedales hacia el canal, reduciendo la disponibilidad de agua en los ecosistemas ribereños y afectando la biodiversidad. La acumulación de impactos por contaminación, quemas de humedales, represas y deforestación agrava la situación, alterando el caudal y la capacidad de recuperación del río”.
Falta de estudios y participación
Enríquez, además, agregó que no existen estudios interdisciplinarios, acumulativos y actualizados sobre la dinámica y el impacto ambiental del río Paraná. “El propio Gobierno nacional reconoció la falta de información actualizada tras pedidos judiciales. Tampoco se ha realizado una participación real de las provincias, que son las soberanas sobre el recurso, ni un proceso transparente de consulta pública. Las objeciones de organismos de control y de la sociedad civil sobre inconsistencias en la información ambiental y la falta de participación efectiva no fueron atendidas”.
Consecuencias
Consideró, asimismo, que “la lógica exportadora sin agregado de valor ni generación de empleo local concentra los beneficios en grandes empresas, dejando a las comunidades ribereñas (pescadores, familias y habitantes locales) expuestas a la pérdida de recursos y medios de vida. El dragado permanente afecta la toma de agua para consumo humano y actividades productivas, especialmente en contextos de bajantes extremas y crisis hídricas”.
Crisis hídrica global
La crisis hídrica, agregó, es un fenómeno global, al puto que Naciones Unidas ha advertido sobre la “bancarrota hídrica” del planeta. El uso intensivo y la presión sobre los recursos hídricos, sumados al crecimiento poblacional y la degradación ambiental, agravan la escasez de agua. En este contexto, “la entrega del control de la hidrovía a empresas privadas extranjeras representa una pérdida de soberanía y una amenaza para la sustentabilidad ambiental y social”de la región.
Acción ciudadan
Organizaciones ambientales y sociales continúan rechazando la reprivatización y exigen estudios de impacto ambiental serios, participación efectiva de las provincias y la protección de los bienes comunes. La defensa del río Paraná es vista como una causa que trasciende lo ecológico, involucrando derechos económicos, sociales y culturales de las comunidades afectadas.

La transformación del río Paraná en una “autopista líquida” Horacio Enríquez, director ejecutivo de Fundación Eco Urbano.
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