En el Iosper “gran parte de los sindicatos respondían a una lógica de banda”

El ministro Manuel Troncoso criticó duramente a algunos gremialistas y los acusó de negociar convenios de espaldas a los beneficiarios, cajonear informes a la auditoría y ningunear a la comisión fiscalizadora. Defendió, además, el trabajo de la intervención y dijo que la demora en la entrega de medicamentos y la autorización de algunos tratamientos obedece a la retención de servicios del personal. Prometió que el sistema de salud seguirá siendo solidario. “La ley va a salir”, vaticinó.

Mientras las protestas en contra de la creación de la Obra Social de Entre Ríos (OSER), la iniciativa del gobernador Rogelio Frigerio que en la práctica significará el final del Iosper, continúan en las calles, el ministro de Gobierno y Trabajo, Manuel Troncoso, salió a defender enfáticamente el proyecto oficial y remarcó que “nosotros no estamos disolviendo el Iosper” sino “relanzando la obra social de la provincia de Entre Ríos, buscando jerarquizarla y reducir el déficit como hemos venido haciendo con muestras claras como la reducción del déficit de un 33%, en tan solo seis meses de intervención”.

Troncoso, durante una entrevista con el programa Malos Perdedores, que conducen Exequiel Flesler, Florencia Gómez e Ignacio Koomstra por Radio Costa Paraná (88.1), además, señaló que “muchos grupos de poder están operando y comunicando con desinformación” porque “cuando se toca un interés real, un interés sectorial, cuando se va contra el statu quo, siempre se encuentran nodos de resistencia”.

“Nosotros lo que hicimos, en primer lugar, fue terminar con un cúmulo de privilegios que tenía el anterior directorio del Iosper, con sueldos mega y multimillonarios, con contratos que se negociaban por debajo de la mesa y a espaldas de la gente y del beneficiario. Siempre hago referencia a lo mismo, cuando entró a trabajar el equipo de auditoría en la gestión anterior, previo a la intervención nuestra, nunca nos pudimos hacer de una copia del contrato de medicamentos de altos costos, algo a lo que recién tuvimos acceso una vez que llegamos con la intervención, y era un contrato excesivamente oneroso”, remarcó.

“Y hurgando, buscando, trabajando, y siguiendo auditando, porque la auditoría no pudo ser completada durante la anterior gestión porque no nos daban toda la información que necesitamos, nos encontramos básicamente con estas dos grandes estafas a la gente: las mil prótesis, a las que siempre hacemos referencia, que se habían pagado y no se habían entregado, y que generó un tendal de operaciones e intervenciones en el calendario que fue acumulada y que nosotros heredamos. Y, además, con una curiosidad. El prestador de prótesis, que era uno solo, era el que fijaba y decidía cuándo se operaba la gente, no el anterior directorio. Y la segunda gran estafa fueron estos 11 renglones de medicamentos de alto costo que tenían un incremento por el valor de precio de mercado de entre 500% y 1.000% por encima del valor de mercado”, subrayó.

Troncoso, en ese mismo, desafió a “estos grupos que se manifiestan” y les preguntó “por qué no se manifiestan ante esas autoridades que nunca explicaron ni pidieron disculpas del defalco que generaron en el sistema prestacional y la deuda permanente a los beneficiarios”.

– ¿Quiénes son los grupos de poder? ¿Los sindicatos?

– Creo, sin dudas, que gran parte de los sindicatos –no todos, porque no me gusta generalizar– respondían a una lógica no de gestión, no de funcionarios, sino a una lógica de banda.

– ¿Lógica de banda?

– Un grupo de dirigentes y de funcionarios que negocia convenios de espaldas a los beneficiarios, que ante  una auditoría cajonea los convenios y no los pone a disposición de esa auditoría, que ningunea a la comisión fiscalizadora designada por decreto del Gobernador –médico, abogado y contador que designó el Gobernador en la anterior gestión– y cuando se toma todo este tipo de medidas y decisiones que van de espaldas a la gente y al beneficiario, no es una lógica de funcionario político, es una lógica de banda.

Y nosotros venimos, realmente, a cambiar todo eso. La obra social tiene que estar en manos de profesionales, de gente que tenga expertise para manejar los destinos de una obra social provincial como pasa, y esto lo quiero decir, en todas las provincias de la Argentina.

