La mirada sindical del conflicto en Granja Tres Arroyos
Miguel Klenner, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación, Delegación Concepción del Uruguay, expresó su preocupación por la precarización y el despido de trabajadores en la industria alimentaria. Denunció la reducción salarial y la falta de humanidad en la empresa.
El conflicto laboral en Granja Tres Arroyos, en Concepción del Uruguay, transita el camino de la conciliación obligatoria, pero lejos está de solucionarse, dado que cientos de familias de –trabajadores permanecen en jaque.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación, Delegación Concepción del Uruguay, Miguel Klennert, durante una entrevista con el programa Sexto Sentido, que conducen Jorge Ballay y Pablo Lescano por Radio Costa Paraná (88.1), señaló que en las últimas horas mantuvo una reunión con los representantes de Granja Tres Arroyos, y, remarcó, que “lo llamativo de la conversación, que me reclamaron que no hablara con los medios, que cómo puedo hablar de esclavitud, que era algo terrible lo que decía” y “a lo que menos se dedicaron fue a lo de fondo, que era tratar de arreglar el tema de cómo seguimos, porque acá (a la empresa) no le interesa el trabajador, no le interesa la familia, simplemente lo que le interesa es bajar el salario, es lamentable”.
– ¿Es cierto que lo único que les ofrecieron para no seguir echando gente, o que haya alguna reincorporación, fue una baja del salario del 11%?
– Es real, es real. Hemos pasado crisis con todos los gobiernos de turno y nunca le tocaron el salario al trabajador de tal manera. Son negadores compulsivos. ¿Por qué? Porque ustedes saben que la carne de pollo es la que más se consume, en el sector avícola no hay problemas puntualmente gracias al desarrollo, entonces ¿de qué estamos hablando?
– Algo tiene que haber de fondo, ¿cuál es la problemática? ¿Es sólo la voluntad de ganar más dinero? ¿Está con problemas esta industria en particular o hay un problema del sector?
– Yo no estoy en el bolsillo de los empresarios. No sé si pusieron huevos en otra canasta y les salió mal, si compraron dólares y ahora les está fallando porque no sube. Estos muchachos no orinan agua bendita, estos muchachos están para los negocios, ahora lo preocupante es tener un trabajador que se levanta temprano a cumplir con su trabajo, tiene sus obligaciones, por eso cobra un salario, tiene que pagar sus cuentas, entonces lo que menos hay que tocarle es el sueldo.
Ellos te hacer sentir culpable, que se van a fundir, que les va a ir mal y nosotros en la realidad vemos otras cosas dentro de la empresa, que el pollo se faena, se vende, se exporta. Hay menos personal y ellos te apuran a trabajar, trabajar y trabajar y ahora se están metiendo con el sueldo al trabajador, después todo lo otro: bicicletean impuestos, bicicletean la obra social, bicicletean a todo el mundo, hasta a los que crían los pollos les pagan con un cheque a 120 días, pero no es porque ahora estén en crisis, hace rato que lo hacen.
Esta empresa no tiene humanidad. Tengo un muchacho con 25 años de antigüedad, tiene cáncer. El muchacho ya se operó, quedó un año estuvo afuera, y ahora lo dejaron afuera sin sueldo, porque se le cumplió el año. ¿Dónde está la parte humana?
Miguel Klenner, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación.