La IA transforma la vida cotidiana y obliga a replantear el futuro del trabajo
La preocupación se concentra en quienes temen que la tecnología vuelva innecesarias sus tareas, aunque gran parte de la población todavía desconoce su verdadero alcance y la identifica casi exclusivamente con ChatGPT. La incertidumbre genera miedo, como ocurrió anteriormente con la computadora personal, Internet, el correo electrónico y WhatsApp. La IA generativa, sin embargo, añade una diferencia decisiva: afecta sobre todo al trabajo profesional e intelectual, más que a oficios físicos como plomería, electricidad o gas.
Ante esta irrupción “todos somos ignotos frente a la inteligencia artificial que nos está sorprendiendo día a día, estamos todos aprendiendo y decodificando qué significa esta nueva, llamémosla, herramienta, aunque es un poquito más que eso, para nuestro nuestra educación y nuestro trabajo principalmente”, dijo Patricio O’Gorman, consultor, investigador y especialista en nuevas tecnologías.
Contadores, abogados, programadores y otros profesionales “pueden ver automatizadas tareas que antes exigían leer grandes volúmenes de información, analizar expedientes o redactar documentos. Esto alimenta la inseguridad laboral, pero también forma parte de una reacción histórica ante tecnologías desconocidas”, agregó O’Gorman durante una entrevista con el programa Buen Día, que conducen Carlos Matteoda, Alejandro Abero y Marta Segovia por Radio Costa Paraná (88.1).
La IA, remarcó, “no debe entenderse únicamente como una herramienta convencional, comparable con un martillo o un destornillador, porque posee una capacidad mucho más amplia y puede realizar tareas diversas con límites todavía difíciles de determinar. Además, potencia tecnologías anteriores –computadoras, teléfonos e Internet– y produce un efecto acumulativo que puede resultar intimidante”.
Alineación y riesgos de descontrol
No existe, según el especialista, un índice global único que mida la aceptación o el rechazo de la IA. Una encuesta del Pew Research Center en 37 países analizó la percepción de su impacto laboral, pero reducir las posturas a una división rígida entre personas “a favor” y “en contra” simplifica demasiado el fenómeno.
Uno de los principales debates técnicos y éticos es el de la alineación: que los modelos de IA permanezcan orientados hacia los deseos, valores y objetivos humanos. El temor consiste en que sistemas cada vez más poderosos actúen de manera imprevisible o se “descontrolen”. Aunque investigadores de empresas líderes han advertido públicamente sobre estos riesgos e incluso algunos han sugerido desacelerar el desarrollo, los máximos responsables empresariales no siempre han formulado advertencias tan tajantes. El debate se volvió visible por renuncias públicas de investigadores que expresaron preocupación por el futuro de la tecnología.
Geopolítica y dificultad de regularla
La posibilidad de frenar o regular la IA no depende solo de criterios técnicos o morales, sino también de la competencia geopolítica, principalmente entre Estados Unidos y China. “Una desaceleración coordinada entre empresas estadounidenses podría aumentar la seguridad, pero si las compañías chinas continuaran avanzando, en pocos meses podrían alcanzar capacidades que los modelos estadounidenses habrían dejado de desarrollar. El resultado sería un cambio de liderazgo tecnológico, algo que Estados Unidos busca evitar”, agregó O’Gorman.
Por eso, “la discusión recuerda a una carrera armamentista: incluso si existe consenso sobre la conveniencia de imponer límites, ningún país quiere quedar estratégicamente rezagado. La regulación internacional enfrenta así un conflicto entre seguridad colectiva, competencia económica, poder militar y dominio tecnológico”. Los usos bélicos de la IA vuelven especialmente urgente el problema, ya que las decisiones dependen también de gobiernos cuyos criterios éticos no ofrecen garantías uniformes.
Potencial positivo y futuro
El desarrollo de la IA podría vincularse cada vez más con la biotecnología. La combinación de procesamiento avanzado, modelos generativos y sistemas biológicos podría contribuir a comprender y tratar enfermedades, mejorar la calidad de vida y compensar limitaciones humanas. También se mencionan aplicaciones para personas ciegas, con discapacidades cognitivas u otras dificultades, así como investigaciones de interfaces cerebro-computadora, como las asociadas con Neuralink.
Patricio O’Gorman, especialista en nuevas tecnologías.