Estudiaron cómo las barreras de árboles afectan al material particulado suspendido en el aire
Una investigación realizada desde una perspectiva física y química estudió cómo las barreras de árboles afectan al material particulado suspendido en el aire. Estas partículas, de menos de aproximadamente 20 micrómetros, permanecen flotando porque son demasiado pequeñas para caer rápidamente por gravedad. El estudio se originó en la necesidad de comprender cómo la contaminación deteriora y corroe obras de arte en un museo ubicado junto a una avenida muy transitada, pero sus resultados tienen aplicaciones más amplias.
Marcos Tascon es investigador especializado en química analítica, fue ganador del Premio Estímulo a la Investigación Científica de la fundación Bunge y Born, y, durante una entrevista con el programa Malos Perdedores, que conducen Exequiel Flesler, Analía Winkelmann e Ignacio Koonrsta por Radio Costa Paraná (88.1), contó detalles de la investigación.
Para medir la contaminación, explico, se utilizaron líquenes como biomonitores, ya que absorben material particulado. Fueron colocados en distintos puntos del museo, en la vereda y progresivamente más lejos de la calle, junto con muestras de hojas de árboles. También se analizaron las partículas retenidas y los metales que transportaban, muchos de ellos nocivos para la salud.
El trabajo mostró que gran parte del material particulado provenía del desgaste de los automóviles, no solamente de la combustión: también contribuían el desgaste de los neumáticos y de las pastillas de freno. La cantidad de partículas disminuía al atravesar líneas de árboles. En particular, el jacarandá demostró ser una barrera muy eficaz, porque retenía grandes cantidades de material particulado en sus hojas. Su capacidad de absorción resultó destacable incluso frente a especies europeas estudiadas con grupos de Italia.
Aplicaciones ambientales y sanitarias
La contaminación retenida por los árboles, agregó Tascon, no sólo afecta a los edificios y las obras, sino también a las personas. “Las partículas de 10 micrómetros pueden penetrar en el sistema respiratorio, mientras que las partículas más pequeñas, de alrededor de 2,5 micrómetros o menos, llegan más profundamente e incluso pueden alcanzar el torrente sanguíneo. Por eso, los resultados pueden extrapolarse a escuelas, parques industriales, ciudades y zonas productivas, incluidas actividades agropecuarias que generan emisiones. Las líneas de árboles, adaptadas a cada contexto y combinando distintas especies, podrían ayudar a filtrar el aire contaminado”, precisó.
Ciencia básica y aplicada
El caso muestra cómo una investigación aplicada, inicialmente orientada a proteger piezas de museo, puede resolver problemas regionales de salud y ambiente que no estaban contemplados al comienzo. También evidencia la importancia de la ciencia básica: el estudio pudo realizarse gracias a conocimientos previos sobre la absorción de partículas por líquenes y sobre el magnetismo del material particulado urbano, además de técnicas desarrolladas por otros grupos. La investigación básica proporciona herramientas y fundamentos que luego permiten aplicaciones con impacto social más directo, aunque su utilidad sea menos visible.
Trayectoria y próximos desafíos
Tascon comenzó química por afinidad con las ciencias exactas y descubrió su vocación durante un voluntariado en un laboratorio de la Universidad Nacional de La Plata, alrededor de los 19 o 20 años. Allí le atrajo la posibilidad de formular preguntas, explorar, adaptar métodos e intentar desarrollar soluciones nuevas.
Su grupo continúa procesando datos de otros museos, evaluando nuevas especies de árboles y líquenes, y comparando especies nativas y extranjeras. Una línea doctoral busca identificar otros contaminantes, además de metales, que viajan adheridos a partículas de apenas dos micrómetros. Esto permitiría detectar contaminación transportada a 100 o 200 kilómetros de su fuente y demostrar que lugares sin focos contaminantes propios pueden verse afectados por sustancias generadas en otras regiones.
Marcos Tascon, doctor en Ciencias Químicas, investigador adjunto del Conicet y docente universitario.