Explican la triangulación que le permiten a las agroexportadora tener márgenes extras de ganancias y dejarlas fuera del país
El economista del Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), Diego Kofman, dijo que desde 1976, ya con la dictadura, se instaló un sistema aún vigente, por el cual las empresas exportadoras de granos de la Argentina liquidan las exportaciones a precios viejos ante el Estado y la cobran con los valores nuevos. Esto se nota más, con la última alza del precio de la soja, que se ubicó en un pico de 650 dólares la tonelada, a la vez que hay 14 millones de toneladas para liquidar que están guardadas por los productores, según indica el gobierno. “El sistema se instaló a través de un decreto que lleva la firma de Videla y de Martínez de Hoz, y consiste permitirle a las empresas agroexportadoras, que son el último eslabón de la cadena, hacer una declaración jurada de venta de que acá a tres meses van a vender. Y así logran que el precio quede fijo al valor del día y no al valor que va a tener. Entonces cuando hay valores alcistas, las empresas declaran que van a vender mucho antes de que se realicen las ventas”, dijo el economista en diálogo con radio “Costa Paraná”.
“Lo que hacen estas empresas es lo contrario a lo que hace todo el mundo: estas empresas buscan vender lo más barato posible porque las compradoras son ellas mismas. Son triangulaciones; se venden a sucursales propias instaladas en otro país y ahí se dan un gran margen en la venta”, explicó Kofman.
Se explayó en la explicación: “Ahora la soja está a 620; si la logran sacar a 550, les permite venderla a 620 y dejar afuera la diferencia. Estas triangulaciones las hacen a través de países que tienen ventajas impositivas; países que tienen mucho secreto bancario y demás. Por ejemplo, de Uruguay la factura va a Estados Unidos y de Estados Unidos al comprador verdadero, que termina siendo seis meses o hasta un año después de la declaración jurada, y ahí se da una gran ganancia que queda afuera del país”.
El economista sostuvo que es legal la maniobra porque el Estado lo permite. “El Estado termina siendo muy permisivo al permitirles darles un precio muy bajo a las ventas futuras. Esto no se toca porque las empresas tienen mucho poder. Estamos hablando de empresas que son dueñas del comercio internacional de granos desde hace 100 años. Estamos hablando de Dreyfus, de Cargill y enfrentarte a este poder es muy difícil para la Argentina porque tendría que tener canales alternativos para comercializar internacionalmente sus granos y no lo tenemos”, explicó en la charla radial, que se puede escuchar en el audio adjunto.
Diego Kofman es economista del Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE).