La emocionante historia del juez de Paz de Santa Elena en El Vaticano

Guillermo José Vega, presidente de la Junta Federal de Justicia de Paz de Argentina (Jufepaz), tuvo la oportunidad –y el privilegio– de ser una de las primeras personas en ingresar a la Basílica de San Pedro para despedir al Papa Francisco, luego de su fallecimiento. Trajo, además, una cruz bendita para su comunidad.

Durante una entrevista con el programa Carrusel Público, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina y Martín Echagüe por Radio Costa Paraná (88.1), Vega contó detalles de esa experiencia única vivida estos días en El Vaticano.

Vega vivió “una serie interminable de casualidades que me llevó a un lugar muy particular”, dijo, y contó que “se me había ocurrido la idea de pedirle una audiencia al Papa para contarle todo lo que hacemos los jueces de paz en el país porque entendía que Francisco sabía, por ser argentino y por su cercanía con la gente, de este trabajo. Así que empecé a remarla hace mucho tiempo y conseguí una audiencia para el día 9 de abril”.

“Pude reunirme con el embajador argentino en Italia (Marcelo Martín Giusto) y después estuve también con la cónsul general en Barcelona (Rossana Cecilia Surballe), que fue cuando nos avisan que había fallecido el Papa, el día 21 de abril. Llego a Roma el día 8, y 9 voy a El Vaticano, me atiende el Cuerpo Diplomático, me plantea que la salud del Papa ya estaba muy delicada. Entre la gente que estaba en el Cuerpo Diplomático, me encuentro con un sacerdote argentino, entrerriano de Colonia Nueva, el padre Gabriel Viola, un ser muy especial, un tipo de una capacidad enorme, de una bondad y de una humildad propia del lugar que está ocupando al lado de un Pontífice que tenía esas características”, comentó, y  agregó que había llevado una cruz, hecha por los alumnos del colegio Torres Vilches con madera del muelle de Santa Elena. Esa cruz fue bendecida por Francisco en una de sus últimas actividades.

Tras la muerte de Su Santidad, Vega comienza a buscar la forma de hacerse de la cruz y vuelve a El Vaticano. “Empezamos a contactarnos con Gabriel, por supuesto por teléfono, ya Roma estaba convulsionada. Llegamos como pudimos, atravesamos algunas guardias, hasta que lo vimos a Gabriel que viene saliendo del Estado Vaticano, y so siempre con la idea de juntarme con esa cruz. Gabriel nos dice, ‘miren, quédense tranquilos, él, en uno de sus últimos actos, la bendijo’, y ahí se produce el milagro, porque no hay otra forma de describirlo”, sintetizó Vega. Y agregó: “Gabriel nos dice ‘me gustaría que ustedes puedan darle un saludo final a Francisco’. Así que, por supuesto, ingresamos, y él nos fue llevando con una amabilidad excepcional. Uno de los guardias habilita la posibilidad, y entramos entre las primeras 50 o 100 personas que pudieron despedirse de Francisco”.

– ¿Usted es creyente?

– No solamente soy creyente, sino que siempre fui un admirador de Francisco. Yo formaba parte de esa legión de que éramos creyentes, católicos, practicaba medio poco y era medio cuestionador de la Iglesia.

Cuando llega Francisco y muestra la otra cara todo, y lo que uno cuestionaba él lo fue modificando, y sobre todo su humildad y su forma de apertura. Yo no me puedo sacar de la cabeza este mensaje tan hermoso que solamente puede hacer un jesuita, sencillo y con una contundencia enorme. En la Iglesia hay lugar para todos, los jóvenes tienen que hacer lío. Yo no soy joven ya, lamentablemente, pero la verdad que refleja mi historia.

Entonces este mensaje de hagan lío, no se queden a la cola, a lo que nos gusta el fútbol, jueguen para adelante, decía Francisco. Jueguen para adelante, sean protagonistas. Entonces, siempre fui un admirador y siempre manejé esa posibilidad de una audiencia.

Siempre digo que llegué tarde, fui a decirle hola y le terminé diciendo adiós, pero traigo una enseñanza que creo que se tiene que transformar en un legado que es muy hermoso, transmitirlo, que esto no quede en la historia.

– ¿Dónde van a colocar la cruz?

– Va a estar en la iglesia de Santa Elena. Estamos hablando con el sacerdote, nos gusta la idea, ahora ya cercana, del 1 de mayo, por todas las cuestiones laborales de Santa Elena y por lo que significa esto.

Y, por supuesto, para que tenga acceso a todo el mundo.

Veinte segundos frente al féretro

Vega, asimismo, contó que “estuvimos aproximadamente 20 segundos frente al féretro de Francisco, después nos corrimos porque hay una capilla dentro de San Pedro, y después celebramos misa. Estaba el cuerpo de su santidad, un altar alto, y atrás estábamos nosotros celebrando una misa que es inolvidable. Pero después salimos y estuvimos casi tres horas en la Plaza de San Pedro. Ahí había una energía especial. Tengo 59 años, no tengo por qué inventar nada, pero había una energía tan especial. Y encima yo tenía una escarapela argentina, había gente por todos lados, así que mucha gente me hacía señas con el puño, de fuerza. Algunos gritaban, vamos Argentina”.

“No había gente llorando. Vi tristeza en las caras, pero sobre todo vi que había una sensación de gran tranquilidad en la gente. Había esa sonrisa que da paz, que da tranquilidad. Bueno, la verdad que más no nos pudo dar este hombre y nos deja un mensaje y un legado que tenemos que transformarlo nosotros”.

La emocionante historia del juez de Paz de Santa Elena en El Vaticano
🎵 GUILLERMO VEGA en Carrusel Público.⬇ Descargar