La esperanza, el sostén de Milei
Pablo Semán, antropólogo y sociólogo, en diálogo con el programa Sexto Sentido de Radio Costa Paraná, analizó el fenómeno Milei, y, sobre todo, las razones por las cuales altos niveles de imagen positiva, aun con una economía que golpea duramente a millones de argentinos. A la pregunta hasta cuándo la sociedad aguantará a Milei, que muchos se formulan, contrapuso otra: por qué la gente dejaría de apoyarlo.
El antropólogo y sociólogo Pablo Semán cree que la esperanza, aun en la contrariedad, es el principal sostén del presidente Javier Milei, y esa esperanza todavía se sostiene en un sector importante de la sociedad argentina,
Durante una entrevista con el programa Sexto Sentido, que conducen Jorge Ballay y Pablo Lescano por Radio Costa Paraná, Semán –profesor de la Universidad Nacional de San Martín e investigador del Conicet– explicó las razones por las que, según su mirada, el Presidente mantiene una alta imagen positiva, a pesar de las enormes dificultades que enfrentan millones de argentinos.
“La esperanza, primero, es una relación, no es algo de uno solo, y, en segundo lugar, es algo que pone en relación un presente y un alguien del que se espera algo en el futuro. Así que, por definición, la esperanza es incierta, y, diría, nunca satisfecha, por lo menos desde el vamos”, opinó, por lo que “uno no debería asombrarse de que mucha gente que votó al Gobierno tenga esperanza”.
La esperanza, observó, “es como un vector, una fuerza, un sentimiento. Después hay contenidos de esa esperanza, pero la esperanza va mucho más allá de sus propios contenidos, por eso no se abandona en la contrariedad o en la incertidumbre. Así que la esperanza no es exclusiva de los votantes de Milei, ni es una irracionalidad, ni es una locura, es una estructura elemental de la vida”.
La esperanza, insistió, “es una relación que implica el futuro y un otro que la garantice, y un otro que la convoque. Y para mucha gente, en este momento, no hay referentes de esperanza diferentes de Milei, inclusive para la gente que no lo votó”.
– ¿Qué hace que se detenga este pensamiento o esta sintonía de esperanza y se diga, bueno, hasta acá?
– A mí me parece que hay una pregunta que subyace a esa pregunta y se viene formulando desde que ganó Milei: hasta cuándo aguanta la gente.
Y, la verdad, yo pienso que la pregunta debe ser diferente. La pregunta debería ser por qué la gente dejaría de apoyarlo. Pero, por otro lado, quienes se preguntan hasta cuándo aguanta Milei, tienen una hipótesis, no dicha, no explícita, sobre que, después del estallido, vendrá algo mejor.
Yo veo que, independientemente de que la gente aguante o no aguante, si esto sale mal vamos a mucha fragmentación en la vida social, a mucha violencia. Entonces no tengo ninguna esperanza personalmente en los estallidos, o en el no aguanto más, porque me parece que serían expresiones de esa fragmentación y esa violencia.
No hay nadie, desde otros ángulos del campo político, capaz de recomponer la esperanza si esta esperanza se frustra. No lo hay. Simplemente no lo hay.
Hay un montón de dirigentes que tienen una imagen negativa espantosa desde hace años, que no la van a revertir, y que, como tienen 10 puntos de apoyo, aunque no sea imagen positiva, creen necesario, indispensable, luchar hasta las últimas consecuencias por su presidencia y su persona. Y esto abarca a un sinnúmero de dirigentes opositores. Los dirigentes opositores son impopulares, pero de un nivel de egoísmo que yo pocas veces vi en la historia.
Y, además, no han sacado ninguna conclusión, no se han comportado de acuerdo a ninguna conclusión interesante en los últimos meses, desde Macri hasta, no sé, lo que quieras a la izquierda de eso. Nadie dijo no, nosotros no nos equivocamos en tal cosa. Nadie se preocupó por presentarse mejor, y, por eso, la imagen de todos esos dirigentes no mejora. Ninguno de esos dirigentes es capaz de hacer nada, y, además, no quieren hacer nada.
Después de lo que pasó en la última elección sería necesario un proceso de renovación de repertorios, de figuras, de ideas, y eso no está saliendo desde la dirigencia política.
Pablo Semán, antropólogo, sociólogo, docente e investigador.