La inteligencia artificial está entre nosotros y el desafío es poder gobernarla

“Cuanto más democratizada está una tecnología, más necesitamos usarla de forma segura y responsable”, dijo el especialista Augusto Salvatto. La cuarta revolución industrial, llevada adelante principalmente por la inteligencia artificial, tiene un impacto 3.000 veces más grande que las otras tres revoluciones industriales combinadas: el vapor, la electricidad y el surgimiento de las computadoras.

Tecnología, innovación e inteligencia artificial fueron los temas analizados en Encuentros 4.0 – Experiencia Entre Ríos, el ciclo de Telecom que ofrece múltiples perspectivas sobre el rol de las tecnologías y los fenómenos sociales y culturales en la transformación de personas e instituciones.

Augusto Salvatto, politólogo, licenciado en Relaciones Internacionales, docente universitario y especialista en innovación, fue uno de los participantes del encuentro que se desarrolló en la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Uader, Oro Verde.

Durante una entrevista con el programa En El Dos Mil También, que conducen Antonio Tardelli y Sebastián Martínez por Radio Costa Paraná (88.1), Salvatto se mostró optimista con relación los aportes de las nuevas tecnologías en las sociedades.

“La tecnología es una herramienta que, en los últimos años, hemos visto ha tenido, cuando se usa de forma positiva y de forma responsable, impactos muy interesantes y casos de uso muy interesantes. Desde, por ejemplo, aplicaciones con inteligencia artificial que nos permiten, quizás, anticiparnos o generar modelos predictivos que nos anticipen cuánta gente va a llegar a un hospital con una determinada enfermedad, hasta herramientas que permiten hacer la vida mucho más fácil a personas con una discapacidad o con alguna enfermedad que impida, por ejemplo, su movilidad”, explicó.

Entonces, desde ese punto de vista, la tecnología “es una herramienta fundamental y es un motor, especialmente en los últimos años, de la evolución, del crecimiento económico y del bienestar de muchas personas. Ahora, el mal uso, el uso irresponsable, o no problematizar el uso de la tecnología puede llevarnos a todas estas malas partes, digamos, como por ejemplo el tema de la adicción al teléfono.

Entonces, como a modo de conclusión, es una herramienta súper poderosa que tenemos en la mano todo el tiempo, y como toda herramienta súper poderosa tenemos que saber usarla, aprender a usarla y hacerlo de forma responsable que es lo que buscamos transmitir”, agregó Salvatto.

– La inteligencia artificial está entre nosotros. ¿A qué cosa es comparable en términos de evolución de la tecnología, de avance de la tecnología, a lo largo de la historia?

– Hay un estudio que hizo popular en los últimos años la consultora McKinsey, que dice que esta revolución industrial que estamos viviendo –la cuarta revolución industrial llevada adelante principalmente por la inteligencia artificial– tiene un impacto 3.000 veces más grande que las otras tres revoluciones industriales combinadas: el vapor, la electricidad y después el surgimiento de las computadoras. Todo eso tuvo un impacto que va a ser 3.000 veces menor a lo que va a ser la inteligencia artificial.

Diría, entonces, que no es comparable a nada de lo que conocemos hasta ahora, y, en parte, lo estamos viendo. Vemos, por ejemplo, cómo con el teléfono celular hacemos de todo y lo hacemos con una herramienta que hace tan sólo 17 años no existía. Vamos a acostumbrarnos, o vamos, en realidad, a ver esto cada vez más, y vamos a tener que generar las herramientas y los mecanismos para acostumbrarnos a ese cambio permanente.

– La política argentina, tanto a nivel nacional como a nivel de gobiernos locales, ha incorporado muy poco la tecnología para hacer mejores gestiones.

– Es un punto muy interesante. Primero, yo trabajo con muchas organizaciones, con muchas empresas de todos los rubros, y, generalmente, todas esas empresas, todos esos rubros te dicen, “mirá, en mi rubro no se ha incorporado nada de esto, en mi rubro es muy difícil, en mi empresa es muy complicado porque trabajamos de forma muy vertical, porque no estamos acostumbrados a innovar”. Bueno, eso es una constante, o sea, todos nos sentimos que incorporamos poco la tecnología, por decirlo de alguna manera.

El sector público, efectivamente, es uno de los sectores que más dificultades tiene para incorporar nuevas tecnologías porque principalmente lo que es la burocracia está hecha y estuvo pensada originalmente para no transformarse, para mantener las cosas estables y el mundo de hoy demanda otra cosa.

Entonces eso choca con un montón de sistemas que están hechos para no modificarse, para no cambiar, para ser estables, y, bueno, es momento de transformar eso y es un gran desafío que tiene por delante la Argentina y buena parte de América Latina.

– Todavía, en muchos casos, estamos debatiendo sobre la despapelización de la burocracia, y, por otro lado, hablamos de inteligencia artificial, hay como una brecha muy grande entre esos dos mundos.

