Falleció el Indio Solari, el artista paranaense que cambió la cultura popular argentina

La noticia golpeó este viernes, generando una conmoción inmediata en cada rincón del país. Carlos Alberto Solari, el mítico «Indio», falleció durante la jornada del jueves en su residencia de Parque Leloir. Su partida marca el cierre del capítulo más trascendental del rock nacional, dejando huérfanos a millones de seguidores que encontraban en su voz una referencia cultural ineludible.

Aunque gran parte de su leyenda se forjó en las diagonales de La Plata, la historia del artista tiene su raíz en el Litoral. El Indio nació en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, y su vínculo con la capital entrerriana no fue solo un registro en el documento.

Solari pasó parte de su infancia en una zona emblemática de la ciudad: el predio donde hoy se levanta la sede del Correo Argentino. Esa identidad paranaense lo acompañó siempre, incluso en su etapa de mayor hermetismo mediático, como un lazo invisible con sus orígenes.

El fenómeno que cambiaría la música argentina comenzó a gestarse en la década de 1970. Junto a Skay Beilinson, fundó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, un proyecto que desafió todas las reglas de la industria.

Basados en una independencia artística absoluta y una conexión visceral con su público, Los Redondos parieron álbumes que hoy son piezas fundamentales de nuestra cultura, como Oktubre, Un baión para el ojo idiota y Luzbelito

La banda no solo llenaba estadios, sino que creaba un sentimiento de pertenencia que trascendía lo musical. Tras la disolución del grupo en 2001, Solari inició un camino solista que, lejos de mermar su convocatoria, la elevó a niveles mitológicos.

Discos como El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel) y Pajaritos, bravos muchachitos demostraron que su pluma seguía afilada.

Sin embargo, el camino se volvió cuesta arriba en 2016, cuando el propio artista confirmó públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson, una noticia que marcó sus últimos años de actividad.

Solari describió la enfermedad como una dolencia que “es muy jodida e invalidante”, aunque reconocía que contaba con tratamiento: “Por el camino se va notando la progresión, el éxito que va teniendo el profesor Parkinson con mi vida, pero tengo la posibilidad de hacer un tratamiento que me mantiene hace como siete años”.

“Hay días en que me quiero matar y hay días que ni se nota. Hay dolor, hay malhumor… Es la vida. Y esto es una cagada: he visto sufrir a la gente de una manera inmerecida. No tengo miedo. La curiosidad es más grande que el miedo”, sumó entonces.

A pesar de los desafíos de salud, su relevancia intelectual siguió creciendo, recibiendo recientemente el Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Buenos Aires. Su último gran encuentro físico con «las bandas» ocurrió en 2017 en Olavarría, en un recital que quedó grabado como la última gran misa presencial.

Desde entonces, el Indio se recluyó en su estudio para seguir creando desde la virtualidad y el arte plástico. Hoy, mientras sus fieles lloran su partida, el hombre que nació en Paraná y se convirtió en leyenda entra en la inmortalidad, dejando un legado que seguirá ocupando el centro de la memoria colectiva argentina.