Acá nuevamente y otra vez vamos contrafáctico de todo lo que pasa en el resto de lugares. ¿Cuál es el resultado de eso? Más de cuarenta mil millones de déficit acumulado, dos mil millones de déficit mensual –que gracias a Dios pudimos reducir en un 33%–, sueldos millonarios como los que tenía la anterior gestión –16 millones, que con vergüenza los tenían que desdoblar para no mostrar todo el recibo de sueldo junto–, y, eso la verdad, es una gestión que gobernó de espaldas al Iosper, de espaldas a los beneficiarios, que nunca dio explicaciones al respecto, que nunca pidió perdón, y nosotros estamos esperando eso.

– A algunos sindicatos eso de la profesionalización les suena más a privatización de la obra social.

– Este es un punto que no es menor, y lo traigo a colación de la respuesta anterior que di. El Iosper, hasta que vino la intervención, estaba privatizado. Si un prestador que tiene el monopolio absoluto de las prestaciones es el que decide cuándo se opera a la gente y genera un tendal de mil cirugías postergadas, que hay que reprogramar continuamente, eso es privatización. Eso es dejar las decisiones en manos de un privado, de un prestador de servicios.

Y la verdad es que nosotros vinimos a cambiar eso porque eso es una privatización, no lo que nosotros queremos llevar adelante.

Y una cosa que no es menor: nosotros no queremos ir contra los trabajadores, todo lo contrario. Cuando asumimos en el Iosper, no despedimos un trabajador. Todos los contratos que se cortaron eran de 80 ñoquis que había y nadie sabía dónde estaban. Lo único que hizo la gestión de la intervención fue respaldarse en los trabajadores día a día y codo a codo para llevar la gestión adelante.

Lo mismo que dicen de la privatización del Iosper –y esto es parte de la desinformación– nos decían de la Caja de Jubilaciones de la provincia, que veníamos a privatizarla.

No solamente no la privatizamos, sino que redujimos el déficit en un 50%, defendimos la bandera del 82% móvil y de la edad jubilatoria, y eso quiere decir que el Gobierno provincial, el Gobernador, tiene una clara vocación de respetar las instituciones de la provincia, relanzarlas y jerarquizarlas.

Y la manera de hacer eso es con este proyecto de reforma de la ley, que no es contra los trabajadores ni los sindicatos. La idea es trabajar en sinergia con parte de los sindicatos, pero que los destinos y las riendas de la obra social las lleven funcionarios que respondan al Poder Ejecutivo provincial.

Sobre las quejas de los afiliados

Con relación a los reclamos de los afiliados ante la falta de medicamentos y las complicaciones para acceder a determinados tratamientos, Troncoso sostuvo que “veníamos con todos estos reclamos de manera inexistente hasta que mandamos el proyecto de ley” a la Legislatura “y parte de los trabajadores –muchos de ellos han sido rehenes de algunos gremios– han retenido fuerza de trabajo, con lo cual hoy la obra social está funcionando con menos inercia de la que venía precisamente por esto, porque hay una retención de tareas en algunas delegaciones y a nivel central. Y eso es lo que venimos a pedir: que no tengamos a los beneficiarios de rehenes”.

La obra social “venía funcionando perfectamente hasta que el Poder Ejecutivo mandó este proyecto de reforma al Senado y ahí empezó a haber retención de tareas de parte de muchos trabajadores, que obviamente repudiamos porque lo único que hizo esta gestión fue realzar y poner en valor permanentemente a los trabajadores de la obra social”, insistió.

A pesar de esta actitud de algunos trabajadores, Troncoso subrayó que “acá no hay ni espíritu de revancha, ni nosotros perseguimos a nadie, lo que sí creo es que en momentos como éstos, donde estamos llevando a cabo una reforma estructural importante que toca intereses, estoy plenamente convencido de lo que estamos haciendo. Estoy orgulloso de formar parte de este Gobierno, estoy orgulloso de poder llevar adelante esta reforma, estoy orgulloso de cómo viene trabajando la intervención, porque es un equipo que ha puesto lo que hay que poner”, agregó.

Si no llegaba la intervención, aseguró, “en una cuestión de tres o cuatro meses estallaba la obra social y entraba en defalco y cesación de pagos, había mucha zozobra, intervenimos la obra social, que estaba en terapia intensiva, e insisto, en seis meses hicimos cuestiones que casi rozan el milagro”.