– Absolutamente, es un paso necesario, el primer paso para poder incorporar más tecnología es la digitalización de la información. Hoy el gran recurso, el gran commodity, y esto lo digo tanto para el sector público como para las empresas, es la información volcada en forma de datos. Esa información es lo que nos permite poder tomar mejores decisiones a través de la inteligencia artificial que es el manejo de grandes volúmenes de datos. Si nosotros no empezamos por esa primera parte, después no vamos a poder llegar a la inteligencia artificial, que si se quiere hoy es lo que más está en boga.

– ¿Qué tan democratizable será la inteligencia artificial? ¿Es algo que podrá estar al alcance de todos o estará concentrada en empresas y gobiernos?

– Hace cinco años para poder interactuar con inteligencia artificial, para poder generar texto con inteligencia artificial, se necesitaba muchísimo dinero y trabajar en una de esas grandes corporaciones que mencionaba.

Hoy, en cambio, en nuestro teléfono, descargando una aplicación o entrando a internet, se puede estar dialogando en tiempo real con una inteligencia artificial. Se puede generar un video en función de algo que no existe y hacer un montón de otras cosas.

La tendencia es que cada vez eso se democratice más, pero eso no viene sin riesgos asociados. Es decir, cuanto más democratizada está una tecnología ultrapoderosa, más necesitamos gobernar esa tecnología, o sea poder usarla de forma segura, responsable, cuidando los datos de las personas que intervienen. Hay otros desafíos, pero está cada vez más democratizada y la barrera de entrada es cada vez menor.

– Hace ya tiempo cuando todavía no existía todo lo que existe hoy en términos de posibilidad de acceder a la vida de las personas, se hablaba del fin de la vida privada. ¿Qué diría al respecto?

– Eso también es parte del proceso de digitalización responsable. Nosotros hoy somos, lo digo como analogía, máquinas de generar datos e información y publicarla. Desde sacarnos una foto y subirla a nuestras redes, hasta tener activada la ubicación del teléfono, hasta dejar una reseña o un comentario en una red social o buscar algo en Google. Todo eso genera datos, genera información, y, obviamente, esa información, especialmente si lo hacemos mediante plataformas que son gratuitas, en muchos casos genera que eso sea público.

Cada vez más los gobiernos están empezando a ser más restrictivos a la hora de manejar esos datos y a ponerle más requisitos a las empresas que trabajan con esos datos, pero efectivamente hay una tendencia humana a hacer cada vez más pública su vida cotidiana y eso es algo que también tenemos que revisar y que trabajar.

– Si hay algo inútil hoy es oponerse al avance de la tecnología dado que es un proceso que en cualquier caso nos pasará por arriba. ¿Cómo manejar esa tensión de inteligencia artificial, innovación, avance tecnológico, en términos de productividad económica frente a la mano de obra humana y la posibilidad o el fantasma de la desocupación?

– No tendrá ningún resultado oponernos al avance de la tecnología. Sí creo que hay dos cosas que son muy importantes. La primera es problematizarlo, trabajarlo de forma crítica. No aceptar, digamos, bueno, y ahora entonces los chicos tienen teléfonos celulares a los 10 años y entonces lo damos libremente. Todo tiene que ser de forma responsable, todo tiene que ser con criterio porque si no, de lo contrario, lo que vamos a hacer es usar mal esa tecnología.

Y lo segundo, y con respecto al mundo del trabajo, que es un punto muy interesante, es que todas las revoluciones industriales, todas, destruyeron muchos empleos y crearon otros nuevos. Generalmente siempre el saldo es positivo, muy positivo.

El tema es que desde el presente nos es muy difícil imaginarnos los trabajos del futuro, porque nosotros cuando pensamos el futuro lo hacemos con los ojos del presente. Entonces el gran desafío que vamos a tener en los próximos años es manejar esas tensiones sabiendo que probablemente se van a crear muchos empleos y que tenemos que estar preparados para adaptarnos a esos empleos que se van a crear, y crear esos desde el sector educativo, crear currículas nuevas, desde el gobierno poder recibir esa demanda, aceptar los cambios en las regulaciones que hay que hacer. Y creo que ustedes, o sea, todos nosotros lo vemos cotidianamente. ¿Cuánta gente conocemos que trabaja, por ejemplo, en la economía digital, en marketing digital? Cosas que hace 10 años no existían.

– Sí, y además es una fuente de recursos muy importante, ya para la Argentina incluso, en términos de generación de divisas.

– Sí, tal cual. La economía del conocimiento es el tercer complejo exportador argentino y tiene una posibilidad, especialmente en los próximos años, de crecer mucho y generar gran cantidad de divisas para el país.

La inteligencia artificial está entre nosotros y el desafío es poder gobernarla Augusto Salvatto, politólogo, licenciado en Relaciones Internacionales, docente universitario y especialista en innovación.