Entre el alquiler o la comida: la desgarradora realidad de abuelos y trabajadores que asiste Cáritas

En el marco de los 70 años de la creación de Cáritas a nivel nacional, su coordinadora en Paraná, Patricia Romero, analizó el peso del lema de este año: «70 años alentando la esperanza». Según explicó la referente, este mensaje atraviesa el momento histórico actual, donde las comunidades parroquiales perciben una profunda falta de esperanza en la gente, motivada no solo por la crisis económica, sino también por factores anímicos, de salud mental y, fundamentalmente, por el flagelo de las adicciones.

Romero fue categórica al señalar que la problemática de la droga atraviesa a las familias y comunidades de manera transversal, advirtiendo que «cada vez avanza más, destruye todo lo que hay a su paso».

Ante esta realidad, definió que el principal desafío de los voluntarios es «poner la oreja», escuchar y acompañar, funcionando como puentes con otras instituciones para ser, en medio del dolor, un signo concreto de esperanza.

Romero compartió que, tras reunirse en Luján con directores de Cáritas de todo el país, el análisis colectivo coincide en que el escenario actual presenta matices «nuevos y dolorosos».

La coordinadora observó que la Iglesia mantiene una postura basada en el Evangelio de «cuidar a los más desprotegidos», pero alertó que hoy no solo asisten a quienes ya estaban empobrecidos, sino que ha aparecido una «clase media trabajadora con demandas inéditas».

«Esas situaciones son las que más duelen o tenemos que empezar a alentar la esperanza de gente que nunca estuvo en esa situación que perdió su trabajo», relató.

También mencionó que la institución recibe pedidos desesperados que van desde medicación y pañales hasta acompañamiento en tratamientos que antes eran cubiertos por derechos vinculados a la discapacidad y que hoy han caído.

La situación habitacional surgió como otro de los ejes más críticos del diagnóstico. Romero informó que en el hogar de Cáritas para personas en situación de calle han visto un incremento notable, especialmente de hombres que han perdido su techo por no poder afrontar un alquiler.

Describió escenas que calificó como «desgarradoras», haciendo especial énfasis en la vulnerabilidad de los adultos mayores.

«Vemos el incremento de… abuelos que estaban alquilando entre dos una habitación al menos y que ahora por la jubilación o comen o alquilan», sentenció la funcionaria, reconociendo que muchas veces los recursos de la institución no alcanzan para cubrir todas las necesidades, lo que los obliga a redoblar esfuerzos en visibilizar lo que ocurre en los territorios.

Solidaridad vs individualismo y el rol del Estado

Al ser consultada sobre el clima social y los discursos actuales, Romero reconoció que existe un individualismo notorio y un discurso agresivo contra los sectores que menos tienen, lo cual se traduce también en la pérdida de políticas públicas sociales a nivel nacional.

Aseguró que estos mensajes, cuando provienen de referentes sociales o políticos, duelen y lastiman mucho. No obstante, sostuvo que la solidaridad sigue siendo un valor fundamental para la mayoría de los argentinos y que la labor de Cáritas va mucho más allá de lo meramente asistencial.

«Buscamos la promoción humana de las personas y un proyecto de vida pero que esto se trunca cuando no hay políticas de estado que acompañen porque obviamente que no podemos solos», puntualizó, destacando que acompañan emprendimientos y personas que tienen el deseo real de salir adelante.

Finalmente, la coordinadora hizo un llamado a fomentar el diálogo en todos los sentidos y a mostrar con mayor claridad el trabajo territorial que se realiza en las parroquias.

Recordó que el trabajo de Cáritas es un signo de reconstrucción para una sociedad que hoy se encuentra «rota» en muchos aspectos, e invitó a la comunidad a sumarse a la colecta anual que se realiza bajo la premisa de seguir sosteniendo a quienes más lo necesitan en este tiempo de incertidumbre.