Sobre la demora en la entrega de los medicamentos y también de algunos tratamientos, Troncoso señaló que eso se debe a que “los medicamentos se autorizan en determinada cantidad de tiempo, y dependemos del personal para autorizarlos, y, precisamente, lo que está pasando es que hay un enlentecimiento en la prestación producto de la retención de fuerza de trabajo de muchísimos trabajadores, no es que sea un problema de intervención. Hasta que pasó esto, eso venía funcionando muy bien; es más, cambiamos el convenio oncológico, lo mejoramos y trajimos un sistema de trazabilidad para controlar qué medicamentos se dan y eso está funcionando bien. Son momentos en los que hay que apretar los dientes, apechugar, continuar trabajando y seguir adelante con lo que estamos convencidos”.

– La intervención vence el 12 de junio. ¿Cómo viene la negociación en el Senado?

– Venimos bien. Esta mañana, en las comisiones, escuchaban la voz de  los sindicatos y de parte de los trabajadores. Nosotros, y en esto quiero ser muy claro, estamos convencidos de la reforma, pero no venimos a imponer nada de manera unilateral.

Estamos dispuestos a escuchar la voz de los trabajadores  y escuchar los puntos, algunos los tomaremos, otros no lo sé. Obviamente los proyectos de ley son perfectibles y nosotros queremos que salga con el mayor nivel de consenso posible, con lo cual es firme el convencimiento de avanzar con esto, pero también es firme el convencimiento de nunca desestimar el diálogo y la búsqueda de consenso.

– ¿Hasta dónde se estiran con las modificaciones?

– Lo que es muy importante es que el proyecto tiene que cristalizar, para que no queden dudas y que sea lo más explícito posible, que nosotros no venimos a meternos con los puestos de trabajo de la gente –como algunos grupos hacían correr por debajo, generando zozobra y desinformación–, venimos a mantener la estabilidad de los trabajadores y entiendo que el proyecto lo tiene que decir de manera cristalina, acá no va a haber despidos masivos, no va a haber recortes, vamos a cuidar el personal, como siempre lo ha hecho el Gobernador, en comparación a otras provincias, en comparación a la Nación.

Creo que es importante fortalecer el tema de la transparencia activa, ponerle información tanto a los sueldos, los contratos, los convenios con prestadores, todos en el portal web, para que el beneficiario tenga acceso a los mismos, y hacer hincapié de manera explícita en que el sistema de salud sigue siendo solidario.

A eso estamos dispuestos, y, obviamente, a lo que no estamos dispuestos es a volver a ciertas cuestiones de privilegio, que entendemos venía defendiendo parte del status quo de la anterior gestión, que nosotros no queremos defender y que entendemos que tienen que cambiar.

– Imagino que hay una conversación, aunque sea informal, del Ejecutivo con los sindicatos.

– Los puentes están tendidos siempre. Antes de enviar el proyecto al Senado, tuve una conversación con cada uno de los sindicatos para avisarles que íbamos a mandar una iniciativa de reforma de la obra social, para relanzarla y jerarquizarla, y que ese proyecto los iba a tener en cuenta, pero de manera diferente.

Y que oportunamente en el Senado, en las comisiones correspondientes que intervienen en la reforma, iban a tener el debate que merecen y necesitan. Y nosotros íbamos a mostrar la escucha activa en ese sentido.

Obviamente con algunos sindicatos hay diálogo informal, con otros no, pero lo importante es que hay un diálogo institucional consolidado en las comisiones, que esperemos llegue a buen puerto que pueda redundar en acuerdos y consensos.

– Hay un solo sindicato, UPCN, que se mostró más propenso a conversar.

– Hay sindicatos que en privado se muestran un poco más afables y permeables, y por ahí hacia el exterior muestran una posición más dura.

Creo que vamos a poder llegar a puntos de encuentro y de acuerdo.

– Si no se llega al 12 de junio con la ley, ¿qué pasa?

– Vamos a llegar al 12 de junio. La ley va a salir.

En el Iosper “gran parte de los sindicatos respondían a una lógica de banda” Manuel Troncoso, ministro de Gobierno y Trabajo de Entre Ríos.
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