La izquierda no quiere esperar las elecciones para actuar y propone una huelga general
Para la dirigente Nadia Burgos, la reciente “Marcha de la Bronca” expresó “un rechazo no sólo al Gobierno nacional de Javier Milei, sino también a los Gobiernos provincial y municipales”. Su importancia, opinó durante una entrevista con el programa Malos Perdedores, que conducen Exequiel Flesler, Analía Winkelmann e Ignacio Koonrstra, realizada en los estudios de Radio Costa Paraná (88.1), reside en “haber demostrado que existe una base social amplia dispuesta a organizarse en la calle y a enfrentar el ajuste mediante la ‘unidad en la diversidad´”.
La izquierda propone no esperar las próximas elecciones para actuar. Sostiene que “cada día del Gobierno implica nuevos recortes de derechos, como los aplicados a discapacidad, jubilaciones, educación, salud y condiciones laborales”. Por eso plantea organizar “una huelga general que fuerce el retroceso del Gobierno y de sus políticas”, además de “exigir el cumplimiento de las leyes aprobadas” por el Congreso.
Luchas sociales y huelga general
Burgos, además, consideró que las movilizaciones universitarias, las protestas de personas con discapacidad, las luchas de jubilados, docentes, estatales y trabajadores despedidos “muestran que la movilización puede conquistar derechos e incluso obtener fallos judiciales favorables”. Sin embargo, “esas luchas deben unificarse para alcanzar una fuerza nacional capaz de frenar el ajuste”.
La responsabilidad de convocar una huelga general recae, según ella, “principalmente en la CGT” a la que acusó de “no actuar pese a la gravedad de la situación”.
La estrategia propuesta consiste en “organizar fábricas amenazadas por despidos o cierres, coordinar a trabajadores docentes y estatales, respaldar al movimiento universitario y a los sectores de discapacidad, y solidarizarse con las protestas de jubilados, que son reprimidas sistemáticamente”.
Burgos rechazó que la movilización popular sea presentada como “una tragedia” y sostuvo que “la tragedia real es la precarización social, el desempleo, la falta de perspectivas juveniles y la pobreza”. También denunció “la represión estatal” y afirmó que “el Gobierno intenta aplicar protocolos contra la protesta, aunque la movilización puede impedirlo”.
Crítica al peronismo
Burgos, además, consideró que el peronismo “no constituye una fuerza exclusivamente obrera” sino “una alianza de conciliación entre clases”. Lo responsabiliza por “haber administrado políticas de concentración de la riqueza, extranjerización, endeudamiento y acercamiento al Fondo Monetario Internacional”. Opinó, en este sentido, que el gobierno de Alberto Fernández “produjo una ruptura con amplios sectores de su base social y contribuyó a la llegada de Milei” al poder.
Diferenció a la izquierda por su oposición constante al Gobierno y a las políticas impulsadas por Milei, como “el protocolo antipiquetes, la Ley Bases, la ley ómnibus, el RIGI, el RINI, la reforma jubilatoria y la legislación provincial sobre agrotóxicos”. Acusó al peronismo de presentarse “como oposición mientras facilita medidas de gobiernos como el de Rogelio Frigerio, incluida la reforma jubilatoria y el deterioro de la obra social provincial”.
La izquierda, según Burgos, “debe construir una alternativa superadora tanto de los gobiernos anteriores como del actual. Esa alternativa debe organizarse en barrios, universidades, lugares de trabajo y territorios, permitiendo que los trabajadores participen directamente en las decisiones políticas”.
Programa político
La propuesta incluye “dejar de pagar una deuda considerada ilegal e ilegítima con el FMI y destinar esos recursos a obras públicas, educación, salarios y jubilaciones”. También planteó “estatizar o provincializar empresas que despidan trabajadores o cierren, para orientar su producción hacia necesidades sociales: alimentos para comedores y hospitales, o insumos para ambulancias y servicios públicos”.
El objetivo, enfatizó, “es reorganizar la producción y ponerla al servicio de los trabajadores, recuperar los bienes comunes y subordinar la tecnología a la mejora de la vida, no a la rentabilidad de un grupo minoritario. La prioridad debe ser la vida, los territorios y las necesidades sociales antes que la especulación financiera, las ganancias empresariales y los intereses imperialistas”.
Perspectiva electoral
Burgos reconoció que muchas personas descontentas con Milei podrían volver a votar al peronismo por temor o por considerarlo una opción más viable. Opinó, sin embargo, que la experiencia reciente del peronismo “fracasó” y que la izquierda “ofrece continuidad y coherencia” por “haber defendido siempre los mismos derechos, sin alternar entre posiciones contradictorias”.
Explicó la baja traducción electoral de las propuestas de izquierda por “la crisis institucional, la desigualdad en la difusión electoral, la influencia mediática y extranjera, y un sistema que tiende a concentrar la competencia en dos grandes partidos”. También atribuyó parte de la responsabilidad a la propia izquierda, que “debe ampliar y fortalecer el Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad mediante una estructura más abierta, con libertad de tendencias y participación de partidos, asambleas y organizaciones sin que pierdan su identidad”.
El crecimiento de la imagen positiva de Miriam Bregman es interpretado como “reconocimiento a una trayectoria consecuente y como evidencia de que la izquierda puede ampliar su representación”. Burgos sostuvo que debe interpelarse también al 30 % de personas que no votan, “en un contexto de creciente desconfianza hacia instituciones que no garantizan trabajo, educación, salud ni bienestar”.
Nadia Burgos en los estudios de Radio Costa Paraná.