Entre oficios y «sábanas cortas»: el rol del Estado ante la emergencia social

La doctora Lorena Cali explicó que la intervención de la Defensoría General en la problemática de las personas en situación de calle no es algo nuevo, sino que obedece a una labor de articulación que vienen realizando desde hace más de cinco años con organismos estatales y organizaciones de la sociedad civil.

El motivo principal que impulsa este activismo es la necesidad de dar respuestas a los ciudadanos que llegan a lostribunales buscando auxilio, ya que la Mesa de Información Permanente funciona las 24 horas y es el lugar donde muchas personas desorientadas recurren cuando no encuentran soluciones en otros ámbitos.

Según Cali, la gente se referencia en la Justicia porque la percibe como una «institución arcaica de referencia para velar por el acceso a derechos», especialmente cuando las respuestas de los poderes ejecutivos han sido inexistentes, limitadas o inoportunas.

La funcionaria fue tajante al sostener que ante una situación de vulnerabilidad extrema «no interesa a nosotros si es el ejecutivo municipal provincial o en nacional… es el estado resolver esa situación con el Estado es el estado y es el Estado en su conjunto».

Cuando una situación crítica ingresa por la mesa de tribunales, como ocurrió recientemente con una mujer de 65 años que necesitaba alojamiento ante un cambio brusco de temperatura, la Defensoría intenta primero una articulación telefónica.

Si esto no funciona, recurren al envío de un oficio para garantizar derechos básicos de alojamiento, comida e higiene, disparando comunicaciones a refugios, áreas de mujer y defensas de adultos mayores.

Ante la realidad de que las plazas en los refugios suelen estar sobrepasadas, la doctora instó a «generar y ser creativos con con las respuestas», mencionando la posibilidad de pensar en otros dispositivos como la Escuela Hogar para coyunturas de emergencia, más allá de los fines para los que fue prevista originalmente.

En este punto, reconoció el esfuerzo de instituciones como la casa de las mujeres municipal y provincial que suelen hacer excepciones para habilitar espacios ante la complejidad del clima.

La articulación interinstitucional

Cali subrayó que para atender los derechos en su integralidad es fundamental el diálogo interinstitucional porque, dada la fragmentación del diseño estatal, de lo contrario «nunca vamos a llegar aunque sea a lo mínimo esperable para devolver un poquito dignidad a esa persona».

Destacó que la Defensoría asume un rol convocante aprovechando su posición de neutralidad e imparcialidad, lo cual facilita el encuentro entre distintas esferas que a veces no dialogan entre sí.

Asimismo, expresó su admiración por la organización del voluntariado y de las ONGs como Suma de Voluntades, Cáritas o Un Cielo Nuevo, que logran coordinar qué días de la semana asiste cada una para que siempre haya un plato de comida disponible.

Para Cali, que el voluntariado sea capaz de tal nivel de eficiencia «como trabajadores del Estado nos tiene que interpelar», advirtiendo que los gobiernos no deben descansar en estos lazos solidarios que crea la sociedad.

Salud mental, consumos y «elección libre»

Respecto a las causas que llevan a una persona a la calle, la secretaria señaló que los consumos problemáticos suelen generar un desgaste que termina en la rotura de vínculos y la expulsión del contexto familiar, especialmente en casos vinculados al alcohol.

Aclaró que la Defensoría también trabaja en lo que denomina solidaridad familiar, recordando que así como los padres deben alimentos a sus hijos, los hijos mayores también tienen obligaciones legales de asistencia hacia sus progenitores.

Al ser consultada sobre si vivir en la calle es una opción, Cali fue rotunda al afirmar que «nunca es una elección estar en la en la calle… no hay una elección una elección libre al menos sino que está muy condicionada la situación».

También advirtió que el hecho de que alguien se niegue a ir a un refugio no significa que no requiera intervención; por el contrario, exige un trabajo «cuerpo a cuerpo» y vincular para lograr movilizar algo en esa persona.

Hacia un acompañamiento sustentable

Aunque reconoció un agravamiento del problema social, valoró avances en políticas públicas como la inclusión de enfermeros en las ambulancias del 107 y la claridad en los circuitos para crisis de salud mental a través de la línea 135 y el Hospital Escuela.

No obstante, planteó que el desafío actual es avanzar en el «post-emergencia» mediante «externaciones sustentables», acompañando las trayectorias de vida más allá de la urgencia.

Citó como ejemplo de éxito la articulación para que personas de entre 54 y 65 años que no tienen ingresos puedan gestionar pensiones provinciales (Ley 4035).

Finalmente, informó que existe un registro de 211 personas en situación de vulnerabilidad y calle en Paraná, y que se ha propuesto una mesa intersectorial para tomar cada caso de forma singular.

Cali concluyó apelando a actuar sin prejuzgamientos y a «tomar las vidas como vienen sin juzgar», acompañando a cada persona en los tiempos que pueda, desde el respeto por su singularidad.