En el Día del Panadero, Gabriel Tosso contó detalles del oficio y habló de la realidad social vista desde la panadería

En el Día del Panadero, Gabriel Tosso, panadero y dueño de un comercio céntrico del rubro, se presentó como un “enamorado del oficio” y contó que su abuelo y padre fueron panaderos, igual que lo son sus cuatro hermanos. “El trabajo del panadero implica bastante sacrificio, y los jóvenes están bastante aggiornado con otras cosas. Creo que vamos a tener un problema ahí, sobre quién va a seguir trabajando en la panadería”, dijo en radio “Costa Paraná” ante una pregunta sobre el cambio generacional en el oficio, a futuro.

Hubo tiempo para hablar de la realidad social actual vista desde el mostrador de panadero. Al respecto contó que “antes un cliente pedía un kilo de pan y ahora pide con la plata que tiene en la mano, que nunca llega a un kilo”. “A mi me resulta lamentable que suceda porque uno quiere vender el mejor producto, pero en las panaderías se ven bolsitas armadas con lo que quedó del día anterior a un precio mucho más barato”, dijo en diálogo con radio “Costa Paraná”.

Dijo que al kilogramo de pan lo cobran 160 pesos, pero que en los barrios se puede conseguir más barato. En ese momento se le preguntó cómo es la remuneración del panadero y respondió: “siempre es baja, lamentablemente. Pero uno tiene que amar la panadería; tiene que querer ser panadero, si no, no lo es. Como todo oficio, como el zapatero, como el talabartero, como el cocinero”.

En el programa “Para empezar”, de la radio municipal, se le preguntó cómo es un día de trabajo suyo. “No nos levantamos tan temprano ahora. Yo estoy a las 5 como para empezar a cocinar, hasta las dos de la tarde. Los chicos empiezan a laburar a esa hora hasta la seis. Ahí yo vuelvo al negocio hasta las nueve y media”, contó.

Hubo lugar para hablar de los nuevos métodos y el reemplazo del horno a leña. “Cambiaron los métodos. Antes había lo que se llamaba método directo, donde uno amasaba, leudaba y cocinaba, todo de corrido. Uno empezaba a trabajar a eso de las 11 ó 12 de la noche para terminar a las seis de la mañana y ahí se salía con el reparto. Hoy los métodos cambiaron. Se puede elaborar, por ejemplo, hoy a la tarde, todo lo que voy a cocinar mañana. Entonces, en vez de trabajar a las 12 de la noche, arranco a las 5 de la mañana”, explicó Tosso.

Habló también de los métodos de seguridad y riesgo de trabajo con las nuevas maquinarias y que la enfermedad más común siempre ha sido la neumonía, porque al respirar muchas veces se termina aspirando la harina.

“El pan es uno de los alimentos fundamentales para el ciudadano y lo que ha acompañado desde los comienzos”, fue una de las definiciones en una charla en la que también se repasó el nombre de los productos, ligado a terminología anarquista de los dos siglos anteriores, con alusiones bélicas o críticas al clero: cañoncitos, vigilantes, bombas de crema, bola de fraile, entre otros.

Antes de despedirse de la entrevista, Gabriel Tosso dejó su saludo a los trabajadores que comparten ese oficio, en su día, que desde 1957 se celebra en Argentina por decisión del Congreso de la Nación y en recuerdo al primer sindicato de panaderos creado en 1887 en el país.

En el Día del Panadero, Gabriel Tosso contó detalles del oficio y habló de la realidad social vista desde la panadería El panadero Gabriel Tosso habló sobre el oficio del panadero en la actualidad y los cambios que se han producido con el paso del tiempo.
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